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En manos de la Sala Superior de Justicia chiapaneca, caso de indígena tzeltal

Por Anayeli García Martínez

“¿Por qué en México el sistema de justicia encarcela a mujeres inocentes?”, se preguntó la indígena tzeltal María Luna Méndez tras ser liberada después de tres años de prisión, acusada de abuso de confianza y fraude.

María forma parte de los 12 pueblos indígenas oficialmente reconocidos en el sureste mexicano. Ella tiene tristeza y coraje por lo que le sucedió en 2008, cuando fue encarcelada injustamente.

Ahora, ya libre, vive precarias condiciones económicas y debe enfrentar las burlas del hombre que sin pruebas ni sustento alguno, la acusó. En junio de 2008, Lorenzo Santíz Gómez, la responsabilizó de haber cometido un fraude por 145 mil pesos, dinero que –afirma María– nunca recibió.

Pese a lo anterior, fue procesada y declarada “culpable”, por lo que el 29 de agosto de 2009, recibió una sentencia de cinco años de prisión. Dos años más tarde y después de una apelación fue liberada el 20 de mayo pasado porque no se acreditó el delito.

“Antes salía a vender verduras, pozol, los cultivos de campo. Ahora no va a ser lo mismo. (Los impartidotes de justicia) No ven las cosas como son y tampoco les importan los derechos humanos, incluso al defensor de oficio le tienes que pagar”, relató a Cimacnoticias, la joven de 25 años de edad.

El 26 de junio de 2008 el juez le dictó el auto de formal prisión e ingresó al Centro de Reinserción Social para Sentenciados número 5 en el municipio de San Cristóbal de Las Casas. “Ahí aprendí el picado de manta. Hacíamos chales, servilletas, y una vez al mes nos daban pláticas, pero a veces ni se acordaban de nosotras”, reprocha.

Pero, María afirma que lo que le pasó ella le puede pasar a alguien más. No sólo fue víctima de las irregularidades procesales, también de acoso sexual por parte de Santíz Gómez, quien la acusó, y de la indiferencia de las autoridades a quienes acudió a denunciar tales hechos en 2007.

“Nunca me hicieron caso. Fui a la Comisión de Derechos Humanos y me dijeron que fuera a denunciar al MP. Fui allá y no quisieron atender a esas horas porque ya era tarde y me dijeron que fuera al otro día. Ya no regresé”.

Actualmente la joven está a la espera de que se confirme la sentencia y se cierre su caso ya que luego de que fue liberada, el presunto agraviado apeló la sentencia al argumentar que en la averiguación previa se sostiene que sí cometió el fraude.

Ella confía en la nueva resolución de la Sala Superior de Justicia, que espera sea a su favor y que podría estar lista en agosto próximo. Aunque lamenta que Santíz Gómez no se haya presentado a las comparecencias y ahora que está libre lo vea por la calle como si nada.

Por lo pronto, en lo inmediato, piensa seguir trabajando en la venta de los productos que cosecha. “Serán menos las verduras porque mis papás tuvieron que vender un pedazo de tierra y uno de mis hermanos dejó de estudiar. Ahora hay que seguir”.

11/AGM/LGL

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