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Mujeres rurales, administrando la pobreza

Por Miriam Ruiz

Las campesinas mexicanas, excluidas de los procesos de globalización y las políticas públicas requieren más que créditos para salir adelante, coincidieron hoy legisladoras en el Seminario de Análisis de la Política Crediticia para el Medio Rural con Equidad de Género, que tiene lugar en el hotel Andrea Alameda de esta ciudad y concluye esta sábado.

Las mujeres son dueñas del uno por ciento de la tierra en el mundo, recordó la senadora Lucero Saldaña. “Uno de los efectos directos de la globalización es la exclusión real y simbólica de las mujeres rurales” dijo la legisladora en el evento, convocado por el instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y Financiera Rural (antes Banrural).

Las campesinas son el 70 por ciento de la población más pobre y ellas son las garantes de la alimentación en lucha permanente frente a las grandes compañías trasnacionales, abundó la legisladora poblana ante más de 200 asistentes de las principales organizaciones campesinas del país.

“Resulta necesario no solamente que se tome a las mujeres rurales como sujeto de crédito sin tomar en cuenta los nuevos contextos mundiales” y así frenar que sean “administradoras de la miseria” sin capacidad para competir en el mercado.

Tanto Saldaña, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), como la senadora Luisa María Calderón Hinojosa, de Acción Nacional (PAN), coincidieron en que la tradición de heredar solamente a los varones los bienes materiales va en perjuicio del campo mexicano y es una forma de “perpetuar la exclusión de las mujeres en el régimen de la propiedad” dijo Saldaña.

Calderón, actual presidenta de la Comisión de Asuntos Indígenas en la Cámara Alta, consideró urgente cambiar las reglas de la herencia al considerar que una de cada cuatro campesinas son jefas de familia.

Lamentó los rezagos en la vida de las mexicanas “aunque el artículo cuarto de la constitución habla de igualdad de hombres y mujeres” apenas hay un programa de la Secretaría de Desarrollo Social que pregunta de quién es la tierra.

Las mujeres “apenas somos sujetos de crédito desde 1995 y eso entre comillas”, resaltó la parlamentaria.

Después de la Cuarta Conferencia de la Mujer realizada en Pekín en 1995, los gobiernos se comprometieron a dotar de microcréditos a las mujeres como estrategia de combate a la pobreza. Todos los estudios concluyen que ellas son buenas pagadoras de los préstamos.

En México “más de 90 por ciento de los créditos regresan cuando se dan a mujeres y cuando se dan a hombres se regresan 30 por ciento” en referencia a los montos recuperados.

La presidenta de la Comisión de Equidad y Género en la Cámara de Diputados federal, Diva Adamira Gastelum coincidió en que “por mucho tiempo se ha planteado que las mujeres rurales lo que necesitan son microcréditos”

Lo que las mujeres rurales requieren, dijo la diputada Gastelum “es de toda la atención en todos los ámbitos de la vida.”

Todas las legisladoras aquí presentes se comprometieron a llevarse las propuestas para legislar con base en las necesidades de las mujeres campesinas.

Más de 200 mujeres de las principales organizaciones campesinas del país, entre ellas la Confederación Nacional Campesina (CNC), El Barzón y el movimiento El Campo No Aguanta Más discuten el futuro del crédito para mujeres en la naciente banca de Desarrollo Financiera Rural, antes Banrural.

En el encuentro también participan funcionarias y legisladoras federales y fue convocado también por el gobierno de Aguascalientes y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart).

Según cifras oficiales en el año 2000 habitaban en comunidades rurales 12.3 millones de mujeres y 12.6 millones de varones. Estos últimos en constante emigración, lo que ha generado la llamada “feminización del agro”.

De ellas cerca de medio millón son titulares de alguna tierra, cifra que representa 14.2 por ciento de casi 3.5 millones de titulares de la propiedad social del país, según cifras de la Secretaría de la Reforma Agraria.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), asegura a su vez que en México el 52 por ciento de las mujeres rurales vive en pobreza extrema, lo que ha originado que cada vez tengan menos acceso a trabajos bien remunerados y reconocidos debido a que son encasilladas en una sola actividad por su baja preparación educativa.

2003/MR/MEL

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