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La población pobre tiene menos acceso a los servicios de salud

Por Gladis Torres Ruiz

En casi todas las partes del mundo en desarrollo, la población con mayor poder adquisitivo tiene más acceso que la pobre a los servicios de salud, pues tiende a usar más los servicios y acaba aprovechando incluso los programas concebidos y financiados expresamente para satisfacer las necesidades sanitarias de las personas pobres, señala el Population Referente Bureau (PRB, por sus siglas en inglés).

En su documento “Diseño de programas de salud y población para los pobres” refiere que en todo el mundo existen arraigadas desigualdades en salud entre los ricos y los pobres, haciendo más notable esta diferencia en los países más pobres del mundo, donde millones de personas sufren afecciones prevenibles.

Entre ellas destacan las enfermedades infecciosas, la malnutrición y las complicaciones en el parto. Estas grandes diferencias en salud se consideran injustas e inequitativas, porque no obedecen a decisiones personales sino a distintos obstáculos y oportunidades.

En este sentido, el documento refiere que existen numerosos estudios en los países en desarrollo que dan cuenta de que las personas que viven en la pobreza tienen mayores probabilidades de sufrir problemas de salud y menor tendencia a usar los servicios de sanidad que la gente mayor nivel económico.

Uno de los estudios más extensos al respecto, realizado a petición del Banco Mundial, con datos de la Encuesta Demográfica y de Salud (EDS) procedentes de 56 países de África, Asia y América Latina, muestra un índice de bienes familiares (o de riqueza) que divide a la población de cada país en cinco grupos de igual tamaño (que llama quintiles), dependiendo de la posición relativa del hogar en el índice de riqueza de cada país.

Así, los resultados indican que los quintiles más pobres están en peores condiciones que los más ricos en una variedad de resultados de salud, incluida la mortalidad infantil y el nivel de nutrición, de tal forma que una niña o niño del quintil más pobre tiene el doble de probabilidades de morir antes de cumplir los 5 años.

La disparidad es similar en la nutrición materna: las mujeres en el quintil más pobre tienen el doble de probabilidades de estar mal nutridas que las del más rico.

Las tendencias son similares en más de 100 indicadores de salud y atención sanitaria obtenidos de la EDS, aunque la magnitud de la disparidad varia dependiendo de los indicadores y entre diferentes regiones y países.

Pero no sólo las desigualdades en salud existen con relación a la riqueza, sino también otros indicadores socioeconómicos, como el sexo, raza, origen étnico, idioma, nivel de educación de la persona, ocupación y residencia, enfatiza el texto.

Ejemplo de ello es que en partes de la India y China las niñas, en las primeras etapas de la vida, tienen mayores probabilidades de morir que los niños, debido a que las preferencias culturales por los niños ponen a las niñas en situación de desventaja en nutrición y atención sanitaria a esa edad.

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