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Aumenta la violencia en contra de mujeres

Por Virginia Mejía Martínez

El daño más severo no es precisamente físico, las huellas profundas se resienten en el plano psicológico debido a la herida que causa la ofensa cotidiana que degrada a la mujer ante los demás y, lo que es peor, ante sí misma; hasta que no puede más y denuncia a su verdugo, que muchas veces es el mismo con quien comparte su vida… y su cama.

Este panorama, lamentablemente se repite a diario en la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y Contra la Familia, donde las denuncias por violencia intrafamiliar encierran historias que a veces, después de muchos años, logran salir de las cuatro paredes de un hogar para llegar hasta las oficinas de un juzgado.

En el marco del Día internacional de la no violencia hacia las mujeres, la agente conciliadora e investigadora en la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y Contra la Familia, Nora Villalba Martínez, reconoce que hay muchas mujeres violentadas tanto física como moralmente en la zona sur del estado de Veracruz.

Y es que tan sólo en el último mes se han recibido 152 querellas por el delito de violencia familiar y cada año va en aumento la situación, a pesar de los apoyos a las mujeres tanto en materia psicológica y de asesoría, en el DIF y otras dependencias.

Las mujeres afectadas por esta violencia son de todas las edades y de diferentes clases sociales, aunque es entre las clases bajas en donde se ve más esta situación, y no porque sea el grupo a quien más le sucede, sino porque son las que más denuncian ante esta instancia.

Además de sus parejas, los padres y hermanos son quienes más abusan físicamente de las mujeres, que llega incluso al abuso sexual.

Pero también intervienen las circunstancias económicas para permitir esta situación, pues algunas mujeres sienten miedo de que no haya quien las mantenga y prefieren aguantar maltrato que el abandono del marido y la ausencia de ingresos económicos.

Villalba Martínez afirma que este miedo hace que muchas no denuncien, por lo que solamente se reciben peticiones de audiencias conciliatorias pues prefieren no denunciar ya que están amenazadas, o se engañan con el argumento de que quieren a sus parejas y entonces todo se vuelve un círculo vicioso, ya que no se sienten capaces de salir adelante solas y prefieren seguir en lo mismo.

“Lamentablemente el problema implica a los hijos y hace que éstos repitan el patrón más adelante con sus parejas y familias”, sentencia la abogada, quien diariamente debe ver distintos casos de abuso a mujeres y a sus hijos.

En este sentido, dice que también se dan casos de madres que maltratan a los hijos o que permiten que sus parejas –padres o padrastros- los dañen, de lo que resulta en corresponsabilidad legal.

Pero no todo el daño es para la mujer pues también existen casos –aunque aislados-, de hombres maltratados que llegan lesionados, pero que tienen miedo de las reacciones de las parejas y no denuncian. De estas situaciones apenas se presentaron dos casos este año.

En panorama es delicado, pues mientras los gritos y la vergüenza no salgan de las cuatro paredes de un hogar para buscar justicia, el círculo vicioso seguirá fortalecido, acabando con la autoestima de la mujer y con el respeto que le puedan tener sus hijos, su pareja y ella misma.

04/GMT/SMO

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