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Nombrar y en voz alta la palabra feminismo

Por Lídia Vilalta*
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Durante octubre, en Barcelona se realizaron tres debates de lujo con 3 poderosas mujeres: una conversación con la novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie; la presentación de “La revolución hoy” de la filósofa, profesora y activista por los Derechos Humanos, Angela Davis; y una charla con la escritora india Arundhati Roy sobre Ideas, palabra y acción. Aquí destacamos sus miradas sobre el feminismo.

Un Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) lleno hasta los topes, en especial de mujeres y muchas jóvenes, recibió a las 3 ilustres huéspedes. “Siempre he sido feminista, pero sin saberlo” manifestó la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. “Soy conferenciante sobre los derechos de las mujeres”, porque has de “ser lo que tú quieras ser, sin esperar que la gente te aplauda por lo que digas” -pero confesó a su interlocutora, la periodista Anna Guitart- que “escribir cuentos o historias es mi primer amor” y que tuvo ‘momentos mágicos’ en el proceso de creación de su novela Americanah.

NOMBRAR Y EN VOZ ALTA LA PALABRA FEMINISMO

“No leí teoría feminista y alguna vez me llamaron feminista como insulto -explicaba Adichie- porque, en cualquier caso, serlo tiene connotaciones negativas. Incluso algunas personas dicen que mejor te identifiques como ‘humanista’ que feminista, pero dejó bien claro que “no es un problema de humanidad: las mujeres son oprimidas y reprimidas por ser mujeres” y por eso, “necesitamos nombrarlo, decir en voz bien alta la palabra feminismo”.

Chimamanda Ngozi Adichie, afincada en Estados Unidos (EEUU), “quiere que los chicos y las chicas lleguen al feminismo” y por ello colaboró con Beyoncé en la canción Flawless  (perfecto) en especial, para que “las chicas hablen y traten las cuestiones feministas desde todos los ámbitos y desde su propio lenguaje”, aquél “en el que expresan lo que les sucede y viven”.

Porque “creo en el poder de las historias no en el feminismo académico”, afirmó, debe ser un lenguaje accesible para que las mujeres lo entiendan, para que tengan voz con la lengua a la que tienen acceso”, pero recordó que la revolución feminista no sólo tiene a las mujeres como protagonistas sino que también debe incluir a los hombres. “El objetivo del feminismo, decía en Barcelona, es cambiar el mundo después de más de 100 años que lo intentamos: es la esperanza de las mujeres jóvenes”.

DOBLE ESTÁNDAR PARA NIÑOS Y NIÑAS

“Desde mi infancia, en Nigeria, contaba, me di cuenta de que hay ‘doble estándar’ para niños y niñas: las mujeres tienen roles obligados, los hombres muchos menos”. Y “desde pequeña, te avergüenzan: siéntate apropiadamente como una nena, me decían y con las piernas cerradas y, cómo podéis ver, mostraba, me gusta estirar las piernas”. También resaltó que “en la cultura igbono puedes hacer determinadas cosas por ser mujer, cosa que me incomoda”. Y “si no estás casada a determinada edad, o si no dejas que pague el hombre, se supone que ya no eres feliz”, explicaba.

Pero “el feminismo no es ajeno a África, recordaba, existía en el África Occidental antes de la colonización cuando las mujeres tenían funciones importantes y poder. Fue el colonialismo el que introdujo el ‘cristianismo victoriano’ con ‘la idea blanca’ de la mujer subyugada”, es decir que “su lugar estaba en la cocina y en el dormitorio”… “Las mujeres africanas eran las que llevaban, desde siempre, las actividades económicas” mantenía; era el feminismo con raíces del África Occidental. “Mi abuela fue una feminista y una gran luchadora contra los planteamientos patriarcales”, afirmó.

