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Mujeres cirujanas en Cuba, responsabilidad y entrega

Por Redaccion

Cristina Martín es una joven y linda mujer, madre de una niña de cuatro años. Mirándolo así, muchos dirán que no hay nada de particular en ella, sin embargo, resulta una de las pocas cirujanas generales en Cuba, y la única en la provincia de Ciego de Ávila, donde vive y trabaja, señala Vivian Collazo, en el Especial de Prensa Latina Mujeres del Tercer Milenio.

Estudié medicina y me especialicé en cirugía porque me apasionaba la carrera y hoy soy muy feliz en mi vida profesional, aunque no ha sido fácil.

Si no fuera por mi mamá, que cuida de mi hija, no podría estar tantas horas en el hospital; la cirugía es una especialidad de mucha entrega y dedicación, a veces paso hasta 10 horas en un salón de operaciones, agrega.

Efrén López Rodríguez es cirujano y esposo de Cristina. A pesar de reconocer el destacado papel de las mujeres en la esfera, siente que las que elijan la especialidad deben de tener un carácter especial. Ellas deben atender y tratar pacientes en extremo graves; a veces las decisiones deben ser muy rápidas e intrépidas, asegura.

En Cuba, hoy, unas 200 mujeres se desempeñan como cirujanas en diferentes hospitales, indicó a Prensa Latina el doctor José Miguel Goderich Lalán, presidente de la Sociedad Cubana de Cirugía.

Esta rama de la medicina siempre fue considerada de muy fuerte, pues está vinculada a hemorragias, accidentes graves y urgencias médicas, por lo que se creía privativa del sexo masculino, señaló el experto.

Pero las cirujanas cubanas son bravas, audaces, inteligentes, creadoras, responsables, y tan capaces y competitivas como los hombres cirujanos, aseveró el profesor Goderich, quien se enorgullece de tener una hija dedicada a la profesión cumpliendo una misión internacionalista.

Antes de 1959, las mujeres cirujanas eran muy contadas, y es el proceso revolucionario el que facilita la incorporación de las médicas a esta especialidad. Aunque en la actualidad el número de ellas todavía es bajo comparado con los hombres –que son más de mil 300–, se observa un incremento de las mujeres en la cirugía, y en casi todas las provincias del país hay mujeres cirujanas, añadió.

La realidad es que para ellas estudiar la especialidad significa un doble esfuerzo, no desde el punto de vista intelectual, sino social, pues deben enfrentar el machismo, el cual aún persiste, y simultanear el rol de profesional con los tradicionales de madre, esposa y ama de casa.

Celina Hernández del Sol es la jefa del servicio de cirugía del hospital Faustino Pérez, de Matanzas, en cuyo centro labora desde que se graduara como médico en 1972.

Ella coincide en que la mujer cirujana debe tener un carácter fuerte, y sonríe al decir que sus compañeros, casi todos hombres, le dicen cariñosamente Doña Bárbara, la Thatcher (en alusión a la ex primer ministra de Gran Bretaña), la super abuela.

Recuerda que, cuando comenzó la especialidad, sólo había una mujer cirujana en la institución. Los hombres siempre se burlaban y le aconsejaban se cambiara para otra, menos complicada. Sin embargo, todos la respetaban y llegaron a considerar en extremo su dedicación al trabajo.

Para Cristina Ruesca, con 42 años y 14 de ellos dedicados a la cirugía, no ha sido fácil combinar sus labores de madre y médica. Con cierta tristeza rememora su época de residente y las incongruencias de un profesor que no la consideraba. Por eso, dice: Hay que tener temperamento, ser decididas, hay mucho sacrificio por parte de nosotras. Se aplaude más fácilmente el éxito de un varón que el de una mujer, por mucho que ella haya luchado, indica.

Por otro lado, en mi profesión sabes a qué hora empiezas, pero no cuándo terminas. Tal vez ésta sea una de las razones por la cual muchas no se plantean la especialidad quirúrgica, aclara la doctora Ruesca.

La cirugía es una especialidad para aquellos que la amen, de quienes estudien y le dediquen el tiempo necesario, pero siempre será más sacrificada para las mujeres, acotó.

Pero las cosas empiezan a cambiar. Los números reflejan que cada vez más mujeres se aventuran a ser cirujanas sin que en su decisión pese el sacrificio de la vida sentimental.

Basta con llegar una mañana a algún quirófano de cualquier hospital del país para comprobar que las mujeres ya empiezan a ser mayoría, finaliza Vivian Collazo en el Especial de Prensa Latina Mujeres del Tercer Milenio.

09/VC/GG

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