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El falso perdón de Álvaro Corcuera

Por Sanjuana Martínez

Los Legionarios de Cristo deben compensar a las víctimas de Marcial Maciel con justicia y reparación.

La inspección vaticana a los legionarios ha empezado a dar frutos a medias: el director de la congregación, Álvaro Corcuera, ha pedido perdón a todos las personas que hayan sufrido o estén sufriendo por los hechos tan dolorosos.

Corcuera, sucesor de Marcial Maciel, sigue en la misma línea de la simulación, la hipocresía y la falsedad en torno a las fechorías cometidas por el fundador de los Legionarios de Cristo.

Un verdadero perdón significaría reconocer a las víctimas de abusos sexuales de Marcial Maciel. Un verdadero perdón sería el ofrecimiento oficial de justicia y reparación para ellos, o el reconocimiento público a su lucha de más de 15 años por la verdad.

El mea culpa de Álvaro Corcuera carece de sinceridad porque no afronta las consecuencias de los crímenes cometidos por su maestro: Yo solo recibí cosas buenas de él, dijo el director de los legionarios en clara defensa de su fundador.

La carta escrita por Corcuera, firmada en Roma el pasado 20 de noviembre, es además un insulto para las víctimas, porque utiliza el ‘Manual del Miembro de Regnum Christi’ de Marcial Maciel, para señalar que la única razón de ser de los legionarios estriba en servir a la Iglesia y a sus Pastores, y desde la Iglesia y a partir de la misión sobrenatural y humana de la Iglesia, servir a los hombres’.

El director de la congregación utiliza citas de Maciel para afirmar que los legionarios utilizan el amor como forma fundamental de servir a la Iglesia de manera desinteresada. El futuro de la orden será, según Corcuera, más humilde, una congregación que pueda servir a los demás con una grandísima pureza de corazón, bondad y misericordia. Servir a los demás, como siempre hemos aprendido.

Sobre los delitos de Maciel, Corcuera se limitó a decir: Esto, lógicamente, es un dolor. Tenemos que reconocer esas cosas, aceptarlas y seguir hacia adelante, con mucho dolor y pidiendo perdón a todas las personas que han sufrido.

¿A qué cosas se refiere Corcuera de manera ambigua? ¿Por qué no habla claramente de los abusos sexuales cometidos por Marcial Maciel contra sus pequeños discípulos durante más de 40 años? ¿Qué necesita para acercarse a las víctimas de Marcial Maciel, quienes públicamente han denunciado las aberraciones que sufrieron y la falta de reconocimiento de la Legión de Cristo, el Vaticano y el Papa Joseph Ratzinger?

Algunas víctimas de Maciel han explicado que el círculo cercano al fundador, de donde salió el sucesor, estaba compuesto por favoritos de Maciel que, igualmente fueron sometidos a abusos sexuales. La cadena del mal, por tanto, se extiende perfectamente desde Álvaro Corcuera hacia abajo.

Es inaceptable saber que la doble vida que llevó Marcial Maciel durante años -sosteniendo su polémico sacerdocio por un lado y, por otro, manteniendo relaciones clandestinas con varias mujeres que resultaron ser madres de sus hijos, aún ocultos debido al arreglo económico extrajudicial que beneficia el silencio a cambio de cantidades millonarias- fue conocida por su círculo de favoritos, ahora dirigentes herederos de la congregación.

Si Corcuera conocía los abusos sexuales; las mujeres y los hijos clandestinos; la malversación de los fondos ofrendados por los fieles de la legión y la gran mentira en la que vivió Marcial Maciel durante toda su existencia, ¿por qué nunca denunció las desviaciones y aberraciones de su superior y, peor aún, por qué insiste en mantener
vivas sus enseñanzas si carecen de legitimidad humana y religiosa?

No olvidemos que, el 19 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI exigió a Maciel, investigado por abusos sexuales, que renunciara a todo ministerio público de su actividad sacerdotal y que llevara una vida retirada. ¿Por qué Corcuera insiste en señalar que sólo ha recibido cosas buenas de un sacerdote reducido al estado laical por el Vaticano debido a los abusos sexuales que cometió?

Corcuera y los otros dirigentes actuales de la Legión de Cristo mienten, manipulan la
información que conocen sobre su fundador y ofrecen verdades a medias, como cuando, en febrero pasado, admitieron que Maciel había tenido una hija. Luego nos enteramos de que no fue sólo una, sino varios hijos regados por el mundo fruto de sus relaciones clandestinas con distintas mujeres.

Esperemos que los cinco visitadores nombrados por el papa para inspeccionar a los legionarios en los cinco continentes, donde tienen más de 70 mil miembros, 800 sacerdotes y 2 mil 600 seminaristas, no se basen únicamente en las maniobras informativas de Corcuera y compañía, sino que su investigación sea una rigurosa y exhaustiva búsqueda de la verdad basada en fuentes confiables y desconectadas del círculo de poder que domina a los legionarios.

Los inspectores ya entregaron un primer informe el mes pasado, por lo que el dictamen definitivo está a punto de ver la luz. Ojalá reivindique a quienes verdaderamente sufrieron la maldad y perversidad de Marcial Maciel.

09/SM/YT/GTR

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