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Menos oportunidades para las mujeres en México

Por Hypatia Velasco Ramírez

Para la Doctora Esther Orozco, Directora General del Instituto de Ciencia y Tecnología, en nuestro país “hay más hombres exitosos por que hay más oportunidades para ellos, mientras que a nosotras muchas veces se nos limita”, por eso el camino de las mujeres que viven el éxito tiene un parteaguas en las oportunidades que se les brinda.

Así lo señaló esta mañana en conferencia de prensa durante la exhibición de los proyectos del Premio a las Mujeres mexicanas inventoras e Innovadoras: Emisión Julieta Fierro 2007 convocado por el Instituto Nacional de las Mujeres, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, donde Orozco relató cómo llegó a ser parte de la ciencia.

Esta segunda emisión del galardón, en el que se hace un homenaje a la científica mexicana Julieta Fierro, está dirigido a impulsar y reconocer la creatividad de las mujeres en el ámbito industrial, empresarial, laboral y educativo, las participantes concursaron en cuatro diferentes categorías: invención, innovación, creatividad y desarrollo de capacidades o proyectos.

Los trabajos realizados se orientan a la tecnología de la información, comunicación y electrónica; ciencia; tecnología e ingeniería; educación y cultura; medio ambiente; artículos del hogar y salud, entre otros.

Este 2007 se registraron 117 inventos en 24 entidades federativas, es decir, casi el doble que la primera emisión del premio que se llevó a cabo en 2006, según Inmujeres.

Por ello, la participación de Esther Orozco, como una mujer destacada en la ciencia de nuestro país fue importante. Esta científica mexicana ha sido reconocida con múltiples galardones nacionales e internacionales como el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba, la Medalla Pasteur (Unesco), el Instituto Pasteur de Francia y fue designada investigadora internacional por el Instituto Médico Howard Hughes, de Estados Unidos.

NO ERA NECESARIO SER HOMBRES

Para Esther la ciencia es una manera de vivir, un estilo de vida. Nacida en San Isidro Orozco, Chihuahua, en 1945, fue la primera de 9 hijos. Cuenta que proviene de una familia de maestros rurales y de un padre machista que decía: “Si María Esther y Aurora ?su hermana- hubieran sido hombres me podría morir tranquilo”

Sin embargo, “tuvimos la oportunidad de demostrarle que no era necesario ser hombres, que siendo mujeres mi hermana y yo éramos capaces de sacar adelante una familia, de hacer cosas importantes y de tener un espacio en la sociedad”.

La principal influencia en su vida fue su abuela paterna, maestra de la primaria de San Isidro y quien en todo momento impulsó a Esther a estudiar.

“Era una mujer llena de decisión y fortaleza, con capacidad de aprender y con un amor por el saber desmedido, siempre me dijo: si tu estudias todos te van a respetar no va a haber hombre que se te pare en enfrente que te quiera tratar mal, pues con lo que tu sabes vas a poder defenderte”.

Fue por su abuela que en 1955 salió de San Isidrio y se fue a la ciudad de Chihuahua, capital del estado, donde ingresó a la primaría, estudio la secundaria y, más tarde, a la escuela Normal de Maestros.

“Me tocó convivir con un grupo de maestras y maestros decididos a luchar por la libertad y por que aprendiéramos. Eran nacionalistas. Nos enseñaron la sensibilidad social y que la realidad se puede transformar con inteligencia y estudios”.

Años mas tarde, mientras estudiaba la Normal hacia al mismo tiempo el bachillero, luego ingresó a la facultad de Ciencias Químicas donde fue parte del movimiento magisterial estudiantil, lo que la obligó –ya casada y con dos hijos– a dejar Chihuahua y mudarse a la Ciudad de México

LA CIENCIA, SU CAMINO

Ya instalada en el Distrito Federal ingresó con una beca al Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Convestav-IPN) donde hizo una maestría y doctorado en Biología Celular.

Para ello, el apoyo de su familia fue vital pues su madre cuidaba de sus dos hijos, “las oportunidades que las mujeres logramos y el éxito es porque estamos apoyadas por la generosidad, la solidaridad y el cariño de otras mujeres”, dijo.

En el Cinvestav, además de hacer su estudios, Esther comenzó a impartir clases, se convirtió en una de las principales catedráticas e investigadoras del departamento de patología experimental, “tengo casi todo mi corazón en las actividades del centro”, ahí no sólo ha dedicado parte de su vida a formar estudiantes sino a desarrollar investigaciones y descubrimientos, tales como el mecanismo y el control de las infecciones causadas por la ameba “entamoeva histolítica”, que provoca 100 mil muertes al año en el mundo.

Además ha hecho estudios de genes y proteínas que contribuyen a la propagación de este parásito y de enfermedades gastrointestinales y con sus investigaciones ha generado el desarrollo de una futura vacuna contra este parásito que puede invadir pulmones, piel, cerebro y casi todos los órganos y tejidos del ser humano.

Pero no sólo la ciencia en México le abrió las puertas, en 1987 viajó a la Universidad de Harvard como profesora visitante.

Y debido a su destacada trayectoria, en 1998 la postularon candidata al gobierno de Chihuahua por el Partido de la Revolución Democratica (PRD), pues “siempre fui una mujer de izquierda”, asegura.

Aunque perdió las elecciones, aprendió que “la educación y la tecnología es la mejor forma de resolver los problemas de este país” y la “importancia fundamental de la política para construir una mejor sociedad”.

CONTRA VIENTO Y MAREA

A pesar de sus grandes logros para Esther han sido lentas las oportunidades para que se dé la participación de las mujeres en la ciencia. Sin embargo, “nos hemos abierto camino contra viento y marea, aunque de manera inequitativa pues hay lugares donde el 20 por ciento de las y los científicos son mujeres y el 80 por ciento son hombres”

En los puestos directivos y en las instituciones nacionales la mayor parte son hombres, las mujeres solo están por excepción, pero creo que la aceleración será mayor porque nos estamos impulsando y peleamos duro, señaló.

Y es que, a decir de Orozco, los espacios que donde se toman las grandes decisiones están únicamente reservados para los hombres –tal como la Iglesia y en la política– donde las mujeres aparece por excepción. En la ciencia la mayor parte son varones y la población femenina se desarrolla más en las áreas sociales.

“Hace falta que nostras mismas nos impulsemos, que exijamos nuestros espacios y que exijamos a esta sociedad no sólo la equidad sino una acción afirmativa porque hay mucha desigualdad”. 07/HVR/CV

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