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Destacan participación de mujeres en juicios por violaciones a DH

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En un foro realizado por la Consejería en Proyectos –Project Counselling Service (PCS) –, mujeres latinoamericanas se reunieron aquí este 19 y 20 de mayo para debatir sobre el litigio estratégico en casos de violencia sexual.
 
El evento “¡Para que florezca la justicia y la libertad! Litigio estratégico en casos de violencia sexual” tuvo como fin abordar desde diferentes experiencias y perspectivas el debate sobre la violencia contra las mujeres, y fortalecer las herramientas de acceso a la justicia.
 
Entre las ponentes participaron mujeres que testificaron en el juicio contra el ex dictador Efraín Ríos Montt, por los crímenes cometidos en contra de la población ixil, en Guatemala en 1982. Estuvieron acompañadas por abogadas y psicólogas que también estuvieron presentes en el proceso legal.
 
Las mujeres relataron sus experiencias durante el gobierno de facto y las violaciones a su integridad que sufrieron junto con su comunidad.
 
La experiencia de las sobrevivientes, por otro lado, dejó en claro que el litigio estratégico es un método para evitar la impunidad y acceder a la justicia.
 
Durante el juicio contra el genocida Ríos Montt, sus testimonios fueron suficientes y no fue necesario recurrir a pruebas de las violaciones sufridas, lo que supone un avance para dejar de revictimizarlas.
 
El foro, además del caso de Guatemala, analizó otros episodios de violencia sexual en la región centroamericana, donde el litigio estratégico fue determinante: no se trata únicamente de haber ganado un caso sino que se busca generar un cambio legal y social en las estructuras oficiales y en diversos segmentos de la población, para evitar la repetición y la impunidad.
 
“Pensé que era la única mujer a la que le había pasado, pero al oír a otras vi que así habían actuado con nosotras”, relató la indígena María Cabinal Rodríguez.  
 
El 10 de mayo de 2013 se condenó a Ríos Montt por genocidio y crímenes de guerra. Su juicio colocó a las ixiles por primera vez como protagonistas de la historia de Guatemala y del gran logro que suponía probar que esta población indígena fue objeto de genocidio por medio de masacres, torturas, degradación de su dignidad, desplazamientos forzosos y violaciones sexuales.
 
Liliann Vásquez, del Bufete Jurídico para Derechos Humanos de Guatemala, aseguró que, pese a que la anulación de la sentencia por la Corte de Constitucionalidad muestra que la impunidad no se ha roto, el juicio generó cambios, como lo es que se reconozca que hubo genocidio. “Se trataba de destruir a la población ixil atacando el cuerpo de las mujeres”, agregó la abogada.
 
Fabiola García, del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), señaló que la anulación de la sentencia evidencia que se tocaron estructuras profundas de poder económico y militar, pero la anulación no cambió el hecho de que la sociedad guatemalteca pudo conocer lo que realmente sufrió el pueblo ixil.
 
Otro logro del juicio fue que las mujeres no tuvieron que presentar pruebas de que habían sido víctimas de violaciones hace más de 30 años, sino que los testimonios fueron considerados suficientes, suponiendo un paso para dejar de revictimizar a las mujeres que sufren agresiones sexuales. 
 
María Cabinal Rodríguez se mostró orgullosa de haber tenido la valentía de romper el silencio: “Estamos dejando una historia a nuestros hijos, a nuestros nietos”.
 
Al ser interrogada sobre si seguirán luchando para que se haga justicia tras la anulación de la sentencia contra Ríos Montt afirmó: “Pues claro que vamos a seguir, porque no estamos mintiendo. Es la verdad”.
 
El juicio contra el ex dictador guatemalteco es paradigmático y respondió a uno de los objetivos del foro, para mostrar cómo los litigios estratégicos pueden servir “para generar una reflexión colectiva y evidenciar el daño profundo que se hace a las mujeres cuando son lastimadas”, explicó Mayra Alarcón, representante de PCS para Centroamérica y México.
 
Un caso abordado en el encuentro fue el de la masacre de El Mozote, cometida por el Batallón Atlacatl de la Fuerza Armada salvadoreña en 1981 durante la guerra civil en el país centroamericano. Se calcula que fueron asesinadas más de mil personas en el cantón El Mozote, al noreste de El Salvador.
 
Durante la primera jornada del encuentro hubo dos paneles-foro. El primero estaba integrado por sobrevivientes de violencia sexual que han participado en litigios estratégicos. Ahí estuvo Dorila Márquez, una de las sobrevivientes de El Mozote.
 
Ella celebró que en diciembre de 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a El Salvador por esta masacre, pero lamentó que los responsables sigan estando protegidos por la Ley de Amnistía y que la sentencia no haya sido cumplida.
 
“Estamos esperando que se cumpla esa sentencia donde se condena al Estado de El Salvador”, dijo.
 
Durante los debates que se generaron se planteó que el sentido de justicia varía según la persona y su cultura, y muchas veces no se trata simplemente de alcanzar una sentencia condenatoria.
 
Dorila Márquez, por ejemplo, expuso lo importante que había sido para la población de El Mozote que el actual presidente salvadoreño, Mauricio Funes, pidiera públicamente perdón a las víctimas de esta masacre en nombre del Estado. Pero para ella, esto sólo es un paso: “No se ha hecho justicia, pero la esperanza es que sí vamos a tener justicia”.
 
Sol Yáñez, una de las psicólogas que dio acompañamiento integral a las mujeres en este caso y que participó en el panel, indicó que es necesario que estos litigios dejen huella en las políticas públicas.
 
Consideró que para que den resultados en términos de justicia, los litigios no han de ser abordados como casos aislados, sino que deben buscar la adopción de medidas para la no repetición, para que el Estado pueda convertirse en la entidad que acompañe a las víctimas y para que la sociedad conozca la verdad.
 
Junto con los diversos modos de entender el concepto de justicia, otro de los consensos durante el encuentro fue que en los litigios estratégicos las sobrevivientes deben tener un papel central.
 
Mayra Alarcón, representante de PCS para Centroamérica y México, hizo alusión a la importancia de que las mujeres sobrevivientes sean protagonistas durante los litigios, en el sentido de ser quienes deciden qué hacer con sus demandas.
 
Planteó que a veces las organizaciones de Derechos Humanos y feministas anteponen los procesos judiciales al sentir de las mujeres cuando, en el litigio estratégico, “el fin último no es la sentencia condenatoria, sino la generación de un proceso enriquecedor para las mujeres”.
 
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