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Las chicanas de hoy avanzan pisando fuerte

Por Eva Valle*

En medio de la triple opresión (por género, por raza y por clase), las chicanas caminan junto con los cambios sociales que abren posibilidades a la diversidad. En dos décadas pasaron de hacer trabajos manuales a laborar en el sector de servicios; dejaron de vivir en la tradicional cohesión familiar para pasar a la independencia: lo que les permite, a las más jóvenes, destacar como líderes estudiantiles y de la sociedad. civil.

En 1970 la mayoría de las mujeres mexicanas que llegaban a Estados Unidos hacían trabajos manuales (70 por ciento), pero ya en 1990 se concentran en los servicios. El desconocimiento del inglés y su baja escolaridad actuaban en su contra a la hora de emplearse.

Con el tiempo, las chicanas evolucionaron sustancialmente en múltiples categorías: desde su nivel de educación hasta el dominio del inglés, lo que les permitió desempeñar alguna experiencia laboral mas variada, en comparación con las otras inmigrantes. No obstante, aún se encuentran retrasadas respecto a otros grupos étnicos.

Las chicanas han logrado avances significativos en educación: menos del 30 por ciento no han completado la secundaria, casi 40 por ciento busca obtener educación universitaria y son más mujeres que hombres lo que están tomando clases dentro del sistema universitario estatal de California.

En los grupos estudiantiles las chicanas han asumido el papel de liderazgo, desplazando a los hombres; los viejos sistemas autoritarios se están rompiendo para establecerse sistemas de colaboración y responsabilidad mutua.

Muchas de las chicanas que asisten a las universidades públicas no son jóvenes, como antes: ahora son mujeres maduras; algunas con hijos pero todas buscan mejorar sus carreras y su situación económica. En los últimos veinte años ellas han logrado puestos administrativos por lo que la cantidad de las que ocupan puestos como profesionales y técnicas se ha duplicado.

Más de dos tercera partes han descubierto que hablar español y un nivel alto de inglés resulta benéfico para su trabajo. A pensar de estos avances, la mayoría continúa siendo empleada y trabajando en el área de servicios, donde ganan un promedio de 13 mil 500 dólares al año.

REALIDAD COTIDIANA E IDENTIDAD

La perspectiva y actitud de la chicana hacia la familia se va transformando al tiempo que va integrándose a la economía, al sistema educativo y a la cultura de EU. Una tercera parte de las mujeres de origen mexicano de la tercera generación se están casando fuera de su grupo, lo que las asemeja con las afroamericanas y anglosajonas.

Dos fenómenos ocurren simultáneos entre las chicanas: un importante descenso en la cantidad de chicanas casadas que viven en el suroeste, y un aumento considerable en el número de divorcios (que se han duplicado desde 1970).

La gran mayoría de las chicanas (64 por ciento) están casadas o tienen pareja, además de que son mas fértiles que sus contra parte: las anglosajonas y las afroamericanas.

Sin embargo, con cada vez más las chicanas que no se están casando, y más de un tercio de ese grupo nunca se casa; aunque eso no significa que no tengan hijos. La mujer soltera es jefa de familia en más del 20 por ciento de los hogares donde hay más de dos niños.

Las chicanas tratan de reconciliar un conflicto generacional donde lo tradicional choca con la realidad. Muchas de ellas han decidido excluir a los hombres de sus vidas, ejerciendo mayor independencia y viviendo solas; en tanto otras aprenden a querer a otras mujeres transformando así viejas nociones de intimidad, amistad y compromisos.

Aunque escritoras como Cherrie Moraga han hablado abiertamente del lesbianismo, consiguiendo no sólo que se les considere sino también que se les respete, un gran porcentaje de la población sigue considerando el tema como algo subversivo. Las visiones no tradicionales aún continúan siendo criticadas y la ignorancia fomentando la homofobia.

Las definiciones del feminismo evolucionan e incluyen la defensa las comunidad junto con la creación de redes de apoyo. Hoy por hoy el feminismo se une con el activismo político. Aunque el número de latinas forzadas a buscar empleo sigue en aumento, su defensa colectiva para mejorar las condiciones de trabajo y obtener beneficios para sus familias apenas comienza a cobrar importancia.

*Eva Valle es catedrática del Centro de Estudios Chicanos de Cal State University Dominguez Hills

       
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