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Efecto multiplicador de las mujeres con el hábito de la lectura

Por Carolina Velázquez

Las mujeres son un motor fundamental para el fomento a la lectura, pues lo que ellas hacen tiene un efecto multiplicador donde quiera que se encuentren, ya sea en su espacio de trabajo profesional, actividad política, con la familia o en la casa.

Así lo señaló a Cimacnoticias en entrevista Paloma Saénz, promotora cultural y coordinadora de la brigada “Para leer en libertad”, asociación civil que inició sus trabajos de fomento a la lectura en febrero pasado, y que este miércoles 6 de octubre inaugura la primera feria alternativa del libro en la Ciudad de México.

Con el apoyo del Partido de la Revolución Democrática (PRD), del DF y la Fundación Cultural de Trabajadores de Pascual y el Arte, el evento se realizará hasta el 10 de octubre en la Alameda Central del Centro Histórico de la ciudad de México, con el objetivo de promover la lectura, acercar a los grandes públicos libros baratos de calidad y “colaborar al amplio debate político cultural que se está produciendo en el Valle de México”, explica Saénz.

Como promotora del programa “Para leer de boleto en el Metro”, primero en su tipo en México, y ex funcionaria en distintas instancias culturales del Gobierno del Distrito Federal (GDF) esta activista de la cultura sabe, “a partir de mi experiencia directa”, que en los barrios, colonias y pueblos que integran el Valle de México, existe una necesidad de leer que no siempre cubre la oferta de las instituciones oficiales.

Luego de su renuncia a la Secretaría de Cultura del GDF en octubre de 2009, “por encontrar trabas burocráticas a su trabajo”, este año Paloma Saénz continuó con su labor en el fomento a la lectura a través de la brigada “Para leer en libertad”, que de febrero a la fecha, ha realizado una serie de actividades con el público capitalino.

“Han sido meses de trabajo intenso para las nueve personas que integramos la brigada. Con muchos logros. Una forma de abrir las puertas a la gente con más bajos recursos del Valle de México y llevar a sus manos los libros”, cuenta.

En dos de estas actividades, las mujeres han tenido una participación destacada, es el caso de los comedores comunitarios que estableció la Secretaría de Desarrollo Social del GDF, en todas las delegaciones y un grupo de promotoras de lectura en la delegación Coyoacán.

“Hemos visitado alrededor de 40 comedores, con una asistencia de 100 personas en promedio, una vez por semana. Mientras las personas comen o se llevan su comida a un costo de $10.00, se han organizado ahí charlas sobre la historia de México, lecturas en voz alta de algún texto literario, donación de libros”, dice.

Con una sonrisa explica, “la mayoría de la gente en estos lugares son mujeres que escuchan atentas, con su familia o solas, las pláticas. Muchas de ellas han solicitado libros para hacer una biblioteca de barrio, o que lleven a su colonia lecturas en voz alta. Por las peticiones no paramos. Ha sido todo un éxito”.

En la delegación Coyoacán se formó un grupo de “abuelas lectoras” en voz alta.

“Aunque la mayoría son mujeres de más de 60 años, fue una sorpresa ver que a nuestra convocatoria también acudió gente joven. Se integraron un número aproximado de 50 personas. Trabajamos en diez sesiones, una por semana, este grupo será próximamente un promotor de la lectura en hospitales, parques y escuelas”, expone.

Otras actividades de la brigada “Para leer en libertad”, es la donación de libros que se han realizado ya en tres lugares del país: el penal de Puente Grande, Jalisco; en las comunidades indígenas de Las Margaritas, Chiapas, y en Coatepec el Alto, una de las zonas más marginales del norte de la ciudad de México.

Respecto a su paso por la Secretaría de Cultura habla en particular del programa “Para leer de boleto en el Metro”.

“Mira, era una propuesta en la que muchos no creían. Hicimos tirajes de 250 mil ejemplares que la gente tomaba en el Metro, leía y regresaba, tuvimos una devolución del 72 por ciento. Cosa que no esperábamos. Trabas burocráticas lo dejaron caer. Disminuyeron el número de libros, luego pusieron folletos que ya no se sabía que había que devolver o no, en fin”.

— ¿Cuál es la diferencia con las actividades que realizas ahora?

— La ausencia de burocracia que mete todos los impedimentos posibles. Hemos podido demostrar en poco tiempo, que desde la sociedad civil, sin recursos, en asociación con otras instituciones y con el apoyo de las editoriales, prácticamente todas, los programas se aceptan.

“La participación de las mujeres ha sido fundamental. Te lo digo. Una madre que lee con sus hijas e hijos les abre puertas para toda la vida. No sólo se lee en la escuela, también en la casa, más por placer que por obligación. Eso se queda para siempre”.

En la inauguración de la primera feria alternativa del libro “Para leer en libertad” estará el Circo Atayde, con un espectáculo de malabarismo con jóvenes autodidactas que surgieron de varios encuentros de Circo Joven, y ese día se contará con la presencia de la escritora Laura Esquivel, en una charla acerca de La Malinche y la periodista San Juana Martínez con el tema “Los curas pederastas”.

De 6 al 10 de octubre, todos los días habrá talleres, conciertos, presentación y donación de libros, lectura en voz alta y charlas de 11:00 de la mañana a nueve de la noche, también se recibirán donaciones de libros para la formación de Bibliotecas Comunitarias que se destinarán a organismos y grupos de zonas marginales.

10/CV/LR/LGL

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