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Nuevas formas de violencia de género, por desorden del neoliberalismo

Por Soledad Jarquín Edgar/enviada

El escenario de desorden internacional geopolítico y económico, generado por la globalización y el neoliberalismo, ha provocado nuevas formas de violencia contra las mujeres, afirmó la catedrática Rosa Cobos Bedia, quien se refirió a los rituales en que se asesina por el hecho de ser mujeres y advirtió que esa es una condición global y no sólo de países del Tercer Mundo.

Dentro de las acciones que organismos y la plataforma de mujeres feministas de España realizan en torno al Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, la investigadora de la Universidad de la Coruña apunta que los recortes del Estado social que son recortes a los derechos, provocados por el neoliberalismo, son el terreno para la aparición de formas de violencia múltiples, que afectan a las mujeres.

En el mismo acto, organismos feministas de España se unieron a la lucha contra los asesinatos y la impunidad que existe en Guatemala y lanzaron la campaña de la Coordinadora 25 de Noviembre. La investigadora feminista llamó a un pacto global de todos los Estados contra la violencia hacia las mujeres.

En la Casa de las Américas, dijo que para generar políticas públicas es imprescindible ver que la violencia contra las mujeres requiere de un pacto global de todos los Estados y criticó al G8 de quien dijo “no es posible que se reúna solo para universalizar políticas neoliberales ni tampoco para endeudar más a los países altamente endeudados, tenemos que exigir, probablemente con nuevas articulaciones políticas”.

Por ello, demandó que las organizaciones como Naciones Unidas, Organización Mundial de Comercio y G8 (que integran los países como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Japón, Italia, Canadá, Francia y Rusia) se olviden de globalizar las políticas neoliberales y pidió un pacto global que genere políticas que penalicen moralmente y con sanciones a aquellos Estados que permiten la violencia contra las mujeres.

Explicó su preocupación ante la producción de nuevas formas de violencia, que han salido del entorno familiar a grupos, cofradías y colectivos de varones que provocan en rituales, por narcotráfico o en zonas próximas a las maquiladoras la muerte de mujeres por el hecho de ser mujeres. De acuerdo con la especialista demanda de la reflexión “ya que algo está pasando en el mundo”, advirtió.

La directora del Master de Género y Políticas de Igualdad de la Facultad de Sociología de la Universidad de la Coruña, España, señaló, sin embargo, que hay un dejo de esperanza en estos cambios provocados por el desorden internacional, “también es un momento político bueno”.

Por decirlo de alguna manera las cartas no están echadas y eso tiene un elemento importante de esperanza, que nos pone en la senda de movilizarnos políticamente y crear conciencia para desactivar estas formas de violencia, apuntó Rosa Cobos al abrir la posibilidad de que ante el trágico escenario se podría visibilizar el cambio.

EXTENSIÓN DE LA VIOLENCIA

No nos equivocamos si afirmamos que estamos viviendo un momento de extensión cuantitativa y cualitativa de violencia contra las mujeres, al mismo tiempo de vivir el momento de mayor hegemonía ideológica de igualdad entre varones y mujeres, así como una mayor conciencia política de la necesidad imperiosa de universalidad de los derechos humanos.

Por un lado, las mujeres ganamos libertad y autonomía, no sólo en los países del norte sino en otras partes del mundo, pero es una clave microsocial, que permite decir no a la familia patriarcal, no a los varones con los quienes vivían porque no satisfacían sus expectativas, lo que es negativamente compensado, porque al mismo tiempo se producen fenómenos de violencia política.

Tal parece que algunos varones pueden aceptar la pérdida de poder microsocial, pero no quieren aceptar la pérdida de poder colectivo en su dominación y hegemonía sobre las mujeres. “Y si no fuese así, no se puede explicar el fenómeno del feminicidio en Ciudad Juárez, México; El Salvador o Guatemala”.

La investigadora feminista reveló que de, acuerdo con el Parlamento Europeo, el aumento de la “economía criminal” está absolutamente ligado a las políticas neoliberales, que han extendido la prostitución a extremos insólitos, hasta convertirse en la segunda o tercera fuente de negocios, acompañado del tráfico humano, sobre todo de mujeres.

