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“Checklist” de sexismo

Por Alena Pashnova*
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El concepto de equidad de género es joven y aunque se ha integrado parcialmente a los marcos legales de algunos países, la verdadera integración en nuestras conciencias es la que más tarda en suceder.
 
Seguramente todos conocemos a las personas que todavía se escandalizan al presenciar o escuchar algo que no cabe en sus estrictas ideas de los roles que cada sexo tiene que cumplir.
 
¿Quizás nosotros mismos podríamos cometer injusticias de pensamiento o de acción cuando nos topamos con situaciones que involucran la participación no estandarizada de diferentes sexos?
 
Por supuesto que necesitamos cambios en nuestras leyes, pero al mismo tiempo y como proceso paralelo tenemos que liderar revoluciones en nuestras propias mentes.
 
Puede resultar difícil romper los esquemas y prejuicios que hemos vivido, pero aún más difícil es detectar estos prejuicios porque comúnmente se vuelven parte de nuestro ser y pasan desapercibidos en nuestro día a día, ocultándose detrás de nuestras acciones o pensamientos rutinarios e inconscientes.
 
A continuación propongo un pequeño “checklist” o lista de verificación que quizás ayude a detectar ciertos paradigmas más arraigados en nosotros sobre la perspectiva de género, y por lo consiguiente nos ayude a cambiarlos.
 
Invito a las y los lectores a ser lo más críticos y honestos posibles respondiendo las siguientes preguntas:
 
1) ¿Alguna vez ha tratado de “adivinar” el sexo de una persona que no puede ser catalogada a primera vista? 
 
2) ¿Cree que la homosexualidad es una moda pasajera, una degradación de valores, una enfermedad o algo exclusivamente genético?
 
3) ¿En una situación de peligro se sentiría más protegido si tuviera que acudir con un oficial de policía de sexo masculino que femenino?
 
4) ¿Alguna vez ha contado un chiste sobre paradigmas que caracterizan a mujeres y/u hombres?
 
5) ¿Considera que una feminista debe ser una o varias de lo siguiente: ser lesbiana, que odie a los hombres, o actúe/se vea como ellos?
 
6) ¿Piensa que una hija o hijo adoptado por homosexuales no va a tener decisión sobre su propia orientación sexual?
 
7) Cuando ve a una mujer muy enojada o frustrada, ¿usted piensa que debe estar en sus días, necesita una relación, o es menopáusica?
 
8) ¿Está de acuerdo con que en el mundo actual ya todos tienen oportunidades iguales y no se deben dar espacios laborales preferentes, por ejemplo a las mujeres?
 
9) ¿Dudaría en comprarle una muñeca a su hijo varón aun si se lo pide?
 
10) Al ver un hombre adulto con ropa arrugada o manchada ¿pensaría que su pareja o su mamá lo descuida?
 
11) ¿Le tiene lástima a una mujer de cuarenta y tantos años o más que no se ha casado o tenido bebés? ¿Cree que “ya se le fue el tren” y que podría vivir arrepentida o sola?
 
12) ¿Le incomodaría compartir el mismo baño con una persona transexual o transgénero en un espacio laboral?
 
13) Para un puesto que requiere mucha responsabilidad y dedicación, ¿preferiría contratar a un hombre que a una mujer con hijos?
 
14) ¿Le importa saber el sexo de su bebé para planear su futuro?
 
15) ¿Usted inscribiría a su hija o hijo en una escuela sólo de niñas o niños?
 
Si considera que la respuesta a alguna de estas preguntas tiene que ser “sí”, les dejo breves explicaciones de por qué esto significaría tener un punto de vista sexista.
 
1) El deseo de catalogar a una persona dentro de un género habitualmente conlleva la expectativa de que esta persona cumpla con los roles y paradigmas de ese género. Si una persona no cumple con su entendimiento de roles, usted puede sentir enfado y considerar a dicha persona como ajena o lejana de un trato respetuoso y equitativo entre personas. 
 
2) La homosexualidad no puede ser una moda, ya que siempre ha existido y sólo fue perseguida por la cultura occidental desde el siglo XII. No es una degradación de valores, ya que éstos pueden cambiar según cada persona, nacionalidad o afiliación política y religiosa. La idea de que es una enfermedad inició y duró sólo algunos años del siglo XX y sigue desmentida por médicos desde los años 50. Por último, la gran esperanza de algunos de que sea una cuestión exclusivamente genética e inescapable desde el nacimiento tampoco es absoluta, ya que la homosexualidad suele ser una libre elección entre adultos conscientes.
 
