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Gobernabilidad y Democracia

Por Lucero Saldaña

La calidad o estado de ser gobernable dependerá de la capacidad que tenga el próximo gobierno para avanzar hacia los objetivos que propuso, pero también de movilizar las energías de los grupos sociales en torno a esas metas.

Para lo cual debemos referir que no hay gobernabilidad si no hay eficacia o capacidad de alcanzar los resultados prefijados al menor costo; que no hay gobernabilidad si no hay legitimidad mediante leyes fijas y establecidas y no mediante decretos discrecionales, con jueces y magistrados, funcionarios rectos e imparciales que utilicen la fuerza para ejecutar las leyes y no para sostener decisiones arbitrarias.

Pero también existe el componente de la estabilidad para adaptarnos a los desafíos del medio y sostenernos, respondiendo a la demanda de la sociedad como criterio de utilidad colectiva.

Gobernar la República no significará tener cotos de poder en ciertas regiones sino considerar los valores de la justicia, el orden y la razón. De la generación posterior a Maquiavelo, Jean Bodino definió la República como el “recto gobierno de varias familias y de lo que les es común, como poder soberano”.

Entendemos por gobierno un estado de equilibrio dinámico entre las demandas sociales y la capacidad de respuesta gubernamental.

Lo crucial está en la relación entre el sistema político y la sociedad. De tal forma que la eficacia gubernamental y la legitimidad social se combinen formando un círculo virtuoso de gobernabilidad, garantizando la necesaria estabilidad de los sistemas políticos.

Mientras que la ineficacia gubernamental para el tratamiento de los problemas sociales y la erosión de la legitimidad política generan un círculo vicioso que puede desembocar en situaciones inestables o de franca ingobernabilidad.

Por ello, la agenda para la gobernabilidad democrática debe dar garantía del orden público, es decir, la seguridad ciudadana, complicada tarea ante el desbordante crecimiento de los delitos del orden común vinculados con el crimen organizado. Como segundo punto estaría la redefinición del esquema de relaciones entre el Estado, los mercados y la sociedad civil como prioridad en las agendas de las democracias. Un tercer punto es el fortalecimiento de las instituciones políticas y la revigorización de las organizaciones para el liderazgo político.

Los dos desafíos para el próximo gobernante y su gabinete son: la lucha contra la pobreza y la vinculación con una ciudadanía cada vez más diferenciada en sus demandas y aspiraciones, con lo que se hace evidente la necesidad de políticas sociales más activas destinadas a contrarrestar las crisis de desocupación, subocupación, deterioro de los servicios sociales, la degradación general en las condiciones de educación, salud, vivienda, trabajo y cultura.

Implica el engranaje orgánico entre las políticas económicas y las sociales, la mayor participación de las comunidades asistidas por los programas sociales, la descentralización de dichas políticas, así como la incorporación de las organizaciones no gubernamentales para su más eficiente ejecución y formación sistemática de gerentes sociales.

Revigorizar los partidos políticos es tarea de todos, ya que como entidades resultan indispensables para asegurar el debate abierto sobre las alternativas significativas, para coadyuvar a la integración de intereses dispersos y desarrollar líderes políticos.

Pero para ello tenemos que adaptarnos a las cambiantes necesidades e intereses del electorado, cada vez más crítico, exigente y sofisticado que está menos dispuesto a comprometerse ciega e irrevocablemente con un partido específico y sus candidatos.

Reflejar los intereses y necesidades de las grandes fuerzas sociales y de grupos de la sociedad implica la capacidad de agregarlos.

Porque tener una democracia es muy distinto a gobernar democráticamente, lo cual requiere del diálogo y negociación como medio de intercambio en los intereses comunes.

El siguiente gobierno no puede ofrecer respuestas pálidas a una sola pieza del rompecabezas múltiple, sin la visión y acercamiento de los valores básicos para conseguir la seguridad, la paz y el bien de la población.
* Periodista mexicana
[email protected]
06/LS/LR

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