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Agresión en Sonora devela auge de violencia intrafamiliar

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Los recuerdos más lejanos de la infancia que tiene Fernanda Araiza Mendívil son de su padre agrediendo a su madre de mil formas.
 
La más pequeña de tres hijas de ese matrimonio creció viendo cómo su papá, bajo cualquier pretexto, montaba en cólera y arremetía contra quien tuviera enfrente. La vida cotidiana de entonces estaba impregnada de incidentes de violencia intrafamiliar provocados por su padre.
 
Madre e hijas se defendían como podían, e incluso en algunas ocasiones acudieron a la policía para que les ayudaran. Curiosamente de ninguna de esas veces existen antecedentes formales, pues su padre siempre salía airoso y sonriente.
 
Un video difundido el pasado 9 de agosto, en el que se ve a Fernanda Araiza siendo agredida por su padre en una plaza pública en esta capital del estado de Sonora, se hizo “viral” en redes sociales.
 
Y es que el hombre la sacude, le pega varios golpes en ambos lados de la cara, mismos que lastimaron su maxilar, provocando secuelas de dolor e inflamación cuando abre la boca, y un esguince en el cuello.
 
Ese ha sido el pasado y es el presente de Fernanda y de muchas de las personas que conviven con su padre, Miguel Martín Araiza Coronado. Ella narró en entrevista cómo vivió muchos episodios que la marcaron.
 
Como el ocurrido en la escuela donde cursó la primaria mientras su madre intentaba divorciarse de su marido, y cómo sin ningún miramiento él acudió al colegio en donde Fernanda estudiaba, y jaloneando a su madre pretendía arrebatarle los documentos del divorcio.
 
Esto lo relató abiertamente porque dice que fue tan impresionante para quienes presenciaron la agresión y ayudaron a su madre, que su padre estuvo vetado, impedido para ingresar a ese colegio por años.
 
Otra agresión de niña muy presente en su memoria es cuando su padre llegó a casa y al no abrirle, quebró un ventanal y aventó unos lentes que le llevaba justo a ella. Pero no contento con ello, se dirigió a su carro en donde transportaba una defensa de auto, la cual tomó y la usó como arma para arremeter de nuevo contra su familia, hasta que llegó la policía. Ese incidente tampoco quedó registrado en ninguna corporación policiaca.
 
Con 20 años de edad, estudiante del cuarto semestre de Medicina, Fernanda concluyó que su padre sigue siendo el mismo.
 
En el video se observa cómo su padre la golpea repentinamente en varias ocasiones mientras dialogaban sentados en una plaza pública. Fernanda tenía varios meses sin verlo, pero al requerir su visa norteamericana pidió a su hermana que se la solicitara al padre, ya que el documento estaba en la casa de él, lugar de donde ella salió huyendo dejando algunas pertenencias.
 
Fue su hermana quien le comunicó que su padre decía que si no se veían personalmente no le entregaría su visa. Así, decidió acudir a la cita que le impuso su padre al retener el documento.
 
Dados los antecedentes de agresión y manipulación que su padre siempre ha ejercido sobre ella, Fernanda pidió a alguien de su confianza que estuviera pendiente por si pasaba algo.
 
La persona grabó a distancia la entrevista desde un lugar del que el padre no pudiera verla. Fue así que quedó grabado un video del momento exacto de la agresión.
 
Los policías designados al sector de la Plaza Bicentenario acudieron al pedido de auxilio de la joven y detuvieron a su padre. Se retiraron no sin antes insistirle a Fernanda que acudiera a interponer una denuncia.
 
Pero cuando acudió a denunciar, ningún médico estuvo disponible para revisarla y certificar sus lesiones. Fue entonces al Seguro Social, donde le dijeron que volviera el lunes. En el Hospital General pasó lo mismo.
 
Quiso dirigirse entonces a denunciar y no pudo porque sólo podrían atenderle el lunes en horario de oficina. En la Agencia Primera Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Intrafamiliar, Fernanda sospechó que su padre ya había llegado a algún arreglo económico para quedar impune.
 
La joven contó su padre, Miguel Martín Araiza Coronado, es un empresario de renta de equipo médico, mismo que da servicio a hospitales. Actualmente surte de equipo al Hospital Infantil del Estado de Sonora y al Hospital Ignacio Chávez del ISSSTESON.
 
La hija golpeada y violentada lamentó que el hecho de que su padre sea proveedor del gobierno del estado sirva como “moneda de cambio”, para que el agresivo sujeto siga libre, ya que después de cumplir el requisito de tomarle a ella la declaración, él pagó una fianza de 10 mil 50 pesos y salió libre burlándose de su hija.
 
Fernanda detalló el maltrato padecido en la Agencia del Ministerio Público. Al recordar detalles que trataba de narrar sobre las recurrentes agresiones de su padre, recibía como respuesta del personal judicial: “No te estoy preguntando eso”.
 
Nunca la trataron como la víctima, sino como un ser incómodo, mientras al abogado de su padre le permitieron que estuviera en la declaración de ella, violando de nuevo sus derechos.
 
Otro de los maltratos que recuerda es el de la doctora que la revisó, cumpliendo el requisito de mal modo, violando de nuevo los derechos de la víctima. Cuando Fernanda le contestó a la pregunta de por qué no había ido a revisarse de inmediato, ella le contestó que primero quiso denunciar para que detuvieran a su padre.
 
La médica legista también regañó a Fernanda, pues la doctora le dijo: “Siendo estudiante de Medicina deberías saber que primero es la salud ¿Qué no?”. 
 
No obstante, la joven dijo confiar en que las innumerables agresiones no queden impunes. Las autoridades estarán vigiladas y observadas para ver la pulcritud con que se conducen en este caso, advirtió.
 
Su denuncia quedó asentada en la averiguación previa 901/2015, así como la queja 172/2015 ante visitaduría de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora por omisión y maltrato del Ministerio Público.
 
En Sonora la violencia en el noviazgo es la que lidera en el país. Según la Encuesta de la Dinámica de las Relaciones de los Hogares (Endireh) 2011, la entidad está en el primer lugar en violencia en el noviazgo, por lo que son las jóvenes las más vulnerables.
 
No obstante, los indicadores de género en el tema de violencia no registran violencia de otro integrante de la familia como pueden ser los padres o hermanos.
 
En la entidad, 65.3 por ciento de mujeres indicó que ha tenido un incidente de violencia contra ella al menos una vez en su vida; mientras que 64.3 por ciento lo dijeron en el ámbito nacional.
 
Por tipos de violencia, Sonora se ubica también por arriba de la media nacional en violencia emocional, con 83.5 por ciento, sobre 81 por ciento a escala nacional. En violencia económica son 49 por ciento de mujeres las afectadas, mientras que 18.7 por ciento sufre violencia física, ubicándose por encima de la media nacional que es de 10.6 por ciento.
 
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