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Jefas de hogar resienten aumento de precios y precariedad salarial

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Debido al incremento en el precio de los alimentos y a la precariedad laboral, las familias mexicanas gastan más en despensa pero comen menos.
 
De acuerdo con el reporte “México: fábrica de pobres”, del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, el salario mínimo general de las y los trabajadores es de 67.29 pesos, sin embargo el ingreso que requiere una familia para adquirir sólo los nutrientes de la canasta alimenticia recomendable (CAR) tendría que ser de 184.96 pesos por día; por tanto, habría que aumentar 117.67 pesos al salario mínimo diario.
 
Las y los trabajadores que no logran comprar los alimentos que integran la CAR son 10 millones 349 mil 177, quienes no rebasan un ingreso de dos salarios mínimos. Con base en esto, el porcentaje del CAR que se puede adquirir con el salario mínimo es de 36.38.
 
Cabe señalar que del total de la población económicamente activa (PEA), la tasa de desocupación para las mujeres es de 5.01, lo que es aún más preocupante al considerar que existen 33 hogares con jefatura femenina por cada 100 con jefatura masculina, y que por cada 100 pesos que gana un hombre por su trabajo una mujer obtiene 75, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi.
 
Cimacnoticias consultó en tianguis, mercados y supermercados a las mujeres que compran la comida para sus familias sobre cómo afecta esta problemática a sus bolsillos y su dieta.
 
Todas las mujeres entrevistadas dijeron que no quedaron satisfechas con sus compras para la comida de la semana, ya que no pudieron adquirir de uno a dos alimentos que habían previsto, entre ellos fruta, vegetales o pescados y mariscos. De los que lograron comprar, lo hicieron pero en porciones reducidas.
 
También señalaron que el gasto que hasta hace poco más de un año para la despensa semanal era de 200 a 500 pesos, hoy destinan de 550 hasta 800 pesos. Además, con lo que surtían para toda la semana ahora sólo les alcanza para la mitad.
 
PRECIOS “POR LAS NUBES”
 
El elevado costo de productos como carne y pollo ha impactado en la dieta de las familias mexicanas, ya que las entrevistadas señalaron que han tenido que disminuir el consumo de carne a dos veces por semana, agregar más verduras o disminuir porciones.
 
También criticaron que el precio de las verduras y las frutas no es estable, ya que tiende a elevarse por temporadas sobre todo en el caso del aguacate, la papaya y el limón.
 
Las y los propietarios de los negocios también fueron consultados al respecto. Dijeron que la variación en el costo de los productos por temporada siempre ha existido, pero mientras en años anteriores se incrementaba de 20 a 30 por ciento, ahora el aumento llega a ser hasta de 50 por ciento.
 
Las y los comerciantes de locales establecidos y de tianguis atribuyeron a este incremento que sus ventas hayan disminuido hasta 60 por ciento; incluso –explicaron– como mayoristas también se han visto en la necesidad de disminuir sus compras.
 
Muchas de las entrevistadas resultaron ser proveedoras y jefas de familia, por lo que opinaron que el aumento de los alimentos no corresponde con la cada vez más precaria situación de sus salarios.
 
Una de ellas agregó que destina en promedio casi la mitad de su sueldo en la compra de alimentos y en pasajes, con lo que ha tenido que disminuir el costo y la calidad de productos higiénicos, reducir las salidas familiares e insistir en que otros integrantes, aunque sean estudiantes, apoyen con el ingreso familiar.
 
Las mujeres en general revelaron que prefieren comprar en los tianguis porque el costo de los productos alimenticios es menor, aunque se exponen a que “no se despachen pesos completos” o los alimentos no tengan buen aspecto.
 
En el mercado y locales establecidos, señalaron, el costo de los productos es muy elevado en comparación con los tianguis, por lo que sólo acuden para comprar alimentos que requieran al día.
 
Por otro lado, los supermercados representan para ellas más gasto y menor calidad; sin embargo, tienen la percepción de que los productos “se despachan” mejor.
 
Algunas de ellas manifestaron que el incremento de los productos ha sido más agudo sobre todo de un año a la fecha y en los últimos meses; es decir, perciben que el ritmo de crecimiento de los precios de la canasta básica es cada vez más acelerado.
 
SALARIOS CONTRA COSTOS
 
Según el informe “México: fábrica de pobres”, los salarios de 1987 a la fecha han acumulado una pérdida de 77.79 por ciento de su valor; además, el déficit del empleo se traduce en 34 millones de plazas, por lo que 26 millones de personas económicamente activas se emplean en la economía informal, en la que ni siquiera se tiene garantizado un pago.
 
Respecto del precio de la CAR, en 1987 era de 3.95 pesos, mientras que para el 12 de abril de 2014 el precio asciende a 181 pesos, es decir, 4 mil 582 por ciento más. De 2001 a 2014 el incremento al salario mínimo fue de 3.90, pero en el mismo periodo la canasta alimenticia subió 7.62 por ciento.
 
De acuerdo con el informe, entre los alimentos que se han dejado de comprar están carne, leche, huevo y pan, a lo que las mujeres consultadas agregaron los frijoles y el arroz, toda vez que ahora cuestan el doble que en el año pasado.
 
Para el caso de la leche, se observó que en 32 años se dejaron de consumir prácticamente 14 litros del lácteo por día, 45 kilos de tortilla, 256 piezas de pan, 8 kilos 560 gramos de frijol y 6 kilos de huevo. Mientras en años pasados un kilo de res llegaba a costar 90 pesos, actualmente la misma porción llega hasta los 120 pesos.
 
El precio de la CAR en mercados y tiendas para el 12 de abril de este año fue de 186.35 pesos, 1.39 pesos por encima del precio promedio en todos los comercios.
 
En tianguis el precio es de 172.44 pesos, 12.52 pesos más barato que el promedio, esto es 7 por ciento menos; en supermercados es el más caro con 195.30 pesos, 10.34 por encima del precio promedio, esto es 6 por ciento más caro.
 
La diferencia entre el precio de la CAR en el supermercado y el tianguis es de 22.87 pesos por día. Lo que alguien paga de más por adquirir la CAR en un supermercado respecto de un tianguis es de 686.06 pesos al mes.
 
Al comparar lo que esta cantidad representa de los ingresos mensuales, se observa que para quien obtiene ingresos de un salario mínimo (2 mil 18 pesos al mes) lo que paga de más en el supermercado es el 34 por ciento de sus ingresos; para los que tienen dos salarios mínimos afecta 17 por ciento de su ingreso, y para quienes perciben tres (la mayor parte de la población ocupada) afecta 11 por ciento de sus ingresos.
 
Esto hace evidente –a decir del estudio– que algunos de los programas de pago con vales de despensa, que sólo pueden ser canjeados en cadenas específicas de supermercados, constituyen una medida regresiva del salario y contribuyen a diezmar los ingresos de las clases trabajadoras.
 
Para el 16 de septiembre de 1987 un trabajador tenía que laborar 4 horas con 57 minutos por día para comprar una CAR; el mismo trabajador 27 años después requiere trabajar 22 horas para adquirir la CAR completa, lo que representa un incremento del 400 por ciento en horas de trabajo; es por este motivo que hoy se necesitan hasta tres miembros de la familia para que contribuyan con el ingreso familiar.
 
La distribución de la PEA según ingresos es la siguiente: 8.08 no recibe ingresos; 13.71 recibe un salario mínimo; 23.38 recibe hasta dos salarios; 20.77 recibe hasta tres; 15.72 recibe hasta cinco, y 7.28 recibe más de cinco salarios mínimos.
 
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