“Las mujeres occidentales, más documentadas -seguía- han sido, las que han argumentado acerca del patriarcado. Para muchas feministas todavía existe la idea que hombres y mujeres son iguales, pero es diferente, mantenía, por la cultura, la clase, la raza, el amor, la sexualidad”…. Y advirtió que “algunas miradas del feminismo pueden cegarnos. Por eso escribo novelas con mujeres poderosas porque las mujeres fuertes son normales para mí, por eso las pongo de personajes de mis novelas”.

SIGLOS DE MISOGINIA REPRIMIENDO A LAS MUJERES

En el mundo y en concreto en Estados Unidos, explicó, “los hombres tienen el poder económico el cultural” por eso Hillary Clinton no fue votada; los hombres escuchan a los hombres”, añadió. “Ella fue tratada diferente por ser una mujer y era buena, estaba preparada y lo había probado en su trabajo”.

Es la idea de masculinidad, continuó: ellos pagan, no pueden llorar… las mujeres debemos trabajar el doble; no es el género, no es la raza, es el distinto techo de cristal”. En EU tiene especificidades, decía, pero “en Arabia Saudí no podían ni conducir: es la misoginia reprimiendo a las mujeres durante siglos”.

Y recordó que fue “la mujer blanca la que votó por Donald Trump; no las negras ni las  latinas” porque son blancos los que tienen privilegios y las que no lo entienden es por la clase”. No hay que construir un feminismo negro separado del blanco; no  debemos dejarnos reducir porque las cosas son diferentes”.

RACISMO CON ESTEREOTIPOS NEGATIVOS EN EU

Chimamanda Ngozi Adichie explicó que “Americanah” “es bastante importante para mí. Es la historia de mi familia, de mi país y me tocó mucho emocionalmente; no es una novela, es una historia”, señaló. “Disfruté mucho; me sentí libre; no la vendí demasiado; al parecer el lenguaje era muy complejo para Estados Unidos: no lo comprendieron y lo odiaron. Pero yo tuve ‘momentos mágicos’ con “Americanah” con el significado de la vida y los personajes” porque “escribir cuentos o historias es mi primer amor; esa capacidad de explicar historias es un don que me han regalado mis ancestros”. Y aunque ahora “estoy encantada de estar aquí” afirmó, prefiero estar en pijama y poder escribir… y no les adelantaré sobre lo que estoy escribiendo: es una superstición de las mujeres igbo”.

Cuando se la interpeló sobre el racismo reveló que ya “había leído sobre el apartheid y a Martin Luther King cuando llegó a Estados Unidos, pero ‘no pensé que allí era negra’ y eso tiene mucha negatividad”, afirmó: es el trabajo, las habilidades, tienes menos posibilidades de estar empleado” y mantuvo que “no es un problema de la negritud, si no como ellos nos ven”.  En Brooklyn explicaba “sentí ese rechazo de ser negra por el racismo y por los ‘estereotipos negativos’: criminales por ser negros, indignidad; hay diferencia entre blancos y negros criminales”. Pero, “no puedes escoger: eres negra y para mí es una identidad política”. Y en broma añadió que “el problema no es la piel, porque es perfectamente maravillosa, (quizás la edad o los huesos, decía) pero “no desaparecerá porque es el lenguaje de la American Foundation y por eso “el racismo es el nacionalismo’, el suyo”. Y ahora existe “confusión y desilusión sobre el racismo a pesar o después de Obama” concluyó.

NO SOY FEMINISTA, SOY REVOLUCIONARIA

Angela Davis, histórica luchadora por los Derechos Humanos en su conferencia: “La revolución hoy” aparte del tema principal de su conferencia, recordó que en el movimiento “Black Panther la mayoría éramos mujeres, pero el grupo estaba muy masculinizado.

Las activistas radicales negras teníamos que dar apoyo al movimiento LGTBI y al matrimonio gay, pero nosotras éramos críticas con las estructuras capitalistas”. Y “pese a que sabemos que son derechos, considerábamos que era un paso hacia la inserción en la institucionalización” social y las estructuras del sistema, afirmaba.

