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En el limbo, hijas de migrantes oaxaqueñas

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Por nacimiento Ariana no es de aquí, a falta de pasaporte tampoco es de allá.
 
El acta de nacimiento de Ariana señala que nació en Chicago, Illinois, Estados Unidos, en el año 2000. Es ciudadana norteamericana por derecho, pero forma parte de las más de 4 mil 500 niñas, niños y adolescentes que se estiman viven refugiados en Oaxaca a falta de un pasaporte para regresar a su país
 
Ella tiene 14 años. Es hija de madre y padre oaxaqueños, quienes emigraron al país del norte obligados por la pobreza que prevalece en su comunidad.
 
Siendo una bebé, Ariana emigró de EU a México en los brazos de su madre. Su padre, Rafael Cortés, se quedó en esa nación y al paso de algunos meses cortó comunicación con su familia.
 
La adolescente porta en sus manos una mica con diversos papeles que demuestran su origen: acta de nacimiento, la tarjeta que dan en los hospitales tras el alumbramiento, y algunos más, pero estos documentos no han servido para obtener el instrumento que le abra las puertas de su país.
 
“Mi mamá ha tenido problemas para sacar mi pasaporte porque le piden como requisito que mi papá extienda una carta de permiso para que pueda viajar; yo no lo conozco; desde que nací no he tenido comunicación con él”, expresa.
 
Desde 2011, tras el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, EU estableció como medida obligatoria que tanto ciudadanos como extranjeros deben contar con pasaporte para pisar suelo norteamericano.
 
Ariana y su madre han ido y venido del DF, para intentar hacer el trámite ante la embajada estadounidense, en busca de una respuesta que les permita obtener este documento.
 
Para la familia el tiempo apremia porque Ariana está próxima a terminar la telesecundaria y busca continuar sus estudios en EU como parte de su derecho a la educación gratuita que le garantiza aquel país.
 
Aunque en Oaxaca no ha tenido problemas para ingresar a la escuela, la adolescente no considera posible que su madre, quien se dedica a labores domésticas, pueda absorber los gastos que implica la educación media superior y superior. 
 
COMUNIDAD DE MIGRANTES
 
En esta comunidad indígena de Oaxaca, ubicada a sólo 25 kilómetros de la capital del estado, habitan al menos una veintena de menores de edad nacidos en EU, pero que no pueden regresar.
 
La localidad tiene un alto índice de migración. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta la década de 1990 se registró un crecimiento constante de población. En 1980 había 3 mil 283 habitantes y en 1990, 3 mil 504.
 
En los años sucesivos vino un importante decremento. En 2000 la población había caído a 2 mil 942 habitantes y el conteo en 2005 fue de 2 mil 562 personas. Es decir que en 15 años disminuyó en 27 por ciento el número de habitantes.
 
Un estudio realizado por Margarita Alvarado Juárez, sobre la migración y remesas de La Ciénega Zimatlán, señala que en un contexto más amplio el distrito de Zimatlán manifiesta una pérdida importante de habitantes.
 
Por ejemplo, durante el decenio 1990-2000, ocho de 13 municipios que integran este distrito registraron tasas negativas de crecimiento. De acuerdo con el comparativo, La Ciénega ocupa el segundo lugar de despoblamiento después de Santa Ana Tlapacoyan.
 
OTRO CASO
 
Hace 18 años, Dalia Cortés emigró a EU porque el trabajo en el campo resultaba insuficiente. Durante cinco años se dedicó a la elaboración de pan. Allá nació su segunda hija, Escarlet Vanesa, quien ahora tiene 13 años.
 
“Yo quisiera que ella tuviera su pasaporte y doble ciudadanía, pero esto me cuesta caro”, explica Dalia.
 
La familia vive del poco dinero que genera el trabajo en el campo cultivando tierras que no son propias. Desde su regreso a Oaxaca, las posibilidades de crecimiento económico se detuvieron, expresa.
 
Como prueba muestra su casa, una parte construida con material y la otra de techo de lámina. “Esta es la diferencia y la realidad que quiero cambiar para mi hija”, señala.
 
Escarlet busca obtener su pasaporte para ir a estudiar a EU y gozar de todos los derechos que como ciudadana norteamericana tiene y que hasta el momento no se le han brindado en su totalidad.
 
De acuerdo con el Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM), en la entidad hay más de cuatro mil niñas, niños y adolescentes en esta situación, y que aun cuando no se les niega el acceso a las escuelas o la atención médica, no tienen acceso a otros programas sociales para menores de edad, ni tampoco son beneficiarios de las políticas públicas de EU.
 
En este contexto, el IOAM está en la conformación de un padrón de más de 150 niñas, niños y adolescentes de origen estadounidense, para que a través de la embajada norteamericana puedan regularizar su ciudadanía.
 
La idea es que la expedición del pasaporte sea un trámite que no requiera el traslado al DF y de esta manera reducir costos.
 
De acuerdo con la investigación realizada por el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), en el municipio de La Ciénega Zimatlán, al igual que en el estado de Oaxaca, los flujos migratorios empezaron a ser importantes a partir de la década de los 80.
 
Los primeros flujos migratorios de La Ciénega a EU ocurrieron durante el Programa Bracero en 1942 y concluyó en 1964. El 23.33 por ciento de hogares en La Ciénega Zimatlán tiene migrantes en el país vecino y el 22.44 por ciento de hogares recibe remesas.
 
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