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Huyó de los Maras y en México encontró maltratos

Perla Lam es una mujer guatemalteca que huyó de su país debido a las extorsiones que sufría por parte del grupo criminal la Mara Salvatrucha.
 
Desde hace poco más de un año vive en México, tiene un hijo de 10 años de edad, él tiene autismo y lesión cerebral, pero en las instituciones de este país le niegan los servicios médicos por su situación migratoria irregular.
 
Perla decidió trasladarse a México en diciembre de 2011 cuando el dinero ya no le alcanzó para pagarle a la Mara, cuyos integrantes la amenazaron con quitarle la vida a su hijo sino pagaba lo que en Guatemala se conoce como el impuesto de guerra (extorsión), considerado en aquel país como una gran industria del delito.
 
Esta mujer de 45 años era comerciante en Guatemala; tenía un puesto de pupusas (tortilla de maíz gruesa hecha a mano y preparada con guisados). Los Mara le pedían a la semana 300 quetzales (480 pesos mexicanos) a cambio de no hacerle daño a ella y su hijo.
 
Perla decidió huir junto con su hijo porque en diciembre de 2011  la organización criminal le aumentó el “impuesto” y le exigía a la semana mil 500 quetzales (2 mil 397 pesos mexicanos), cantidad que ya no pudo pagar.
 
Cuando llegó a Chiapas, ella fue víctima de un asalto en el que la golpearon junto con su hijo, al grado de dejarlos irreconocibles. La mujer quiso denunciar ante las autoridades, pero su situación migratoria se lo impidió.
 
En 2012 Perla viajó en el tren de carga con su hijo hasta Mexicali, Baja California, donde consiguió trabajo en una maquiladora. Inscribió a su hijo en una escuela de educación especial, pero meses después le dijeron que le pagarían menos por lo que renunció.
 
Volvió a Chiapas, donde ahora vende artesanías. Acudió al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) en Tuxtla Gutiérrez, y le dijeron que su hijo no podía ser atendido porque sus documentos migratorios no están en regla.
 
Perla se ha unido a diversas caravanas de migrantes; su caso inspiró a un grupo de personas y organizaciones civiles para realizar la semana pasada la primera “Caminata del migrante” de 2013, con el fin de sensibilizar a las autoridades mexicanas sobre el trato cruel e inhumano que reciben las y los migrantes en Chiapas.
 
Activistas se manifestaron en la caseta de La Mesilla, en el departamento guatemalteco de Huehuetenango, en demanda de solidaridad y respeto a los Derechos Humanos de las personas migrantes que transitan por México.
 
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