El oscurantismo se instala en Gobernación

POLÍTICA
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El oscurantismo se instala en Gobernación
Por: María de la Luz González
Cimac | México, DF.- 02/06/2005

Con Carlos Abascal Carranza se instala en la Secretaría de Gobernación la visión más oscurantista y retrógrada del gobierno foxista hacia las mujeres y sus derechos en todos los ámbitos: desde las reivindicaciones laborales hasta los derechos sexuales y reproductivos.

Católico ferviente, intolerante y defensor convencido del papel de sumisión asignado por siglos a la mujer, detractor del aborto y del feminismo, al que considera "un ataque al fundamento de la sociedad civilizada", y censor literario, Abascal también está ligado con El Yunque, el grupo de extrema derecha al que pertenecen varios integrantes del gabinete presidencial y del PAN.

Su postura conservadora sobre el papel de la mujer quedó manifiesta en el discurso que preparó con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2001, en el que sostuvo que la mujer debe preferir su profesión de "madre y corazón del hogar", función que, para él, es "un hecho de orden natural irrenunciable e insustituible".

En esa ocasión, Abascal, entonces titular de la Secretaría del Trabajo, sustentó su mensaje en el documento titulado "Qué espera México de las Mujeres", el cual comenzó explicando que sus reflexiones fueron inspiradas en el pensamiento de "Su Santidad Juan Pablo II".

El texto, cuya copia posee CIMAC, contiene los párrafos originales que fueron cambiados por el funcionario en su mensaje, que trasmitió el subsecretario de Previsión Social, Rafael Estrada Sámano, ante un grupo de mujeres que asistieron a la Secretaría del Trabajo el 14 de marzo de ese año.

El documento original dice textualmente, refiriéndose a la mujer:

"Ha de reconocer, amar y entregarse de lleno a la profesión de madre y de corazón del hogar, cada alma que se les confía vale más, ella sola, que todo el universo creado. Ha de reconocer la superioridad de tal misión sobre cualquier otra, por lo que siempre que cualquier actividad obstaculice su función de madre, ha de esforzase al máximo por compatibilizar las actividades y, en todo caso, ha de preferir la misión de ser el corazón de una familia sólida".

Este párrafo fue cambiado por uno en el que el secretario se refería a la necesidad de crear condiciones para que las mujeres que decidan ser madres puedan permanecer en el hogar.

Sin embargo, en el texto se conservaron otras expresiones de la postura conservadora del funcionario sobre otros temas relacionados con la mujer, como su afirmación de que no pueden cambiarse el concepto de sexo femenino por el de género femenino, sin que se alteren radicalmente las premisas de la familia.

En otra parte del escrito de 11 cuartillas, Abascal criticó al feminismo porque, para esta filosofía, "abortar será un derecho porque un intruso invadió el cuerpo de la mujer".

También advirtió que la rebelión contra el sexo femenino, contra su naturaleza de mujer, contra su condición de regazo natural del hombre y de toda la humanidad, no puede producir más que desastres morales y sociales.

La rebelión feminista, afirmó, "es un ataque al fundamento de la sociedad civilizada; tiene graves consecuencias en los niños, afecta las relaciones interpersonales, alienta el llamado amor libre, la homosexualidad, la prostitución, la promiscuidad, el aborto y en fin, la destrucción de la familia".

Reflexionar sobre lo que México espera de las mujeres desde la perspectiva del feminismo radical, consideró, "sólo nos conduciría al abismo en el que desaparecería el amor como la suprema capacidad humana de dar vida y de dar la vida. Pronto el país desembocaría en un desastre demográfico".

A este feminismo radical, sostuvo, se añaden algunas de las lacras que hoy atentan contra la dignidad de la persona humana como el individualismo, el materialismo, el abandono de los valores morales y religiosos y las dificultades económicas, agrega.

La mujer, prosiguió, está llamada a ser el corazón, el eje de la estructura familiar con todo el contexto de afectos, derechos, deberes y valores. "Este es un hecho de orden natural irrenunciable e insustituible".

Como colofón, Abascal advertía sobre el peligro del desarrollo que obliga a la mujer a abandonar el hogar para trabajar, "pues no se reconoce el valor de su función materna y familiar respecto de las funciones públicas y de otras profesiones".

A través del documento, en el que aparece su firma y algunas correcciones de su puño y letra que se incluyeron en el mensaje, Abascal consideró que una verdadera promoción de la mujer exige de la sociedad un reconocimiento particular de las tareas maternas y familiares, porque éstas "tienen un valor superior respecto de todas las demás labores y profesiones públicas".

El bien de la familia es tan grande que exige urgentemente de la sociedad de hoy, en todo el mundo, una revalorización de las tareas maternas en el campo de la promoción social de la mujer y entre quienes sostienen la necesidad de que la mujer desarrolle un trabajo retribuido fuera de la casa, concluía el mensaje, que generó un andanada de críticas y cuestionamientos en varios sectores de la sociedad civil.

Ahora, como secretario de Gobernación, el funcionario deberá ser interlocutor de grupos y organizaciones de la sociedad civil del más diverso corte, incluidas las feministas que, por ese discurso, denunciaron su postura como atentatoria de los derechos humanos de las mujeres y violatoria de todas las convenciones y tratados internacionales suscritos por México sobre el tema.

Una de sus responsabilidades inmediatas será responder a las comisiones especiales de seguimiento a los Feminicidios de la Cámara de Diputados y del Senado sobre la ineficacia del plan de 40 acciones para detener la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez, tema que dejó pendiente su predecesor, Santiago Creel.

MLG/GM