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Margaret Louise Higgins Sanger

Por Erika Cervantes*

Pocas personas se atreven a desafiar las reglas sociales del Estado y de la Iglesia, pero poner en manos de las personas el poder de decisión, es la más importante revolución a nivel personal.

Que hoy el Estado respete que las personas decidan el número y espaciamiento de sus hijas e hijos es una pequeña muestra de lo que las mujeres lucharon durante muchos años. Esta lucha se le debe a Margaret Louise Higgins Sanger, mejor conocida como Margaret Sanger.

No fue su rebeldía lo que encaminó su lucha, sino el ver cómo su madre después de 18 embarazos y 11 partos, moría lentamente como consecuencia de la falta de servicios para atender su salud.

El sentido humanista de Margaret la llevó a estudiar enfermería y fue durante su práctica con mujeres de clase media, en uno de los barrios más pobres de Nueva York, antes de la Primera Guerra mundial que observó los devastadores efectos de la falta de atención a la salud de las mujeres y el poco espaciamiento entre el número de descendencia.

Pese a existir información sobre anticonceptivos la influencia del clero y las leyes influidas por éste señalaban el control de la natalidad como un asunto inmoral a finales del siglo XIX mientras que en los barrios más pobres las personas morían por falta de atención a la salud.

Mientras, las personas educadas tenían acceso a tal información y podían usar el subterfugio de comprar productos franceses para la higiene femenina, como condones y otros métodos anticonceptivos.

Esta injusticia provocó que Margaret Sanger desafiara a la Iglesia y al Estado en una serie de artículos llamados Lo que cada mujer debería saber; luego, en su propio periódico La Mujer Rebelde; (1914) y, finalmente, a través de clínicas de barrio que repartían a las mujeres elementos de control de la natalidad, Sanger puso en manos de las mujeres información y poder.

En 1916 Margaret logró instalar su propia clínica, donde fue posible atender a 464 pacientes durante los primeros nueve días, hasta que fue arrestada. El juez ofreció clemencia a Margaret a cambio de que no difundiera los métodos anticonceptivos. Fue sentenciada a 30 días de encierro en un asilo.

Antes, Margaret ya había recibido una citación judicial por luchar por el derecho a la anticoncepción y el aborto legal, eso la hizo migrar a Londres donde conoció al sexólogo Havelock Ellis, quien se convirtió en su compañero sentimental y consejero.

Margaret permaneció un año en Europa, para evitar condenas por actos criminales severos(dar información anticonceptiva).

De regreso a Estados Unidos, Magaret Sanger continuó empujando su cruzada e inició una campaña social con la fundación de una consejería sexual: la Liga Americana para el Control de la Natalidad que se denominó, en 1942, Federación de la Paternidad Planeada.

En 1965, la Suprema Corte suprimió, en Connecticut, la ley que prohibía el uso de contraceptivos para parejas casadas. Sanger tenía 80 años cuando al fin salieron al mercado las pastillas anticonceptivas, que ella ayudó a desarrollar.

Margaret Sanger nació el 14 de septiembre1879 en Corning, New York. Murió el 6 de septiembre de 1966 en Tucson, Arizona, un año antes de que se legalizara el uso de anticonceptivos para parejas casadas, y seis años antes de que fueran accesibles a las mujeres en general.

La vida y lucha de Margaret Sanger nos heredaron el derecho a ser dueñas de nuestro cuerpo.
* Periodista mexicana
06/EC/LR

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