“No soy feminista, soy negra revolucionaria” dijo con rotundidad, “las feministas burguesas han categorizado a las mujeres y, en cierta manera, las racializan; por ejemplo ‘el techo de cristal’ del que habla Hillary Clinton está formado por jerarquizaciones para las blancas” y según Davis sólo “potencia los privilegios para las mujeres de su clase”.

“Yo apoyo la ‘Interseccionalidad’ de todas las luchas (racismo, misoginia…) a través de las leyes sociales”, manifestó. “La desigualdad racial debe ponerse en relación con la de género y la de clase. Es la era de las mujeres, afirmó, desde abajo y con todas, transgénero, queer, las afectadas por la violencia”… todas queremos crecer mantuvo y ahora “la inclusividad y la diversidad no es suficiente. No queremos ser asimilables a sociedades ‘patrióticas’ que valoran más los beneficios que a las personas” explicaba.

LAS JÓVENES TOMANDO EL LIDERAZGO

En una mesa de debate con Ángela Davis y diversos activistas del Black Lives Mater en 2015, Erika Totten define la ‘interseccionalidad’ como “sentir la voz de las personas más marginalizadas de la comunidad y apoyarlas: las mujeres del movimiento negro, las transexuales, las queer y LGTBI y darles espacios; pero también significa impulsar políticas que frenen la misoginia, la homofobia, el antagonismo trans”.

Y “para esa tarea, subrayaba Totten, no queremos el lenguaje de los hombres”. En cambio “sí contamos con el apoyo y las conexiones de nuestras ‘maravillosas mayores”  en los que Angela Davis se cuenta. Es lo que, en Barcelona, proponía Davis: “hacerle frente al reto del ‘liderazgo masculino-individualista-carismático’ (del ‘black male líder)”.

Davis también hizo énfasis en “las jóvenes, con las que estoy conectada, afirmó en el CCCB, porque ellas “están tomando el liderazgo y deben aprovechar todo lo que ya hemos preparado y ponerlo en la práctica”. Porque “la libertad es una larga lucha y un continuo aprendizaje; precisamente ese es el título de su último libro (La Libertad es una batalla constante). Por ello debemos tener “autocuidado pero también ejercer un cuidado colectivo”. Siempre “hemos de imaginar algo mejor, concluyó, porque “los que descendemos de la esclavitud siempre imaginamos un futuro mejor”.

SER MUJER EN LA INDIA ES MUY COMPLICADO

Arundhati Roy, en la charla Ideas, palabra y acción, compartida con la periodista Natza Farré, explicaba respecto a las cuestiones del feminismo que “ser mujer en la India es muy complicado”. Recordó que “hay infanticidios de niñas; las madres quitan la comida a las niñas para dársela a los niños” pero, por otro lado, “existen mujeres guerrilleras, también mujeres en el movimiento contra las presas y embalses y mujeres políticas como Gandhi”.

La escritora india, que presentaba en el acto su segunda novela en 20 años (El ministerio de la felicidad suprema), manifestó que “entiende la sociedad en la que vive y no se siente sola” en sus luchas, pero cree que “los movimientos feministas se han ‘onegeizado’ es decir que  hablan solo en términos de sexo, género o malnutrición” y, por otro lado, la crítica política no es feminista”.

“Las mujeres indígenas” -de las múltiples etnias de ese país con una población de millones de personas, que aún mantiene castas, privilegios y parias (dalits o intocables: 200 millones de personas)- “luchan contra las empresas mineras y por la tierra y también contra los embalses” afirmaba Roy, pero “no se consideran feministas y no entran a discutir sobre los derechos civiles o el anti apartheid” de la sociedad en la que viven. Y en ese sentido, recordó que “en los años 70 muchas revoluciones eran para demandar Derechos y hoy no se lucha por la Justicia”.

*Este artículo fue retomado del portal de noticias http://www.laindependent.cat

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