Inicio Inamovible, la cifra negra de mortalidad materna en 13 años

Inamovible, la cifra negra de mortalidad materna en 13 años

Por Román González

En los últimos 13 años –con dos administraciones priistas y la actual panista de Vicente Fox– las políticas y los programas gubernamentales dirigidos a disminuir a la mitad la mortalidad materna en México sólo se han quedado en el discurso y en buenas intenciones. Las cifras oficiales revelan que en 1990 murieron mil 477 mujeres, mientras que en 2003 fue de mil 400.

En contraposición a las estimaciones oficiales, el Comité por una Maternidad sin Riesgos en múltiples ocasiones ha señalado que existe un subregistro que podría llegar hasta un 50 por ciento, mismo que ha difundido la Organización Mundial de Salud (OMS).

Con ello, la tasas registradas en 1990 (que fue de 5.4 muertes por cada 10 mil nacidos vivos) y en 2003 (de 5.1), serían mayores a estos índices.

Así, este problema de salud pública muestra la deficiencia en la cobertura y calidad de los servicios de salud, que se recrudece en la población femenina de las entidades más pobres de nuestro país.

En vísperas del Día Internacional de la Mujer, a celebrarse el próximo 8 de marzo, donde el discurso institucional enarbola las acciones a favor de la población mexicana, debería dar respuesta a ese problema que se acrecenta entre las mujeres que no tiene acceso a la seguridad social y viven en las zonas de mayor marginación.

Pesa a que el titular de la Secretaría de Salud (SS), Julio Frenk, admite que las muertes son una asignatura pendiente en materia de equidad y que el programa Arranque Parejo en la Vida (APV) tiene como meta llegar a sólo 400 muertes en 2006, su ejecución ha sido calificada como “una gran mentira” por organizaciones de mujeres.

RESPUESTA POCO EFECTIVA

El centro de análisis e investigación Fundar advierte que el gobierno mexicano impulsó en febrero de 2002 el APV como respuesta a la problemática de la mortalidad materna en mujeres pobres de la población no derechohabiente.

Sin embargo, revela Fundar, APV no planea contratar más personal de salud del que ya tiene, lo cual se traduce en una debilidad, pues los servicios que atienden a la población no derechohabiente son insuficientes.

Hasta el año 2002, los estados con las tasas más altas de mortalidad materna fueron los que cuentan con menos especialistas en ginecoobstetricia que atienden a las mujeres que sin seguridad social, según Fundar con base en información oficial.

Por ejemplo, en Chiapas cada especialista atiende a siete mil 490 mujeres, en Oaxaca a seis mil 985, en Guerrero a cuatro mil 132, en Tlaxcala a tres mil 147 y en Puebla a seis mil 307. En el caso de Oaxaca, la entidad registra un índice de mortalidad materna 36.7 por ciento superior a la media nacional.

Esa situación se manifiesta en un alto número de muertes maternas en los estados del sureste del país. Así, Puebla registró el año pasado 62 muertes de mujeres y Chiapas sumó 84.

Por otra parte, Fundar señala que el Presupuesto de Egresos de la Federación 2004, aprobado por la Cámara de Diputados, representa un retroceso alarmante ante los avances en materia de transparentar el uso del gasto público.

En ese sentido, revela que en el presupuesto no se ven los recursos de los programas dirigidos a la atención de la salud de las mujeres. “Es evidente la contradicción entre un discurso de acceder y transparentar la información de los recursos públicos”.

EXCLUSIÓN DE INDICADORES

En el Programa Nacional de Salud 2001-2006 la muerte materna es definida como un problema de salud pública y como un indicador sectorial estratégico de desempeño y resultado, a ello responde el impulso al programa APV.

Sin embargo, un análisis del Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población (FNMPP) –red conformada por más de 70 organizaciones– revela que el indicador de muerte materna se excluyó del Informe Salud México 2001. Información para la rendición de cuentas, publicado por la SS en 2002, no se explican las razones por las que no se incluyó.

Además, dice el FNMPP, resulta preocupante que en el programa APV no se aborden medidas para atender la problemática del aborto, aun cuando en su diagnóstico se menciona como una de las principales causas de mortalidad materna.

Para la Red, el gobierno federal y la Secretaría de Salud, tienen la obligación de atender este grave problema de salud pública al margen de las presiones que ejerce la jerarquía católica para silenciarlo y castigarlo.

NO CUMPLE

En el marco internacional, las cumbres de Naciones Unidas de El Cairo (1994), sobre población, y de Beijing (1995), sobre la mujer, las naciones establecieron como meta para el año 2000 reducir a la mitad la tasa de mortalidad materna que había en 1990.

Así, los propósitos oficiales del gobierno actual para reducir las muertes maternas en nuestro país sólo están plagados de buenas intenciones, con lo que se deja a miles de mujeres mexicanas en la indefensión absoluta.

Las metas del gobierno mexicano para disminuir las muertes maternas se han mantenido sin avances significativos durante más de una década, pues muchas mujeres en edad reproductiva siguen muriendo cuando se encuentran en la plenitud de su vida.

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