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Florencia R. Sabin

Por Erika Cervantes

“Mi esperanza es que mis estudios puedan ser un estímulo a otras mujeres, especialmente a las mujeres jóvenes, de dedicar sus vidas a los intereses más grandes de la mente. Importa poco si los hombres o las mujeres tienen más cerebro.”

Eso determinaba Florencia R.Sabin mujer que contribuyó al desarrollo de la vacuna contra la tuberculosis con el apoyo económico de la fundación Rockefeller.

Florencia nació el 9 de noviembre de 1871 en Colorado, Estados Unidos, en una familia modesta, su padre George K. Sabin, un ingeniero de explotación y minero; su madre Serena, maestra de primaria marcaron el rumbo de su vida cuando a los siete años de edad quedó huérfana, su madre murió por una fiebre puerperal.

Todos los hijos del matrimonio fueron distribuidos entre las y los tíos de la familia paterna. Florencia y su hermana Marie fueron a vivir con su tío Albert Sabin a Denver y más tarde a Vermont con sus abuelos, quienes las impulsaron a estudiar en la universidad.

Florencia demostró un talento temprano para las matemáticas y la ciencia, pero hasta la secundaria soñaba con ser pianista. Hasta que su profesor de música le informó que su talento para tocar el piano solo era medio y que no destacaría.

Es entonces que Florencia se dirige sus energías hacia estudios académicos y se matricula en la universidad de Smith donde uno de sus profesores reconoce su talento y la alienta a matricularse en la recién creada escuela médica Johns Hopkins

Decide que ese es su camino y trabaja dando clases de preparatoria en la universidad de Smith en 1893, para ganar dinero y financiar su primer año del entrenamiento como médica.

Ingresó a la escuela de Johns Hopkins de la medicina en 1896, siendo una de las 14 mujeres en una clase de 45 alumnos. Su habilidad y originalidad en clases del laboratorio atrajeron la atención del anatomista Franklin P. Mall, uno de los científicos excepcionales de Hopkins. El cual se convierte en el mentor de Sabin, que la anima a estudiar ciencia aplicada.

Esto la llevó a desarrollar dos proyectos que la harían establecer su reputación como investigadora. Uno de éstos era un modelo tridimensional del cerebro de un bebé recién nacido, que se convirtió en la base de un libro de textos extensamente usado, de un atlas de la médula y del cerebro, publicado en 1901. El otro proyecto era una investigación del desarrollo embriológico del sistema linfático.

Tras un año como internista Florencia ganó una beca de investigación en el hospital Johns Hopkins, y más tarde una más para la promoción de la educación universitaria de las mujeres por parte de la asociación de Baltimore.

En 1902, Florencia de convierte en la primera mujer miembro de la facultad de medicina Johns Hopkins, y tres años más tarde la nombraron catedrática de la materia de embriología de la enseñanza y histología del departamento de anatomía.

Tuvo que demostrar por 12 años más que era una investigadora brillante para alcanzar el titulo de catedrática de tiempo completo en 1917, la primera mujer en obtener ese grado en Johns Hopkins.

Se debe a Florencia la exploración de los vasos linfáticos tras la inyección de colorantes que identifican los canales, el colorear las células vivas para poder estudiarlas. En 1924, Florencia se convierte en la primera presidenta mujer de la asociación americana de anatomistas, y el año siguiente en la primera mujer elegida como integrante en la National Academy of Sciences.

En 1923, desarrolló una de sus investigaciones que han trascendido a nivel mundial la investigación sobre la patología de la tuberculosis.

Su equipo era parte de un consorcio de investigadores que trabajaban con el comité de investigación médico de la asociación nacional de la tuberculosis. Durante sus 13 años en Rockefeller, Sabin hizo contribuciones importantes a la comprensión de la tuberculosis, en detalle por el estudio cercano de las respuestas del sistema inmune a las varias fracciones químicas aisladas de las bacterias de la tuberculosis.

Investigación que tuvo todo el respaldo de Simon Flexner, director del instituto de Rockefeller para la investigación médica, y la puso a cargo del departamento de estudios celulares. Su tesón la llevó a ser la primera mujer designada miembro de pleno derecho en el instituto de Rockefeller.

Florencia Sabin abandona el Instituto Rockefeller en 1938 para irse a Denver.

Y en 1944 atiende la llamada del gobernador para organizar el Comité de Salud Pública durante la posguerra. Florencia creó un departamento completo de salud del estado. En 1948 fue jefa del Departamento de Salud de Denver donde permaneció hasta que dimitió en 1953.

Florencia Sabin murió en Denver el 3 de Octubre de 1953. Pero nos hereda el derecho de las mujeres a la educación y a trascender como investigadoras porque como ella decía el cerebro no tiene sexo.

*Periodista Mexicana

06/EC/LR

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