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Jóvenes víctimas de criminalización de la pobreza

Por Guadalupe Cruz Jaimes

Criminalización de adolescentes y jóvenes pobres, embarazo no deseado y narcomenudeo, conforman la realidad de la población joven que habita en zonas marginadas del Distrito Federal, tal es el caso de varias colonias en las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A. Madero (GAM).

“En la calle siempre es igual, las patrullas van sobre los chavos, los apañan en las esquinas y varias veces hemos ido nosotros a sacarlos”, comentó a Cimacnoticias Gina Pérez, de 25 años, del colectivo independiente Marabunta.

Marabunta trabaja con la población joven de su comunidad, ubicada en la colonia Gabriel Hernández, en GAM, al noroeste de la Ciudad de México, la segunda delegación con mayor población de 15 a 24 años, 205 mil 973, según el INEGI, en 2005 en el Distrito Federal.

“Mi gente es bien bonita, bien original, el problema es que estamos en una zona en donde la única forma de distraerte es la televisión. Hay un descuido total por parte de las instituciones, en mi barrio no hay ni siquiera un área verde”, manifestó Gina.

Para la activista de Marabunta, la juventud del DF es víctima de criminalización, una población de un millón 931 mil 053 adolescentes y jóvenes, de entre 12 y 24 años, de un total de 8 millones 720 mil 916 habitantes, según INEGI, en 2005.

Es la criminalización de la pobreza, refiere el Diagnóstico de derechos humanos del DF 2008, de la Comisión de Derechos Humanos (CDHDF), “por el hecho de vivir en condiciones marginadas y acentuada por las políticas de seguridad pública”.

En su diagnóstico la CDHDF señala que “excluyen socialmente a estos grupos y los convierten ante los demás en un riesgo social para su comunidad, lo que deriva en una regresión respecto a derechos humanos, puesto que no se mira y trata a las y los jóvenes como sujetos plenos de derechos”.

Gina comenta que “las chavas de la colonia (la Gabriel Hernández), bien chiquitas de 13 años, sólo quieren tener un hijo, qué sea mío, dicen, y quedarse con el chavo más chido del barrio”.

En el Distrito Federal el porcentaje de mujeres jóvenes, entre 2000 y 2005 según INEGI, fue de 51.47, superior al de los hombres de 48.52, de las cuales el índice de adolescentes con al menos un hija o hijo vivo aumentó de 3.6 a 4 por ciento.

Según datos de la Secretaría de Salud local, 80 por ciento de las adolescentes embarazadas manifiestan que su embarazo no es deseado y el riesgo de morir en adolescentes es 1.2 veces más alto que para el resto de las mujeres.

En el Distrito Federal hay cerca de 700 mil madres solteras de entre 12 y 19 años, muchas de las cuales han tenido que dejar sus estudios por falta de recursos, de tiempo y de condiciones en los centros educativos para que sigan estudiando, indica el diagnóstico de la CDHDF.

“Nosotros (en Marabunta) somos como una familia, con los niños hacemos labor preventiva, y con los chavos de integración a las distintas actividades. Nos ayudamos entre todos, les damos confianza y de la misma forma nos responden”, expresó Gina.

El colectivo al que pertenece, además del teatro, la creación de máscaras con distintas técnicas, baile, serigrafía, composición de hip-hop, música, cine-debate, rappel y acrobacia, se imparten clases para acreditar estudios en preescolar, primaria y secundaria, en sólo un año.

CARENCIAS EN EDUCACIÓN

De acuerdo con INEGI, en 2005, casi la mitad de quienes desertan en la secundaria lo hacen al inicio del ciclo escolar de primer ingreso, el 65 por ciento tienen entre 12 y 14 años de edad. En la ciudad la población juvenil de 15 a 29 años de edad que no sabe leer ni escribir es de 16 mil 428, y de éstos, 7 mil 952 son hombres y 8 mil 476, mujeres.

El analfabetismo en las y los jóvenes del DF varía según la delegación, en Iztapalapa se concentra 27.7 por ciento del total de los jóvenes que no saben leer ni escribir, y la GAM registra 12.19 por ciento.

En el DF la población de 18 a 29 años de edad, 1 millón 802 mil 957, que tiene educación media superior es de 664 mil 964, el 36.88 por ciento, de los cuales el 50.1 por ciento son hombres y 49.87 por ciento mujeres. De este sector sólo 27.21 por ciento cuenta con educación superior.

La deserción escolar durante el bachillerato registra 19.1 por ciento para hombres y 9.3 para mujeres. En el nivel técnico, la deserción en hombres es de 35.9 por ciento y 29.2 para mujeres.

La población de entre 15 y 19 años más expuesta a la exclusión educativa son las mujeres jóvenes con al menos un hijo, quienes hablan lenguas indígenas, mujeres económicamente activas y jóvenes con discapacidad.

Y, ¿DE QUÉ VIVEN?

“La situación es crítica en la calle, muchos chavos que se dedican a la venta de droga nos dicen: yo antes trabajaba y ganaba bien poquito por todo el día. Ahora estoy mejor, ganó más y no estoy todo el día ahí”, relató Gina de Marabunta a Cimacnoticias.

Actualmente, 46 por ciento de adolescentes y jóvenes trabajan, la mitad comenzó su vida productiva entre los 13 y los 16 años de edad. El 56 por ciento de los trabajos a los que se incorporan son de tiempo completo y están ligados en un 27.2 por ciento al comercio.

De acuerdo con un estudio de la organización Inicia, dedicada investigación y análisis de los derechos humanos de la juventud, de los 15 a los 19 años las condiciones en las que las y los jóvenes trabajan en el DF “son cada vez más precarias”.

El 80.3 por ciento, señala, reportó que es empleado u obrero; 32.10 por ciento tiene un contrato verbal y 47.7 por ciento gana entre uno y tres salarios y la mayoría no goza de prestaciones sociales.

Otro tipo de contratación verbal y de empleo informal en auge es el narcomenudeo, de acuerdo con el diagnóstico de la CDHDF.

En la ciudad hay por lo menos 10 mil puntos de venta de drogas al menudeo, ya que el consumo de drogas en las y los niños y jóvenes ha aumentado en 600 por ciento en los últimos cinco años.

La capital del país es la ciudad con mayor “distribución hormiga” de drogas ilegales, pues en las cerca de 3 mil 500 colonias que hay en las 16 delegaciones, el promedio es de tres tienditas en las que se expenden estupefacientes, reporta la Comisión.

Los principales lugares de venta de droga para niñas, niños y jóvenes son calles y parques cercanos a las escuelas donde estudian, estaciones del metro, discotecas, cantinas, casas de amigos, planteles en los que estudian y, en algunos casos, sus lugares de trabajo.

Para la CDHDF, la venta y distribución indiscriminada de estupefacientes entre menores de edad “hace prender focos rojos” en 800 planteles de primaria y secundaria, tanto públicos como privados.

Las delegaciones con mayores problemas de adicciones son Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Azcapotzalco, Venustiano Carranza e Iztacalco, reportó este organismo.

08/GCJ/CV

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