Deteriora la globalización la vida de mujeres rurales

    Prevén peores condiciones para el campo
Deteriora la globalización la vida de mujeres rurales
cimac | México, DF.- 16/07/2003

Para las mujeres rurales la globalización significa más trabajo, pero no mejores condiciones de vida, ni mejores servicios de salud y educación así como tampoco posibilidades de producir los alimentos básicos, aseguró Dora Avila, integrante de la Red Nacional de Promotoras y Asesoras Rurales.

En su análisis Las Mujeres Rurales e Indígenas en Nuevas Verdades, explicó que cuando hablamos de mujeres rurales e indígenas nos referimos a las mujeres adultas en edad reproductiva, pero también a las niñas, a las jóvenes y a las ancianas. "Cada una de ellas tiene expectativas y necesidades diferentes".

Del 10 al 14 de septiembre próximo se realizará la quinta cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que reunirá en Cancún, ciudad turística situada en el sureste de México, a los ministros de Economía de los 146 países integrantes del organismo.

En México inició ya la respuesta civil mediante la articulación de Mujeres Hacia Cancún, organismo conformado por la Red Nacional Género y Economía, la Marcha Mundial de las Mujeres, Coordinadora Nacional por un Milenio Feminista y la Asociación Mexicana de Mujeres Organizadas en Red (AMMOR), entre otras organizaciones.

Avila reveló que las mujeres mayores, o con muchos hijos, cuyos esposos están enrolados en la migración se han responsabilizado de la familia, de las labores agrícolas y de las obligaciones que rigen la vida comunitaria.

Para ella, la globalización en su expresión de fronteras libres para el mercado se está manifestando en las zonas rurales como una imposición de la producción, de la alimentación, de la recreación, de la vivienda, del vestido, entre otros aspectos.

Con ello, aseguró, la situación de las mujeres rurales e indígenas se agudiza de acuerdo a su contexto. "Así, resultan diferentes las condiciones en que viven las jornaleras agrícolas que trabajan en sus propias comunidades a las condiciones en las que viven y trabajan las mujeres que viajan con sus familias a los campos o a la maquila del norte del país".

Mientras que otras condiciones viven las mujeres rurales e indígenas de las zonas de conflicto en Chiapas, Guerrero, Oaxaca y regiones de otros estados como la Huasteca Veracruzana, Sonora y Nayarit que están militarizadas, agregó.

Avila denunció que en esos estados, a los problemas de pobreza que viven las mujeres se suman las amenazas a la integridad física, las violaciones y la orfandad.

Uno de los retos, aseguró Avila es lograr que los análisis sobre el neoliberalismo y los planes como el Plan Puebla Panamá (PPP) o el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), contemplen a las mujeres rurales e indígenas.

Hay muchos obstáculos con los cuales las mujeres rurales tropiezan, como serían escasez de recursos y la falta de autonomía de muchas mujeres todavía, sin embargo, las redes y organizaciones de mujeres indígenas y rurales "tendremos que hacernos escuchar en los espacios donde se está decidiendo el futuro del campo y de las mujeres campesinas", concluyó.

2003/RGL/MEL







       
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