Crece exigencia de regular trabajo doméstico

Especial - Trabajo del Hogar
    Piden reformas a la Ley Federal del Trabajo
Crece exigencia de regular trabajo doméstico
Por: Martha Martínez
cimac | México, DF.- 14/03/2003

Investigadoras y organizaciones civiles de México y Estados Unidos exigieron al secretario del trabajo, Carlos Abascal Carranza, una reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT), que reconozca el trabajo doméstico, promueva las relaciones laborales y sancione la explotación que padecen un millón 400 mil trabajadoras domésticas en el país.

Reunidas la noche del jueves en el Centro de Liderazgo Simone de Beauvoir a unos días de que se celebre el Día Internacional de la Trabajadora Doméstica el próximo 30 de marzo, la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Mary Goldsmith, dijo que a la devaluación social y económica del trabajo doméstico, se suma el vacío legal.

La coordinadora del área de Investigación Mujer, Identidad y Poder de la UAM, indicó que la propuesta de reforma a la LFT del secretario del trabajo ignora a las trabajadoras domésticas y las iniciativas de organizaciones civiles como Atabal y La Esperanza que buscan dignificar su trabajo.

La también coordinadora editorial de la revista Debate Feminista, destacó que Guatemala y Bolivia son los países con las peores condiciones laborales para las trabajadoras domésticas, en tanto que México presenta condiciones "ligeramente más dignas".

Advirtió que desde 1988, cuando se realizó el Primer Congreso Internacional Sobre Trabajo Doméstico en el que se instauró el 30 de marzo como el Día Internacional del Trabajo Doméstico, las condiciones de ese gremio no han mejorado, por el contrario están en retroceso ante la falta de leyes que garanticen sus derechos y sancionen la explotación de las empleadas por parte de las y los empleadores.

Marcelina Bautista Bautista, fundadora de La Esperanza, grupo civil que promueve la dignificación del trabajo doméstico, dijo que el secretario del Trabajo "desconoce al sector. Seguramente ignora que todos los días nos enfrentamos a nombres despectivos como chacha o sirvienta, además a la violencia y a una relación laboral que nos impide superarnos porque nuestras patronas nos adoptan como hijas, pero a la hora de corrernos, se les olvida".

ACOSO SEXUAL Y VIOLENCIA

Bautista Bautista, quien fue empleada doméstica por 20 años, señaló que la soledad, el acoso sexual, la violencia, la discriminación, jornadas laborales que pueden durar todo el día y la falta de seguridad social, son las características de las trabajadoras domésticas de todo el mundo.

Destacó que ante la falta de un marco legal que regule su desempeño, existen trabajadoras domésticas que siguen ganando 50 pesos diarios, cuando el sueldo debe ser de entre 150 y 200 pesos por día ya que "las y los empleadores pagan de acuerdo a su situación económica".

En su turno, Mary Romero destacó que existen diversas acciones que consciente o inconscientemente vulneran la dignidad y la autoestima de las trabajadoras domésticas, las sume en un estado de depresión y les impide superarse.

La investigadora de la Universidad Estatal de Arizona, señaló como ejemplo "el ritual de dar regalos en el trabajo doméstico", el cual despierta en las empleadas un sentimiento de endeudamiento que deriva en que se resignen a realizar más trabajo sin reproche alguno, situación que se agrava cuando estos regalos se dan a sus hijos e hijas.

Mary Romero, destacó que la forma más común de "manipulación" es el hecho de regalar ropa, la cual es una acción que les comunica quién es el que da y con ello, quién es el que manda.

La acción de regalar ropa, que según Romero constituye una característica única del trabajo doméstico, es una interacción que sustituye los anhelos y sueños de las trabajadoras domésticas y quita a las empleadoras el sentimiento de culpa.

Romero describió el proceso como un ritual que comunica la distinción de clases, toda vez que la ropa tiene valor mientras la usan los patrones, pero al llegar a las trabajadoras domésticas como sobras viejas, este valor se pierde, toda vez que ellas ven el deterioro paulatino de las ropa, misma que llega finalmente a ellas "como una marca que las distingue como inferiores, como pobres".

La también autora del libro Trabajo Doméstico en Estados Unidos, advirtió que los rasgos físicos también son utilizados como determinantes de un estado jerárquico, en donde las personas rubias, altas y erguidas, son los que ordenan, también son quienes las ignoran pese a compartir el mismo espacio.

En el caso de las trabajadoras domésticas de Estados Unidos, Romero informó que no tienen vida personal, muchas de ellas duermen en un catre al lado de la lavadora y sólo viven para atender a los demás, lo cual les genera un estado de depresión y resignación que se agrava por su condición de indocumentadas.

Ante este panorama, Bautista Bautista señaló que el próximo 30 de marzo continuarán con la campaña informativa Por la Dignificación del Trabajo Doméstico, que tiene como objetivo erradicar nombres despectivos y promover mejores condiciones de vida para las empleadas del hogar.

Además promover una relación laboral en que las empleadoras "no nos vean como hijas porque nosotras no las vemos como madres" finalizó Bautista Bautista.

MM/MEL







       
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