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Grave, la violencia hacia las mujeres en Chiapas

Pese a que el Gobierno de Chiapas en colaboración con diferentes asociaciones, ha desarrollado una serie de programas para reducir la violencia doméstica, los usos y costumbres en las comunidades indígenas continúan perpetuándola, principalmente contra mujeres y niñas.

La violencia dentro del núcleo familiar es considerada un fenómeno social grave en el estado de Chiapas, al grado de que el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) creó un apartado especial para esta entidad por considerar que aquí se observan algunos de los casos paradigmáticos de feminicidio.

Cifras recientes del Observatorio, precisan que en los últimos cinco años, de mil 456 asesinatos cometidos contra mujeres en Chiapas, el 86 por ciento ha quedado impune, y sólo cuatro de cada 10 llegaron a juicio, con sentencia favorable para el agresor.

El informe Una mirada al feminicidio en México 2007-2008, el Observatorio cita otro informe según el cual, del 2000 al 2004, ocurrieron 571 homicidios dolosos contra mujeres en Chiapas, con la acotación de que actualmente se desconoce el número total de homicidios considerados feminicidio.

Para algunos especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la violencia en Chiapas es una situación que ocasiona daños severos a las y los niños y mujeres, sobre todo en los municipios indígenas donde los usos y costumbres están tan arraigados que para los hombres “es normal” golpear a “menores de edad o mujeres como control de la familia”.

CHIAPAS, PRIMER LUGAR EN MARGINACIÓN

De los 118 municipios que integran Chiapas, 109 padecen de una marginación alta o muy alta. 33 de los 44 municipios con alta marginación son predominantemente indígenas con una población indígena de por lo menos un 40 por ciento, de acuerdo con cifras del INEGI

Especialmente en este municipio (Zinacantán), “algunas costumbres se mezclan con las prácticas culturales”, dijo Mario Zaragoza, académico dedicado a la investigación de temas sociales y de género en México.

Alertó sobre la gravedad de los casos de violencia que “a diario se registran en los municipios chiapanecos” y el problema es que no hay números precisos porque muchas mujeres se resisten hacer la denuncia y al hacer esto contribuyen a que se queden en la impunidad.

Para Petra González, mujer indígena de oficio artesana y activista femenina en contra de los usos y costumbres, “la mayoría de los hombres usa estos como excusa para lastimar emocional y físicamente a hijas, esposas, hermanas e incluso madres”.

Petra González, de 44 años de edad, relató que en 2004 acabó en una cama del hospital de San Cristóbal de las Casas, porque su marido, Antonio Pérez, la obligó a beber posh mezclado con cocaína, un coctel explosivo que casi le costo la vida. Desde entonces escapó de su casa y asumió una actitud de defensa y denuncia de los abusos.

Por ello, hizo un llamado a las mujeres para romper los esquemas tradicionales para salir de casa a denunciar los abusos porque de otra forma no cesarán.

En Chiapas, los números continúan incrementándose porque muchas mujeres se quedan calladas, no denuncian y eso es una forma de permitir la violencia: “en las comunidades las mujeres tienen mucho miedo a sus esposos, más cuando están borrachos porque no saben medir las consecuencias de sus actos”, reiteró la activista.

LA FALTA DE DENUNCIAS

Diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos de las mujeres han señalado que las estadísticas de violencia son alarmantes. El año pasado reportaron al menos 16 desapariciones de mujeres, la Procuraduría de Justicia rechazó el dato y dijo que varias habían sido encontradas y que habían escapado por problemas en sus casas o con sus novios.

Lo mismo el año pasado, las autoridades reportaron que recibieron decenas de denuncias por abusos a las mujeres, pero las organizaciones aseguran que pudieron haber sido cientos o quizá miles, porque muchas no acudieron a denunciar y en esos casos no es posible hacer nada.

Se han registrado casos donde los abusadores al darse cuenta de la magnitud del daño, escapan de su casa para evitar la acción de la justicia, y regresan cuando las cosas se han calmado, en otros apelan a los usos y costumbres con las familias donde son tolerados e incluso perdonados.

Los expertos aseguran que las mujeres que sobreviven a la violencia por parte de sus parejas, viven secuelas por mucho más tiempo, y a la larga afectan a la familia entera.
Según el Observatorio de Violencia contra la Mujer, las mujeres violentadas enfrentan problemas de índole social, económico, y cultural.

10/MC/LR/LGL

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