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Las piernas, nuestra marcha y dirección en la vida

Por Carolina Velásquez

En el cotidiano andar del ser humano las piernas guían nuestros pasos: Conducen la energía en movimiento hasta el mundo exterior, representando nuestra marcha y dirección en la vida (Debbie Shapiro, Cuerpo mente. La conexión curativa, 1991).

Integradas por muslos, rodillas, espinillas (tibia y peroné) y tobillos, con ellas podemos gozar de gran flexibilidad: Caminamos, trotamos, corremos, trepamos, nos agachamos subiendo o bajando de estatura, saltamos, amortiguamos los golpes que recibimos.

Partiendo de nuestro centro motor, la pelvis, las piernas son además la base de nuestro arraigo a la Tierra, dice Shapiro, el lugar donde encontramos apoyo y estabilidad, de la misma manera que un árbol encuentra apoyo en las raíces (los pies) que ha echado en la Tierra.

Al igual que todas las partes de nuestro cuerpo, la forma, el desarrollo y la expresión de lo que comúnmente llamamos piernas, dependerá tanto de la carga genética como de la forma en que las usamos. Unas piernas bien articuladas con la cadera, tobillos y rodillas nos ofrecerán, junto con los pies, la posibilidad de un mejor desplazamiento (“ir hacia”) y serán nuestro mejor medio para estar “bien parados sobre la Tierra”, acercarnos o alejarnos de las cosas, situaciones y/o personas.

En términos anatómicos, se llama muslo al miembro que se encuentra por encima de la rodilla y pierna al miembro inferior debajo de la rodilla (integrada por los huesos tibia y peroné y un sistema de tejidos blandos músculos, tendones, fascias y ligamentos), los “huesos del tobillo” son las prominencias inferiores de tibia y peroné (Rolf, Ida, Rolfing. La integración de las estructuras del cuerpo humano, 1994). Los tobillos son uno de los puntos clave para lograr seguridad.

Asociados a diferentes causas, en las piernas puede haber bloqueos y reflejar aspectos de nuestra personalidad. Para Ken Dychtwald (Cuerpo-mente, 1977) se pueden clasificar en: piernas débiles subdesarrolladas (no tienen donde apoyarse, compensan su falta de energía sobrecargando otras partes del cuerpo); piernas macizas y excesivamente musculosas (revelan una personalidad rígida con exagerado control de sí misma); piernas gordas y subdesarrolladas (reflejan indolencia, con dificultad para entrar en acción), y piernas flacas y tensas (reflejan una personalidad agitada, nerviosa, arrebatada, con una energía intensa).

Y tú, ¿cómo eres desde tus piernas? Obsérvate de cuerpo entero frente a un espejo vertical con las piernas desnudas. ¿Qué descubriste? Anota las observaciones en tu Diario del Cuerpo.

04/CV/GBG

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