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En Tamaulipas, infidelidad es atenuante del feminicidio

Por Benny Cruz Zapata/corresponsal

Las mujeres de Tamaulipas están pagando en lo cotidiano las lagunas legales que prevalecen en el derecho penal y enlos códigos civiles, lo que favorece además a muchos abogados que sacan ventaja, en contra de ellas, en los juicios de divorcio, pensiones alimenticias.

En lo anterior coinciden juristas especializados en derecho civil y penal, como el presidente de la Federación de Abogados de Tamaulipas, José Alfredo Jiménez Amaya; la licenciada María del Consuelo Lara Martínez, de la Asociación de Abogados, y la licenciada Ileana Conteras, especialista en derecho civil.

Tamaulipas acaba de ser ubicado por el Instituto Nacional de las Mujeres como uno de los 14 estados en donde las leyes ven la infidelidad como atenuante del asesinato de mujeres.

El Articulo 338 del Código Penal menciona que se impondrá de tres días a tres años de prisión, al que sorprendiendo a su cónyuge en el acto carnal o inmediato a la consumación, prive de la vida o lesione a cualquiera de los culpables o a ambos, salvo en el caso de que el responsable haya contribuido a la corrupción de su cónyuge.

En este último caso, se impondrán las sanciones que proceden de acuerdo a los capítulos que hacen referencia al homicidio calificado, que alcanza de veinte a 50 años de prisión.

Al exponer lo anterior, el licenciado Jiménez Amaya precisa: “Queda claro que la información que ha circulado en este sentido haciendo referencia únicamente a las mujeres es errónea, pues el cónyuge puede ser el marido o la mujer, pero independientemente de la interpretación que se le da a este Articulo que relaciona el homicidio, la infidelidad y el castigo para las mujeres, en lo cotidiano tenemos que ellas llevan todas las de perder”.

PROCESOS DE DIVORCIO HUMILLANTES

Otro ejemplo de la inequidad se ve, por ejemplo, en los juicios de divorcio, continúa Jiménez Anaya, “en donde los hombres llegan hasta lo peor con tal de evadir responsabilidades al momento de que el lazo conyugal se disuelve”.

De ello nos da cuenta en su informativa 344/ 2008 del Juzgado de lo Familiar la señora Patricia Linares Torres, quien a sus 42 años de edad vio convertido en su peor enemigo a quien fuera su marido por 20 años:

“Nosotros somos originarios de Reynosa, él es constructor y yo contadora, todo iba bien al menos en apariencia, pero resulta que él llevaba doble vida, en la cual yo y sus tres hijos ya no entrábamos, así que para andar por la libre me consiguió mi traslado para Victoria”.

“Llegué a vivir a casa de mis suegros con todo y mis hijos, y pasó el tiempo. Sus visitas eran cada 15 días, luego una vez al mes y así hasta desaparecer. A los dos años pedí el divorcio necesario al tener evidencias de su infidelidad, nunca imagine la pesadilla que estaba por vivir…”.

“Mis hijos en ese tiempo tenían cinco, seis y nueve años. Dejé la casa de mis suegros, lo que a él le molestó y empezó a tacharme de lo peor, no sólo con su familia, mi familia, sino con los niños”.

“Unas vacaciones se llevó al mayor. Lo que le dijo o no, el caso es que poco después me acusan de violencia, de infidelidad y mi hijo va como testigo en mi contra. Yo llegué al grado de ofrecerle todo el patrimonio que hicimos en los 20 años de matrimonio con tal de que me deje en paz, pero no se conformó con eso, se niega a dar pensión alimenticia a los dos hijos que tenía conmigo…desgastada, intimidada y angustiada lo único que anhelo que esto llegue a su fin”.

Para el licenciado Alfredo Jiménez, el caso de Patricia es sólo un ejemplo de lo que la ley puede permitir que se haga en contra de las mujeres:

“En este caso hay constancia de que el esposo alegó ante el juzgado que se lastimaba su honor porque la mujer ya tenía pareja, la difama como ‘pecadora’, como lo peor ante los hijos, ante la familia y ante la sociedad, lo cual es un daño moral que no debe quedar impune. A mí me ha tocado llevar este caso, ya estamos en la recta final y es un hecho que el juicio va a ser a favor de ella… pero el desprestigio, la angustia, el coraje, el temor de todos estos años…¿quién los paga?

FEMINICIDIOS

La licenciada Ileana Conteras, por su parte, menciona que históricamente las mujeres salen perdiendo en este tipo de situaciones e igual pasa en los feminicidios, porque muchas de ellas llegan a perder la vida por celos, infidelidad descubierta e incluso por rumores.

“Si nos vamos a la estadísticas, apunta Conteras, en lo que va del año 22 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas. En la mayoría de estos homicidios la infidelidad ha sido una de las causas principales, pero de acuerdo a lo que se ventila, este tipo de hechos se castiga con otras agravantes en donde el asesino paga con cárcel el crimen”.

Aclara que jurídicamente hay herramientas que se pueden hacer válidas en algunos casos: “Hablamos de lo que se llama emoción violenta, por ejemplo el hombre y la mujer que descubren en su cama y en su casa a su pareja siendo infieles pueden cometer el crimen y dar como atenuante para su defensa que reaccionó “cegado por los celos”.

Es difícil de probar pero se puede, igual sucede con el padre de familia que sorprende a un sujeto abusando de su hija, su reacción inmediata lo lleva al asesinato de tal manera que la circunstancia es tomada en cuenta y puede librarse de la cárcel”.

Agrega: “Esto es en casos extremos, pero lo que a diario se ve en los juzgados es que en los casos de divorcio, en su mayoría, los hombres recurren a todo tipo de herramientas para despojar a las mujeres de lo que por ley les corresponde, y no sólo a ellas, sino a los hijos. Actualmente lo vemos en los juicios de responsabilidad alimenticia, en donde llegan al grado de renunciar a sus trabajos o mentir en sus ingresos con tal de librarse de esta responsabilidad”.

Comparte que en los juicios de divorcio las más desgastadas son las mujeres, que son lastimadas en su autoestima, en su prestigio y en su honor, lo que difícilmente se castiga ante la ley.

Por su parte, para la licenciada María del Consuelo Lara Martínez, es tiempo de que las leyes se adecuen a una realidad que demanda estar a la par de los requerimientos sociales, “En cuestión de aplicación de la justicia es necesario hacer una revisión exhaustiva de los Códigos y procedimientos, ya que mientras esto no se haga, seguirían prevaleciendo las fallas ya mencionadas”.

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