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Desinterés de universitarias en ejercer el voto

Por Lourdes Godínez Leal

Activistas universitarias aseguraron hoy que el derecho femenino a votar no es un regalo ya que está contenido en la Constitución y minimizaron el hecho de que el 52 por ciento del padrón electoral esté integrado por mujeres, ya que ni ellas ni los hombres acuden a las urnas porque no se ven reflejados en ningún partido político ni candidato.

Entrevistadas con motivo del 50 aniversario del voto femenino en México, que se cumple este viernes, las jóvenes universitarias y preparatorianas aseguraron que no creen en la democracia y en los partidos políticos pues sólo quieren el poder para enriquecerse a expensas del pueblo por lo que algunas de ellas no han participado en alguna elección.

Las jóvenes activistas, quienes pugnan por los derechos políticos económicos y sociales de la población, así como de los animales fueron entrevistadas en el zócalo capitalino, donde realizaron una jornada de información sobre formas alternativas de alimentación más barata y regalaron a los transeúntes comida y recetas.

Claudia Reyes, de 22 años de edad, asegura que nunca ha ejercido su derecho a votar pues dice no está de acuerdo en cómo se ha manifestado el voto: “han pasado 50 años y aún no se ve que funcione la participación de la mujer, todavía continúa relegada en muchos ámbitos no sólo el político”, manifestó.

Para la estudiante de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), los puestos públicos siguen recayendo en los hombres y aunque las mujeres compitan por ellos nunca se les dan oportunidades iguales.

Claudia piensa que la ciudadanía ya está harta de las promesas de todos los partidos políticos y que los jóvenes no se ven reflejados en ninguna propuesta ni simpatizan con ningún partido, “todos son lo mismo y buscan lo mismo”, dice.

A sus 16 años Idalid Castillo parece muy decidida y asegura que nunca ejercerá su derecho a votar, para qué -se pregunta- si de cualquier forma no somos tomados en cuenta.

Estudiante del primer semestre de preparatoria, Idalid dice que no cree en los políticos pues asegura que sus promesas de campaña son sólo eso, promesas. La activista señaló que las mujeres siguen siendo las más pobres, las que no pueden tener educación y las que son golpeadas por sus maridos, expresó.

EN BUSCA DE LA IGUALDAD

Otras jóvenes como Ranllus López, estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades, consideran que el voto es una forma de participar y debería demostrar que existe igualdad entre hombres y mujeres, aunque dijeron que la realidad es diferente.

Para la estudiante de segundo año de preparatoria el voto de la mujer marcó la pauta para dejar atrás el sometimiento de la mujer, la mujer se dio cuenta de que podía opinar y ser escuchada y que era libre de expresarse.

La joven de casi 18 años consideró importante la obtención de derechos ciudadanos plenos porque las mujeres se dieron cuenta de que ningún hombre puede reprimirlas ni decirles qué hacer, la mujer se dio cuenta que es un individuo con derecho a pensar y ser libre.

La participación de las mujeres en todos los ámbitos se ha dado a pasos lentos pues la sociedad continúa con sus prejuicios hacia las mujeres que quieren prepararse, todavía se tiene la mentalidad de que las mujeres deben estar en el hogar cuidando del marido y los hijos, opinó Daniela López.

Daniela estudia en la UAM y tiene 21 años y dice que los partidos políticos han perdido credibilidad entre la juventud debido a la manipulación que se hace de los resultados de las contiendas y al no cumplimiento de las promesas de campaña.

Para estas jóvenes el voto no fue una dádiva, es un derecho constitucional y fue el resultado de la lucha de muchas mujeres por lo que pidieron que este derecho sea reconocido todos los días del año y no solamente otorgarle un día de festejo.

Además dijeron que a cincuenta años de ser reconocidas como ciudadanas aún hay muchas mujeres que no conocen sus derechos y que no saben cómo ejercerlos.

LA OTRA VISIÓN

Jóvenes que se dedican al comercio informal, al trabajo doméstico y que se emplean como cocineras, dijeron que ahora hay mas oportunidades para las mujeres para que no dependan de los hombres.

Las mujeres ahora pueden decidir libremente hacia dónde quieren ir aunque ha costado mucho tiempo que los hombres entiendan y acepten que las mujeres tienen los mismos derechos que ellos y consideraron que lo que prevalece es la cultura machista.

Ejemplo de ello es el sometimiento de las mujeres sobre todo en las áreas rurales y algunas de la ciudad donde hay mujeres que son golpeadas, hostigadas y acosadas en los trabajos y en algunos casos todavía tienen que pedirle permiso al esposo para usar anticonceptivos o al padre para continuar sus estudios.

Tal es el caso de Felicitas, una joven tlaxcalteca de 20 años de edad quien no pudo continuar con sus estudios de preparatoria porque su padre se lo impidió bajo el argumento de que ella no necesita estudiar ni aprender más porque algún día se casará y la mantendrán.

Felicitas trabaja como empleada doméstica y para ella el poder votar es un triunfo invaluable pues confía en que las mujeres que ahora están como diputadas o senadoras y por quienes alguna vez ha votado puedan hacer algo por las demás mujeres y en especial por las de las comunidades rurales, que dice, son las más marginadas.

Aunque las jóvenes manifestaron que hoy existe más diversidad política dijeron sentirse desilusionadas porque a pesar de las propuestas los resultados son los mismos.

2003/LGL/MEL

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