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El feminismo gitano también integra a los hombres

Por Julia López

Tres mujeres gitanas de diferentes asociaciones explicaron en una tertulia en el Centro de Recursos de las Mujeres (CIRD) cómo luchan las mujeres gitanas en la vida cotidiana, un feminismo que defiende sus raíces y quiere ser comprendido por todas las mujeres.

Enriqueta Valentí, presidenta de la Asociación de la Mujer Gitana Catalana (Hostalfranchs); Mercedes Porras, de la Fundación Privada Pere Porras; y Soledad Fernández, de la Asociación Gitana de Mujeres Drom Kotar Mestipen, han explicado desde diferentes perspectivas cómo se está produciendo la evolución de las mujeres gitanas, la necesidad de una mayor formación y de su integración a través del trabajo.

Dicen que las mujeres gitanas padecen una doble explotación y como mujeres, como gitanas, todas están de acuerdo en que «la clave del avance de gitanas y gitanos está en la educación, según Enriqueta Valentí «pero también en conseguir una mejor valoración de la cultura gitana».

Las cosas han cambiado mucho, dice, y ya se ha superado la terrible discriminación que sufría mi gente cuando querían instalarse en Cataluña. Pero todavía hay que superar muchos tópicos y superar el miedo a lo gitano. Tenemos mucho que aportar.

DAR A CONOCER LA VERDADERA CULTURA GITANA

Enriqueta Valentí proviene de una familia gitana que se instaló hace más de un siglo en Catalunya, que poco a poco se integró en la sociedad catalana. Ella como toda su familia, habla catalán y se sienten muy considerados en el barrio barcelonés de Hostalfranchs, así como en Vilafranca del Pénedes, de donde procede.

«A mi abuela la llamaban de forma cariñosa «la gitana» y todo el mundo la quería enormemente. En las fiestas patronales aún se representa la danza de los gitanos, que es una tradición antiquísima, que salió de nuestra comunidad», relata.

Para Enriqueta es muy importante dar a conocer la verdadera cultura gitana y la historia de su pueblo «completamente oculta», y por eso junto a su marido y con un grupo de gitanas de la asociación lidera un proyecto europeo de recuperación y publicación de la historia del pueblo gitano en este país.

«Formamos parte de grupos de mujeres gitanas con muchas ganas de trabajar desde el feminismo, pero necesitamos ser reconocidas fuera de nuestro entorno».

Soledad Fernández, es otro referente para las mujeres gitanas, es joven, tiene 29 años, es dinamizadora social y promotora de programas de educación y ella misma se considera una muestra de superación de los tópicos sobre las mujeres gitanas.

«A pesar de que dicen que nos casamos muy jóvenes, yo sigo soltera y vivo independiente. Tengo amigas gitanas como yo, que han estudiado, trabajan y se desenvuelven en la sociedad mostrando el orgullo de su raza».

Ella, que lidera una de las asociaciones más representativas de las mujeres gitanas, Drom Kotar Mestipen, defiende al igual que su compañera Mercedes Porras, que forma parte de la Fundación Pere Porras, el fomento de la formación de los gitanos.

Las dos defienden un feminismo enraizado en sus costumbres. «para nosotras defender lo gitano es defender nuestra manera de ser, y en eso avanzamos codo con codo con nuestros compañeros».

Según ellas, pese a la mala fama que les ponen, los hombres gitanos no son más machistas que los demás. El machismo es un mal general, y nosotras podemos aportar mucho en esta lucha. Todas tenemos que unirnos, seamos musulmanas, gitanas o españolas.

LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN

Sin embargo, la defensa a ultranza de sus tradiciones también genera cierta polémica en el mundo del feminismo, que se reflejó en algunas de las preguntas de las asistentes, por ejemplo: ¿porqué defienden con tanta intensidad el antiquísimo rito gitano del matrimonio?

Enriqueta cree que el mundo payo desconoce sus costumbres y se queda con cuatro cosas que le explican los medios de comunicación: «no se puede criticar la ceremonia de la boda, solo por la prueba de la virginidad. Esa prueba no es obligatoria y no es nada trágica. Solo la realizan las gitanas que están convencidas de ello y prefieren repetir la ceremonia de sus abuelas.

Al contrario, nosotras reivindicamos que el matrimonio gitano, un rito complejo y familiar, que para nosotros es importante que sea reconocido civilmente, sin necesidad de tener que repetir la boda en el juzgado».

En la tertulia, ha habido un diálogo fluido y directo entre las que formaban parte de la mesa y las 20 asistentes a la misma.

Promocionar el diálogo entre gitanas y payas es uno de los principales objetivos de las gitanas presentes. Por ejemplo, la asociación Drom Kotar Mesticen, creada en1999, fue fruto del diálogo entre mujeres de diferentes edades, gitanas y no gitanas y tiene como objetivo prioritario «la igualdad y la no discriminación entre mujeres y hombres en la comunidad gitana» y sobre todo «superar la doble desigualdad que sufrimos las mujeres gitanas así como el racismo y sexismo que la causan».

Para fomentar el trabajo solidario entre mujeres de diferentes culturas estas asociaciones organizan encuentros, conferencias y tertulias. A finales de octubre se realizarán en el Prat de Llobregat (Barcelona) unas jornadas de cultura gitana, en las que las asociaciones de mujeres tendrán un importante papel. Por otro lado, y todavía sin fecha definida, Drom Kotar organizarán durante este trimestre las décimas jornadas de estudiantes gitanos.

En el tema de la formación, estas mujeres han aportado resultados concretos del trabajo de sus asociaciones. Drom Kotar ha organizado la segunda edición de formación para obtener la titulación de monitora de tiempo libre, con la especialidad en comedores escolares. Una titulación homologada y reconocida por la Generalidad de Cataluña, que ya ha proporcionado trabajo a un número importante de gitanas.

En la Fundación Pere Porras trabajan en el apoyo de la formación de niñas y niños escolarizados en barrios periféricos y en ciudades alrededor de Barcelona, como La Mina, San Adrián, San Roque de Badalona, La Florida de Hospitales o Can Oriach de Sabadell.

«Nuestro objetivo es reforzar la enseñanza pública y nuestra cultura ?explica Mercedes? y hemos comprobado que aunque no lo pretendemos, tenemos muchas más niñas que niños, y eso nos preocupa porque ellos se adaptan peor a la enseñanza reglada».

Uno de los éxitos de estas asociaciones es que han conseguido reunir a mujeres gitanas de diferentes edades. Por ejemplo en Drom Kotar, un grupo de madres gitanas decidieron tirar adelante una comisión de madres, bajo el lema «nuestros hijos no están solos».

De esta comisión, salió la idea de realizar encuentros periódicos entre ellas. También hemos conseguido ?explica Soledad? trabajar codo con codo con los hombres, que aunque cuesta bastante, es necesario, porque en nuestra comunidad cualquier cambio afecta a todas ellas y necesitamos el apoyo y el consenso. Entre nosotros no se entienden las actuaciones individuales, por muy brillantes que sean. Hasta en la música y el cante, que llevamos tan adentro, necesitamos el palmeo y la participación».

«Las mujeres gitanas, para hacer comprender el feminismo parten con cierta ventaja, pese a lo que se cree desde fuera ?subraya Enriqueta? porque las mujeres gitanas, sobre todo las más mayores están muy consideradas en su comunidad, y su criterio se considera dentro y fuera de las cuatro paredes del hogar».

07/JL/GG

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