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Mujer nahua acusa a jefe policiaco por hostigamiento sexual

Por Jonathan Pardiñas

Pueblo chico, infierno grande, reza el refrán y es a lo que se ha enfrentado Bertha N., indígena nahua que denunció al director de la policía de Alpuyeca, en el estado de Guerrero, Graube de Jesús Rosales, por hostigamiento sexual y abuso de autoridad.

Pero el director no ha sido investigado, debido a que el presidente municipal, Marco Antonio García Morales, le debía el puesto y asegura que no lo removerá, a pesar de la denuncia en su contra.

Aunado a esto, el policía ministerial que investiga el caso de Bertha N. es amigo de Rosales.

En entrevista con Cimacnoticias, Bertha narra su caso y explica cómo el presidente municipal le ofreció dinero para que retirara la denuncia, al mismo tiempo que le advirtió que no despediría a Rosales porque “le debía el puesto”.

“Cuando él lo deseaba, me tomaba. Siempre me decía que tenía que estar a su disposición, a la hora que él quisiera, entonces yo seguí trabajando así. No le platicaba nada a mis amigos, él me lo prohibió”, asegura Bertha.

El Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan respalda la acusación de Bertha, debido a que también recibieron la visita del presidente municipal, quien les dijo que pasara lo que pasara “no podía remover a Graube”.

Bertha cuenta también que ha recibido llamadas por parte de Cristóbal Miranda, comandante de la Policía Ministerial que le decía que él se encargaría de la investigación y la iba a estar llamando constantemente, por lo que le exigió que se abstuviera de decir que este agente era amigo del jefe de ayuntamiento.

LA HISTORIA

Bertha es una indígena nahua que vive con su madre. Trabajaba primero en la clínica del ayuntamiento de Alpoyeca, en el estado de Guerrero. Ganaba mil 500 pesos al mes, por lo que el sueldo de 2 mil pesos a la quincena que pagaban en la policía municipal la convenció de cambiar su empleo.

Fue así que empezó a hacer sus rondines como policía, la única mujer en la fuerza. Pero el día 15 de mayo, el director del cuerpo policiaco, Graube de Jesús Rosales comenzó el hostigamiento. “Me dijo que me quitara la camisola y la pistola, porque íbamos a hacer un mandado”, asegura Bertha N. a Cimacnoticias.

La patrulla en la que viajaban el director, un comandante y Bertha se descompuso, por lo que Rosales se la llevó en un taxi. “Alcancé a oír que el director le dijo al taxista que me llevaran a un hotel, en lo más oculto”.

“Llegamos y me pidió que accediera a lo que él me pedía, y yo le dije que por qué, que me hubiera dicho ?me gustas, quiero andar contigo? y ya dependería de mí si quiero andar con usted o no”, le dijo al director.

Rosales le contestó que si quería conservar su empleo accediera, por lo que Bertha consintió el tener relaciones sexuales con él.

“Cuando él decidía tener relaciones conmigo, me dejaba así, ocho días sin salir a rondines, me dejaba en la presidencia, cuando él quería otra vez y así, otras cuatro veces”, asegura Bertha.

Fue el 22 de junio, el último día que el policía la chantajeó para tener relaciones sexuales con él, poco más de un mes de acoso.

Rosales se cansó de ella y la despidió. Le dijo que no podía pasar ni siquiera un recado, ya que Bertha tardó en leerle un comunicado.

– Chingada madre, no sirves para dar un recado, no sirves para policía –le dijo a Berta.

– No sirvo para policía, pero para darte las nalgas sí sirvo.

Esa frase exacerbó al director de la policía debido a que se lo dijo por la radio y varios policías pudieron haber oído la confesión de Bertha, por lo que en ese momento el director la despidió.

Actualmente existe una queja (30/2007-II) levantada por Bertha ante la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum), quienes a su vez pidieron al presidente municipal que “tomara las medidas administrativas y legales para que no se intimidara ni hostigara a Bertha”.

Sin embargo, Bertha ha sido acosada por teléfono, recibiendo llamadas por parte de sus ex compañeros de la policía quienes le inquieren sobre sus actividades diarias. Al día de hoy, el centro Tlachinollan le brinda asesoría jurídica y ayuda psicológica, así como la compañía en cada una de las diligencias ante el Ministerio Público.

Alejandra González Marín, psicóloga del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan explica a Cimacnoticias que la necesidad de trabajar de Bertha, aunada a las amenazas que recibió por parte del director de la policía, fue lo que hizo que la mujer siguiera manteniendo relaciones sexuales con el policía.

“Ella tenía deudas, problemas económicos, por lo que no podía dejar su trabajo. Los condicionamientos ante el miedo pesan más que sí misma, ella se pone en segundo lugar, anteponiendo la seguridad de su familia”, aclara la psicóloga.

Alejandra insiste en que “están queriendo investigar más a Bertha y hostigarla, que castigar a alguien. Es a lo que nos enfrentamos aquí en La Montaña, por las complicidades que existen”, denuncia González.

07/JP/GG

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