Diana una legisladora infantil que sueña en grande

   "Me da miedo la oscuridad pero me da horror la drogadicción"
Diana una legisladora infantil que sueña en grande
Por: Mónica Gameros
Cimac | México, DF.- 27/05/2005

Dianita es una sobreviviente, ha superado enfermedades graves y varias operaciones, ha enfrentado la discriminación. Aspira a ser abogada y algún día tener el cargo de legisladora federal.

"Quiero un mundo donde no hay drogas ni gente que se roba a las niñas y los niños, donde podamos jugar como aquí y que nunca se acabara el juego", asegura Dianita Guadalupe Estrada Rubio, legisladora infantil de 10 años de edad, que se ha robado las cámaras y la atención de la opinión pública por su firmeza en la defensa de los derechos de la población con discapacidad.

En la escuela tiene promedio de 9.5, cursa el quinto grado de educación primaria en la comunidad El Colomo, en el municipio de Manzanillo, Colima, un pueblito con calles empedradas que le dificultan su traslado a la escuela, problema que en su escuela fue superado cuando profesorado y directivos instalaron rampas para que pasara sin dificultad en su silla de ruedas.

De hecho es la única entre los 300 legisladores infantiles que viaja acompañada de su mamá, la señora Rafaela Estrada Rubio, quien asegura que el único obstáculo que han tenido ha sido difícil por la falta de dinero, para atender sus necesidades médicas de esta que llamó "una niña muy especial".

Rafael señala que la niña requiere de atención todo el día. Nació a los seis meses de gestación y sólo pesaba 500 gramos y malformaciones congénitas, como problemas en la columna vertebral y una pierna derecha que tuvo que ser amputada para salvar su vida cuando apenas tenía tres años.

UNA MADRE ESPECIAL PARA UNA HIJA ESPECIAL

Rafaela relata con orgullo que cuando vio los anuncios de la convocatoria en la televisión, lo primero que Dianita externó en voz alta fue "ojalá que yo pudiera ser diputada infantil e ir a la Ciudad de México, así podría pedir que no discriminen a los niños y niñas con discapacidad, como yo".

Por si misma, Diana le dijo a su maestro que quería participar, se hizo lo conveniente y la niña ganó la posibilidad de viajar a la ciudad de México, con 51 votos de un total de 90.

La orgullosa madre cuanta que se enfrentó a tres niñas y un niño de colegios privados, quienes se burlaron de ella porque no llevaba material para exponer su tema. Sin embargo, segura de sí los encaró y les dijo que no necesitaba "porque todo lo llevaba en la cabeza". Lo mejor es que volvió a ganar con 23 de 40 votos y "aquí estamos", dice con una amplia sonrisa.

Rafaela se muestra preocupada, pues lo más difícil para su familia es garantizar los estudios de la niña que les ha dicho que quiere ser abogada y diputada cuando crezca, para ella está visto no hay obstáculos.

Pero, la situación no ha sido fácil, yo no trabajo y mi esposo acaba de perder el empleo, además no tenemos casa, vivimos con sus abuelos y no podemos comprarle la computadora que nos pide para seguir preparándose, explica mientras su rostro da muestras de pena y tristeza.

Sí, añade segura, me gustaría que le dieran una beca para lograr sus sueños, que se convierta en una profesional, en una mujer independiente, "porque no crea, me asusta pensar qué pasará con ella el día que le hagamos falta".

QUIERO SER ABOGADA

Diana guarda silencio unos segundos al preguntarle cómo se ve en el futuro. Luego afirma "me gustaría ser abogada para defender a la gente con discapacidad y que la vida no sea tan difícil para nosotros, pero también me gustaría defender a los animales, porque donde vivo los hombres los matan y les causan mucho dolor…"

Su único miedo es la oscuridad, cuenta y luego explica que ese miedo lo obtuvo de ver muchas películas de horro y "me imagino que alguien me va a matar, pero más miedo me da la drogadicción y que los hombres sean borrachos", sostiene la pequeña Diana.

A la pregunta de qué otra cosa le gustaría hacer en el futuro, además de abogada, Diana responde que a veces piensa en casarse pero a veces piensa que no, porque no le gustaría que me saliera un hombre borracho…

Lo que sí, apunta con certeza absoluta, es que pienso estudiar mucho porque eso me ha ayudado a ser feliz y porque gracias a eso soy legisladora infantil, he viajado a lugares que no conocía, como este y he conocido cosas que nunca hubiera visto si me quedara en mi casa.

Pero Diana además de estudiar le gusta divertirse y para ello sus mayores placeres son cantar y bailar, ir a la playa ponerse un traje de baño y estar en la arena, aunque ahora no sabe nadar el mar siempre le ha atraído.

Es Diana, una pequeña legisladora que aprendió que a pesar de la discapacidad las barreras no existen, las vence con inteligencia y con una sonrisa, tal y como hace cuando trabaja con el resto de sus compañeros en comisiones.

Dialoga y hace propuestas interesantes, incluso ayuda a sus compañeras y compañeros de "bancada" , comparte sus dulces y sus sueños, ¿alguna vez mas adelante nos volveremos a ver aquí? Se pregunta en su interior, pero está segura de que así será.

2005/MG/SJ