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Betty Naomí Goldstein Friedan

Por Erika Cervantes Pérez*

La sociedad ha acotado a las mujeres en el rol de esposa y madre; si las mujeres buscan destacar en la vida publica son señaladas y responsabilizadas de no cumplir con su deber; hoy que la violencia ocupa diversos espacios de la vida pública las “buenas personas” responsabilizan a las madres que han abandonado los hogares para ir a trabajar.

Este papel fue estudiado y analizado por Betty Naomí Goldstein Friedan cuando perdió su empleo como periodista en la United Electrical.

En su estudio, Betty entrevistó a mujeres de diferente condición, estudiantes, amas de casa, jóvenes madres y mujeres de cerca de 40 años. Recurrió a psicoanalistas, sociólogos, antropólogos y expertos en educación familiar para conocer su opinión.

De toda esta investigación surgió un libro: “La mística de la feminidad”, publicado en 1963. Se trata de un profundo análisis del rol de las mujeres de clase media: cómo sus ideales, sus expectativas y frustraciones, quedan ocultas por el papel que la sociedad les impone de esposas y madres. Una situación de opresión y alienación, que cercenaba toda posibilidad de realización personal.

De acuerdo con las conclusiones de Betty, su libro surge en la década de los 60 cuando Estados Unidos estaba en un momento de fuerte conflicto social: un magnicidio (el asesinato del presidente John F. Kennedy), y la guerra de Vietnam. Un año después, Goldstein ganó el Premio Pulitzer por esta obra.

Para muchas mujeres fue la respuesta a la insatisfacción que experimentaban como amas de casa; pulsión que orilló a Betty a realizar la investigación.

El eco que desarrolló la publicación dio paso al movimiento feminista en Estados Unidos, y en 1966 Betty fue cofundadora de la Organización Nacional para las Mujeres (NOW, por sus siglas en inglés), siendo su primera presidenta hasta 1970.

Betty destacó en el feminismo liberal y en la actividad política. Abogaba por reformas relacionadas con la equiparación de los derechos de las mujeres en el mercado laboral: igualdad de salarios e igual oportunidades de promoción.

Betty tenía un gran sentido de justicia y luchaba por el deseo de todas las mujeres de su generación: reconocimiento, realizarse profesionalmente y vivir sus propios sueños, no a través del éxito de sus maridos e hijos.

Al dejar la dirección central del movimiento, Goldstein se dedicó a la escritura y la enseñanza; fue docente en varias universidades.

En 1970, en el 50 aniversario del sufragio femenino, organizó a nivel nacional la Huelga por la Igualdad de las Mujeres, que congregó más de 50 mil personas en la ciudad de Nueva York, reivindicando la aprobación de leyes sobre el derecho al aborto, gratis e inmediato.

Betty fue muy criticada y controvertida por su renuencia a dar apoyo a las minorías raciales y a las lesbianas, e incluirlas en la organización, pero finalmente las aceptó en 1978.

Fue una de las líderes feministas que formaron la Política Nacional de la Mujer Caucus. Fue co-presidenta de Mujeres, Hombres y Medios de Comunicación, una organización de investigación dedicada al estudio de género y medios de comunicación.

Colaboraba con numerosos artículos en diferentes periódicos y escribió varios trabajos, ensayos y discursos sobre los derechos de las mujeres, entre los que se encuentran: “La segunda fase” (1981); “La fuente de la edad: vivir la vejez como una etapa de plenitud” (1993), y el libro de memorias “Mi vida hasta ahora” (2000).

Betty Naomí Goldstein Friedan nace en una familia de origen judío, su padre era joyero y su madre abandonó su empleo como editora de un periódico para ejercer como ama de casa.

Estudió en el Smith College, se graduó con honores en 1942. Más tarde, siguió posgrados de psicología en la Universidad de Berkeley, California.

Se dedicó al periodismo, trabajó primero en Federated Press y más tarde en la publicación oficial de United Electrical, Radio and Machine Workers of America, una organización que reúne a los sindicatos en la lucha por la justicia social.

En 1947 se casó con Carl Friedan, ejecutivo de una agencia de publicidad y con quien tuvo tres hijos.

Betty Naomí Goldstein Friedan nació en 1921 en Peoria, Illinois, y muere en Washington, en 2006, a los 85 años de edad.

Nos hereda el reconocimiento de los derechos de las mujeres a ocupar espacios públicos, y no sólo ser confinadas al rol de amas de casa.

*Periodista y fotógrafa mexicana, integrante de la Red Nacional de Periodistas.

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