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Padecen trabajadoras de Johnson Controls violaciones laborales

Por Guadalupe Cruz Jaimes

En México, trabajar para la empresa trasnacional Johnson Controls significa para las trabajadoras y trabajadores aguantar el acoso psicológico, malos tratos y violaciones a los derechos humanos laborales, que ejercen también la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), titular del contrato colectivo de trabajo.

Así lo dio a conocer en entrevista a Cimacnoticias Maribel Ortiz, joven trabajadora de Johnson Controls, empresa ubicada en Puebla, al centro de México.

“Durante todo mi embarazo tuve amenaza de aborto, aún así yo tenía que trabajar en horarios de 12 por 12 horas, porque soy madre soltera y mis dos hijos dependen de mí”, comenta la trabajadora de 31 años de edad.

Johnson Controls es una proveedora de asientos para automóviles, con sede central en Milwaukee, Wisconsin, Estados Unidos. En 2004, sus ventas ascendieron a 26 mil 600 millones de dólares. En México, la compañía cuenta con 30 plantas, una fundidora y dos centros de distribución.

Sus 22 mil empleadas y empleados en nuestro país generan ventas por más de 3 mil millones de dólares a una variedad de clientes, incluidos General Motors, Ford, Chrysler, Nissan, Volkswagen, Honda, Toyota, Telmex, Pemex, Liverpool, Palacio de Hierro y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En julio de 2007, las y los trabajadores Cecilia Meléndez Juárez, José Enrique Morales Montaño, José Ricardo Serrano Pérez, y Efraín Díaz Bonilla, fueron despedidos junto con otros tres trabajadores, por demandar que se les enseñara el contrato colectivo de trabajo, de acuerdo con denuncias de la asociación civil Centro de Apoyo al Trabajador (CAT).

CONDICIONES DE TRABAJO

Hasta los siete meses de embarazo, Maribel trabajaba 12 horas por 12 horas, en un horario de 6 de la tarde a 6 de la mañana, con una carga de trabajo “muy pesada, nos presionan mucho para terminar a tiempo para que el siguiente turno continúe”.

Incluso, agrega, cuando la empresa recibe visitas “esconden el trabajo, nos dicen guarden todo porque va a haber visitas de Volkswagen de Estados Unidos o autoridades del trabajo en Puebla”. Los horarios de trabajo son distintos, “pueden ser de 2 de la tarde a 2 de la mañana y no se les puede decir que no, porque amenazan con quitarnos el empleo”.

Maribel trabaja en Johnson Controls como costurera desde hace 2 años, pero se encuentra en una situación de desventaja porque fue contratada por One digit, una empresa que contrata a las y los trabajadores para esta trasnacional productora de autopartes.

Obligada a trabajar 12 horas continuas, con apenas 15 minutos para comer y el permiso restringido para ir al baño, Maribel Ortiz padeció una infección urinaria durante los primeros meses de su embarazo.

Debido a que no podía ir al baño de manera frecuente, dejó de tomar líquidos durante su jornada laboral, para evitar “regaños”, y ésta fue la causa de una infección que le detectaron en la clínica del IMSS.

“No tomaba agua porque si yo iba muchas veces al baño me regañaban, el supervisor me decía: no eres la única mujer embarazada”, explica.

Al principio se “aguantaba, por no discutir”, pero después de que en su clínica le advirtieron que si seguía con esos “malos hábitos” podría perder a su bebé, decidió obedecer las instrucciones de su médico, pero esto… le acarreó consecuencias.

Maribel Ortiz temía que por estar de pie durante 12 horas, bajo la presión de los supervisores, que constantemente revisan el trabajo, y “de manera grosera nos amenazan para que terminemos pronto. Estás bien apurada y si te atrasas ya están sobre ti”.

En Johnson Controls las mujeres embarazadas se distinguen porque utilizan batas verdes, nada más, pues continúan realizando las mismas labores.

Al grado que “a las embarazadas nos esconden cuando hay visitas, nos tienen aparte, para que no vean que cargamos el material, como cualquier otra trabajadora o trabajador”, asegura.

Al ambiente de la empresa lo describe como “desgastante”.
En cada área, donde “a veces hay más mujeres” se dedican a la costura de vestiduras de piel y vinil para automóviles.

“Se me hinchaban los pies por estar tanto tiempo de pie, es bien feo que ni siquiera puedas ir al baño porque ya te están voceando: ¡¿por qué no está en su lugar?!, nos dicen”.

De igual forma, Maribel tuvo que enfrentar a sus supervisores de la empresa y a los dirigentes de la CROM, cada vez que tenía consulta con su médico, a pesar de que tenía la cita en el IMSS y de que ella presentaba los documentos necesarios.

SUBCONTRATACIÓN

Como trabajadora de One digit, aún en activo, a diferencia del personal contratado por Johnson Controls, Maribel firma contrato cada seis meses. De este modo “nunca vamos a tener antigüedad”, afirma.

Asimismo, la diferencia entre las y los subcontratados y los contratados por la trasnacional se refleja en los salarios, ya que los primeros ganan la mitad de lo que obtienen los segundos por realizar el mismo trabajo, además de que las y los subcontratados por One digit, no tienen derecho a prestaciones, ni vacaciones.

Con base a su experiencia en esta empresa, Maribel afirma que a Johnson Controls “no le importa el trabajador, si no sólo obtener más ganancias.

Y, ¿al sindicato?, tampoco, sostiene. “Con los de la CROM no se cuenta para nada, lo único que hacen es respaldar a la empresa, pero eso sí, a nosotros nos descuentan puntualito la cuota para ellos”.

08/GCJ/CV/GG

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