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Gobierno federal discrimina a mujeres indígenas

Por Esther de la Rosa

Los gobiernos no tienen en cuenta a las mujeres indígenas, afirmó ayer Genara Cruz Juárez ante mujeres mayas, natwal, otomís y chinantecas, entre otros tantos pueblos, durante el Tercer Encuentro de Mujeres Indígenas que hoy concluye en el Museo de la Ciudad del Distrito Federal.

Cruz, una indígena natwal que trabaja con mujeres de Veracruz, denunció durante el foro la discriminación que sufren por parte de las autoridades, “que nos hacen de lado”, mientras que los hombres llaman “locas” a las que, como ella, trabajan para que las personas de su comunidad conozcan y ejerzan sus derechos fundamentales.

El encuentro, celebrado en el marco del Día Internacional de No Más Violencia contra las Mujeres, dirige la mirada hacia las niñas y mujeres indígenas, discriminadas tradicionalmente por la sociedad mexicana y por las estructuras machistas de sus propias comunidades.

Aunque en enero de 1996 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal acordaron, según rezan los acuerdos de San Andrés Larráinzar, realizar “una profunda reforma del Estado” que paliara “la subordinación, desigualdad y discriminación” de los pueblos indígenas, para Genara Cruz no ha habido ningún avance, y menos para las mujeres, comenta en entrevista con Cimacnoticias.

“¿Cómo es posible que en pleno siglo veintiuno las niñas de doce y trece años no puedan estudiar porque tienen que andar cuatro horas en su municipio para llegar a la escuela?”, se cuestionaba.

Para fortalecer la labor que, como Cruz, desarrollan las mujeres en sus organizaciones y comunidades, Martha Cilia, del Centro de Derechos Humanos Yax’kin, presentó el Manual de empoderamiento de la mujer indígena, una guía fruto del trabajo realizado en los dos encuentros anteriores, la cual dará una orientación sobre “cómo podemos hacer nuestro trabajo en la comunidad”.

En la elaboración de la guía participaron distintas organizaciones y cuenta con el apoyo oficial de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), del Instituto Nacional de Desarrollo Social y de la Secretaría de esta misma área del Distrito Federal.

Para Cilia, el mero hecho de que aparezcan los logotipos de estas instituciones, “es una carta de seguridad personal para las compañeras”, ya que así su actividad está respaldada y se evita que las instituciones de sus municipios no les dejen realizar sus actividades porque no tienen estudios, como ocurre habitualmente.

Otro de los puntos fuertes del encuentro es la discusión sobre la creación de una red de mujeres indígenas en México. Cilia destacó que unirse en una red ayudaría a muchas mujeres que actualmente trabajan solas en la defensa de los derechos de las y los indígenas ante la discriminación que sufren por parte de las autoridades.

Macedonia Blas Flores, coordinadora de la asociación civil Fot’zi Ñahñö y una de las mil mujeres candidatas al premio Nóbel de la Paz 2005, 12 de ellas mexicanas, considera que unir esfuerzos “es importante”, y que a la paz se llega a través “de talleres y encuentros como este”.

Aunque finalmente no le otorgaron el Nóbel, para la defensora de los derechos de las mujeres indígenas esto no es un problema, ya que el verdadero premio ha sido el reconocimiento de su trabajo y el de su organización. “Me siento muy orgullosa y muy responsable al estar representando a tantas personas”, dijo.

05/ER/YT

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