Parecería que esto ocurre en ciudades del Tercer Mundo, como América Latina, Asia o África, sin embargo, ocurre en ciudades de Primer Mundo, apuntó la conferenciante, quien citó a Adela Amaro, quien en su libro Ni putas ni sumisas, habla de violaciones colectivas a aquellas mujeres que no quieran someterse a las reglas que les impone su comunidad cultural.

Por ello, reiteró las mujeres de los países del norte no podemos estar tranquilas sin hacer la reflexión de pensar que lo que ocurre en Ciudad Juárez, Guatemala, El Salvador o en el Congo no nos concierne, porque en forma silenciosa y subterránea ha llegado a nuestros países.

MONSTRUO DE MIL CARAS

Como dato, señaló que según la Organización Mundial de la Salud el 25 por ciento de mujeres europeas sufren o han sufrido abusos sexuales a manos de su entorno, tal es el caso que durante este año 70 españolas, algunas de ellas emigrantes de distintos países, han muerto asesinadas, algunas de ellas por sus parejas, tan sólo en 2007.

De esta forma, dijo que la violencia de género o violencia patriarcal es un monstruo de mil caras “que lo mismo alcanza a mujeres del norte que del sur, de clases bajas o acomodadas, con formación cultural o sin ella, de áreas urbanas o rurales, es la manifestación más rotunda y exasperante de la desigualdad social y uno de los rostros más prácticos de la discriminación”.

No se trata de un fenómeno nuevo, porque ya en los siglos XV y XVII existían catecismos de la Iglesia católica que animaban a los esposos a que dejasen sus manifestaciones de violencia para que los sustituyesen por la indiferencia.

“La violencia contra las mujeres tiene tanta historia como la tiene la subordinación de las mujeres dentro de contextos sociales y de sistemas sociales y políticos donde existe un sistema de dominación patriarcal o masculina”.

DEUDA CON EL FEMINISMO

Rosa Cobos Bedia sostuvo que lo específicamente nuevo es la mirada colectiva que ha hecho posible que visibilicemos esta tragedia, por lo que pidió defender las nociones de violencia de género o violencia patriarcal, porque de lo que se trata es de identificar analítica, social y políticamente quién es el agresor y quién es el agredido.

Conceptos –abundó- que han sacado a la luz pública una realidad, que se veía como crímenes pasionales, como si fuesen situaciones excepcionales, aislados o vinculados a la marginación y la exclusión social, pero desde las ciencias sociales sabemos que cuando una situación se repite de forma sistemática, como los asesinatos y la violencia contra las mujeres, ese cúmulo de casualidades se convierte en un hecho social.

La profesora de la Universidad de Coruña demandó a la sociedad y a los medios de comunicación el reconocimiento al movimiento feminista “que con paciencia ha nombrado y visibilizado la violencia de género, es absolutamente imprescindible que reconozcamos la deuda que tenemos con el feminismo”.

En ese sentido, planteó que dirigir la mirada a la violencia patriarcal o de género significa ver las causas de esa violencia, que son muchas, pero todas se resumen en una especie de ideología colectiva, asumida por muchos varones y mujeres, que consideran que las mujeres tenemos algún tipo de elemento dentro de nuestra naturaleza o forma de ser que nos hace vulnerables a la violencia, que nos hace tener en alguna forma un elemento de inferioridad, sostuvo la investigadora.

Durante el acto, Mercedes Hernández de la Coordinadora 25 de noviembre de Guatemala presentó un comunicado en el que demandan a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de Guatemala el cese a la violencia y la impunidad que ha dejado tres mil 281 muertes violentas de mujeres entre el 2000 y 2007, y sólo dos por ciento de casos han sido resueltos.

Llamado al que se sumaron organizaciones como la Comisión de Derechos Humanos Hispano Guatemalteca, la Asociación de Investigación y Especialización sobre temas Iberoamericanos, la coordinadora Española para el lobby Europeo de Mujeres, Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, entre otras y se comprometieron a permanecer alertas ante esta situación.

Por su parte, la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, presentó la canción Rescatar una ciudad, inspirada en su visita a Ciudad Juárez, Chihuahua, y anunció, en voz de Cristina del Valle, una visita a Guatemala en el 2008.

07/SJ/GG

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