3) Cualquier mujer puede ser tan responsable o irresponsable, eficaz o ineficaz, fuerte o débil como cualquier hombre. Todo depende de la persona y no de su sexo.
 
4) Los chistes sobre las “características típicas” de algún sexo no son inofensivos, ya que propagan los paradigmas de género y despojan de seriedad al tema. Recordemos que gran parte de lo que pensamos proviene de nuestro entorno inmediato, y los hábitos de burla y segregación social nunca nos permitirán tratar a otros como iguales.
 
5) Ser feminista significa estar consciente de los valores de género y luchar por los derechos de las mujeres. Ni más ni menos. Ser feminista no determina las preferencias sexuales, el carácter o es exclusivo del género femenino. 
 
6) Una hija o un hijo adoptado por homosexuales será tan libre o tan presionado de elegir cierta orientación como un hijo o hija de una pareja heterosexual. Ni el respeto por las decisiones de las y los hijos, ni la imposición de valores y condena de sus actos, dependen del uso de la sexualidad de madres y padres. Lo que importa es su actitud y nivel de tolerancia.
 
7) Las mujeres, al igual que los hombres, son seres humanos complejos y los cambios de su humor no tienen que ser condicionados únicamente al funcionamiento de su cuerpo.
 
8) No todos tenemos oportunidades iguales. De manera histórica se ha limitado el acceso al desarrollo y a la justicia de muchas minorías, y muchas veces hace falta un “empujón” para empezar a revertir una situación o cambiar un hábito o costumbre.
 
9) El niño debe ser apreciado por sus intereses y capacidades, no por si cumple o no con los paradigmas de género.
 
10) Un hombre adulto es suficientemente capaz de cuidar su guardarropa, su aspecto o su alimentación, y esto no debe ser la responsabilidad de su pareja o mamá.
 
11) Las mujeres, al igual que los hombres, pueden sentirse realizadas en muchos aspectos de sus vidas. Para que esto pase no es necesario “producir” un bebé, casarse o cumplir con los roles sociales de su género.
 
12) En caso de haber baños segregados por sexo, las personas transgénero o transexuales desean utilizar el baño del género con el cual se identifican, al igual que todos. Recuerde que la incomodidad que usted pueda sentir también puede provocar una presión o discriminación sobre las personas transgénero y transexuales que se ven agregidos o cuestionados. Pida a su empleador que ofrezca opciones de baños favorables para todos, como los baños de uso individual, sin distinción de género, de ser posible.
 
13) Las mamás con hijas o hijos pequeños suelen ser discriminadas en el ambiente laboral porque los empleadores consideran que no tendrán oportunidad de dedicarle al trabajo el tiempo o atención necesaria. Es importante hacer constar que esta discriminación no sucede usualmente con hombres en la misma situación. Sin embargo, esto no determina la eficiencia o responsabilidad del padre o la madre como trabajadora, y en ambos casos existe la posibilidad de contar con apoyo externo o de la propia empresa para cuidar a la descendencia.
 
14) Solemos planear la vida de una niña o un niño según su pertenencia a algún sexo en específico, restringiéndolo a un rol y expectativas limitadas durante toda su vida. Lo correcto sería apoyarle según sus intereses, capacidades e inclinaciones una vez nacido y durante su vida.
 
15) Los argumentos a favor de las escuelas de un sólo sexo se mantienen únicamente bajo la premisa de que los roles de género son opuestos y no pueden cambiar. Un entorno de equidad de género no se podrá alcanzar al alejar a niñas y niños del mundo real con amplia diversidad de géneros, y sólo perpetúa la asignación de roles, resaltando diferencias creadas y mantenidas por antiguas tradiciones sociales. La educación de calidad no depende de la segregación.
 
Concluyendo el presente artículo me gustaría hacer constar que este “checklist” fue creado únicamente para demostrar la importancia de vigilar nuestros propios pensamientos, ayudar a identificar los prejuicios sexistas y combatirlos, y no pretende abarcar los aspectos de género en su totalidad.
 
Compartan el “checklist” con sus amistades, personas conocidas y en sus redes sociales, e infórmense acerca de los temas de género. Juntos podemos lograr que los verdaderos cambios sucedan mucho más rápido de lo que imaginamos. 
 
*Periodista rusa residente en México.
 
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