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Castaños: Vamos a solicitar intervención de la CIDH: Raúl Vera

Por la Redacción

El obispo Raúl Vera sostuvo que si la sociedad permite que no haya justicia para las mujeres de Castaños “estaremos autorizando que mañana otras mujeres sean violentadas” y pidió al Ejército Mexicano respetar la vida y la dignidad de todas las mujeres.

Al ofrecer una misa en la cancha deportiva de la colonia Guerrero de esta ciudad, molesto por la “intimidación y hostigamiento” hacia las mujeres violadas por ex militares en julio de 2006 en la zona de tolerancia del municipio de Castaños, a unos 14 kilómetros de esta ciudad, el obispo sostuvo que “nuestras hermanas nos están enseñando una puerta para trabajar por la justicia”.

No nos vamos a quedar así nada más, “no se trata de hacer ruido porque sí”, vamos a solicitar la intervención de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que le solicite al Estado información sobre por qué persisten estas prácticas de violencia contra las mujeres.

Lo anterior, luego de que el pasado lunes 26 de marzo, parte del grupo de las 14 mujeres violadas tuvo que asistir a una audiencia de inspección solicitada por el juez de la causa en la que habrían sido expuestas nuevamente ante algunos de sus victimarios en los bares donde sucedieron los hecho hace más de ocho meses.

No vamos a quedarnos callados ?reiteró- y pidió al Ejército Mexicano que sean los primeros en respetar la ley, la vida y la dignidad de las mujeres, “nosotros no vamos a disminuir en nada el valor de estas mujeres, porque acabaríamos condenados y después la violencia podría alcanzar a cualquiera”, advirtió.

Lo que estamos haciendo es difícil, pero no vamos a detenernos, reiteró Vera, quien también hizo votos por las dos mujeres que se retractaron de sus dichos, “posiblemente presionadas” a ellas les pidió no doblarse, también con ustedes queremos estar.

Bajo los intensos rayos de un sol que se ponía en el horizonte, católicos y católicas de las colonias vecinas se reunieron en esta colonia ubicada sobre uno de los cerros que rodean esta que fue hasta el siglo XIX la capital de Coahuila y durante la misa portaron carteles exigiendo justicia por las mujeres violadas.

El obispo dominico leyó algunos de los artículos contenidos en la Convención Internacional para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, “Convención Belem do Pará”, misma que el Estado mexicano está obligado a cumplir, lo que no se está haciendo con las mujeres y no sé si el juez (Hiradier Huerta) conozca esta legislación que deben observar todos los estados del país”.

Con un clara muestra de molestia por los hechos sucedidos, el obispo de la diócesis de Saltillo indicó que con la excusa de que estas mujeres “se dedican a lo que se dedican” son sometidas a diversos actos de hostigamiento, intimidación y violencia por parte de las instituciones que deberían protegerlas y nosotros no podemos quedarnos callados.

“Ayer entraron a los bares a violar mujeres, mañana van a entrar a las casas a violar mujeres”, dijo en referencia a los soldados contra quienes demandó se aplique la ley y que no haya impunidad.

Luego, ante su feligresía, el Obispo mencionó que la vida de las 14 mujeres que fueron violadas en la zona de tolerancia de Castaños está precedida de otras formas de violencia, como la pobreza, el hambre y la desprotección de la que han sido objeto no sólo ahora sino desde antes.

“A mí me duele la pobreza, la drogadicción de los jóvenes que se enajenan para no mirar su realidad, me duele lo que les ha pasado a ellas”, contó el Obispo, quién recordó aquellos primeros días después del ataque cuando acompañó en varias ocasiones a las mujeres que sufrieron en carne viva la violencia sexual de militares “ese no es, por amor de Dios, lo que Jesús quiere para el mundo”.

Recordó que las y los mexicanos son los principales actores de la sociedad y por tanto son los que mandan, los que pagan con sus impuestos y hay quienes queremos una sociedad más humana, no podemos quedarnos sin hacer nada ante hechos como el que hemos vivido en Castaños y que son cotidianos para muchas mujeres.

El obispo invitó a hacer oración por las mujeres que sufren violencia y opresión y pidió porque los hombres cambien, por quienes actúan contra las leyes y con irracionalidad, además de recordar que había dicho a los altos jefes del Ejército Mexicano que defender a los soldados violadores los haría parecer en ridículo.

El obispo llamó a la solidaridad de la población y demandó de las autoridades justicia para las mujeres violadas de Castaños.

07/SJ/GG

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