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Deportaciones desde EU dejan a la deriva a mujeres indígenas

Por Lizbeth Ortiz Acevedo, enviada
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En una estrategia de reciente aplicación por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos, mujeres indígenas son deportadas a ciudades mexicanas distantes de donde son repatriados sus esposos, con quienes cruzaron la frontera sin documentos de estancia legal.   
 
Con estas “deportaciones diferidas” se provoca la separación familiar, dijo el sacerdote Ricardo Machuca, director de los Programas de México de Iniciativa Kino en el estado de Sonora, y quien está al frente de un comedor que atiende a personas migrantes en esta ciudad fronteriza.
 
Al ser deportadas de esta manera –por ejemplo el varón en Tijuana, Baja California, y ella en Ciudad Juárez, Chihuahua (localidades separadas a una distancia de al menos mil 200 kilómetros)–, las mujeres indígenas se quedan solas en condiciones de riesgo y enfrentando dificultades por no dominar el idioma español, agregó el activista.
 
Según la “Encuesta sobre migración en la frontera norte de México, 2011”, que realizó El Colegio de la Frontera Norte (Colef), durante ese año más de 42 mil mujeres migrantes fueron deportadas por EU, y de ellas más de 32 mil eran de origen mexicano.
 
Ricardo Machuca advirtió que estas “deportaciones diferidas” –como él les llama– son de las situaciones “más difíciles” que se están viviendo actualmente en la frontera norte del país.
 
El clérigo dijo que al comedor dedicado al apoyo de migrantes en Nogales llegan mujeres principalmente de los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, y muchas de ellas vienen de comunidades indígenas, no hablan español o lo hablan poco.
 
Estas mujeres viajan acompañadas, incluso con sus hijas e hijos o presentan embarazos, y su edad ronda los 25 años, precisó Machuca. Añadió que no cruzan solas la frontera y suelen contratar “polleros” (traficantes de personas) para llegar al país vecino.
 
DIFICULTADES
 
También las mujeres migrantes provenientes de Centro y Sudamérica padecen la separación familiar al ser deportadas desde México por carecer de documentos.
 
Al ser devueltas a sus naciones de origen por las autoridades migratorias, sus hijas e hijos que ya habían nacido en nuestro país quedan al cuidado de algunas instituciones.
 
Tal es el caso de la Casa Hogar Madre Conchita en Nogales, fundada en 1922 y dirigida por la religiosa María Acosta, quien en entrevista señaló que en el albergue se han hecho cargo de niñas de madres deportadas.
 
Recordó el reciente caso de una mujer colombiana que vivía en esta ciudad fronteriza, pero que fue deportada. Sus tres hijas nacidas en México (de cinco, seis y ocho años de edad) quedaron al cuidado de la Casa Hogar.
 
La mujer regresó por ellas lo antes posible tras su deportación, ya que –según la legislación– los padres sólo tienen tres meses para presentarse y no perder los derechos sobre sus hijas e hijos.
 
María Acosta observó que esta situación es complicada para las migrantes, ya que en ocasiones tardan hasta seis meses en volver a México debido a que recorren varios países, y luego cruzan todo el territorio nacional para llegar de nuevo a la frontera norte.
 
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