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La Agenda de las Mujeres en el 2002

Por Sara Lovera

El contexto de recesión mundial no es ajeno a las preocupaciones de las mujeres en el mundo entero. La crisis recurrente, el abandono de millones de personas en posición disminuida o excluyente ha hecho al movimiento internacional de mujeres voltear los ojos hacia la economía. El cómo se reparte la riqueza y cómo se definen las políticas distributivas o restrictivas será un tema central.

En el año 2002 las mujeres han preparado una agenda de actividades sustantiva: revisar los efectos de la globalización en la masa femenina del mundo, convencidas de que los adelantos, propuestas, convenciones, relevación de sus derechos, no podrán hacerse efectivos si no existe un cambio en el reparto de los bienes materiales y simbólicos.

Así se prepara para el 8 de marzo la tercera huelga mundial doméstica, en que se invita a las mujeres a mostrar con alguna manifestación de protesta, de abandono a sus tareas durante un minuto, una hora, el tiempo que cada una de ellas pueda hacerlo. Se trata de la tercera huelga doméstica.

Lo interesante de esta movilización mundial es que ha sido lanzada sin recursos sobre la base de información de boca en boca. Tampoco tiene un programa específico, sino de llamar la atención sobre la diferencia profunda entre invertir para la vida, la justicia y la salud y no para la guerra.

Cada año se invierten en el mundo 80 billones de dólares en armamento y costos de guerra. Mientras todos los diagnósticos apuntan a una creciente depauperación de la vida de las mujeres. Urbanas, rurales, indígenas, ellas cargan con el peso de la pobreza.

La creciente incorporación de las mujeres a la vida laboral , social y política en la arena antes reservada para los varones no ha disminuido la carga doméstica ni un ápice. Se calcula que las mujeres trabajan hasta 120 horas semanales. Mientras tanto, los varones trabajan la mitad en promedio.

Esta iniciativa, la de la huelga para el 8 de marzo pone en el centro el tema de la economía y las finanzas que a diferencia de hace muy poco tiempo no era interés del feminismo internacional.

Esta, junto a otras iniciativas que circularan durante los próximos 12 meses, busca promover ante los gobiernos y la sociedad, la convicción de que los derechos de las mujeres, ahora suscritos por 189 naciones, no pueden ejercerse sin recursos, la consigna básica es: que se vea, que se valore y que se pague el trabajo de la mujeres en el mundo entero.

Igualmente, desde otros foros las mujeres han decidido discutir profundamente el tema de la globalización, el reparto de los recursos para el desarrollo y la enorme contradicción existente entre ésta, la enorme pobreza de mujeres y niñas, su trabajo extenuante, ya que se considera que ambas realizamos las dos terceras partes del trabajo en el mundo y no obstante, según cálculos de Naciones Unidas, apenas recibimos el 5% de los ingresos del mundo.

En México se realizarán dos importantes actividades alrededor de este preocupación mundial que signará la política femenina en el año 2002: la participación masiva y comprometida de grupos de mujeres en la Conferencia Mundial de Financiamiento para el Desarrollo que ha organizado Naciones Unidas y que se realizará en Monterrey, Nuevo León, durante la segunda semana de marzo.

Y en octubre, entre los días 3 y 6, se realizará en Guadalajara, Jalisco, el IX Foro Internacional de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AIWI) por sus siglas en inglés, y que elaborará una carta internacional para las naciones.

A la agenda económica, base de todas las movilizaciones, las mexicanas, en un año preelectoral darán una nueva batalla para incluir en la agenda legislativa una modificación al Código Federal de Procedimientos Electorales (Cofipe) que obligue a los partidos políticos a definir una cuota reglamentada de espacios para las mujeres en las listas electorales y en los puestos de dirección política. En ello trabaja la Comisión Bicamaral de Equidad y Género del Congreso.

Aunque la agenda no se reduce a estas actividades, las organizadoras consideran que será imposible sin recursos avanzar en el combate hacia la violencia hacia las mujeres, la lucha por sus derechos civiles y la demanda de inclusión en la toma de decisiones, si no hay recursos, que en última instancia significa el reconocimiento de su estar en el mundo.

También la agenda incluye no bajar la guardia en la defensa de los derechos humanos fundamentales y el esclarecimiento de los asesinatos en Ciudad Juárez, la reestructuración del sistema de justicia y la lucha contra la impunidad, en casos tan importantes, pero pendientes, como el de todas las Dignas Ochoas de esta época y las olvidadas del tiempo denominado como la Guerra Sucia.

No habrá pues, descanso. Una batalla tras otra está en el panorama del 2002. Y no se trata de subvertir a la familia o el orden establecido, sino de poner cada cosa en su lugar y finalmente en el siglo XXI reconocer que las mujeres son personas íntegras y capaces.

       
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información producida por cimac, comunicación e información de la mujer
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