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Pemex y gasolinera se niegan a indemnizar a Silvia

Por Hypatia Velasco Ramírez

A un año de que Silvia Márquez Santiago sufriera un accidente de trabajo en el que perdió gran parte de su pierna derecha, mientras laboraba como empleada de la gasolinera Servicio Valle de México, SA de CV, sólo ha recibido negativas y trabas por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la aseguradora, instituciones que deben cubrirle gastos de indemnización y atención médica necesaria, incluida una prótesis para volver a caminar.

El 30 de mayo de 2006, Silvia era despachadora en la gasolinera Servicio Valle de México, propiedad de Martín Gómez Robledo y ubicada el kilómetro 17.5 de la Autopista México-Puebla, cuando fue atropellada por un camión de la empresa Santa María Astahuacan, SA de CV. Como consecuencia perdió dos tercios de su pierna derecha, con lo que levantó una demanda contra la empresa gasolinera y de Pemex.

De acuerdo con Eduardo Díaz Reguera, abogado de Silvia, aunque la pérdida de su pierna no fue provocada por el propietario de la gasolinera, éste no ha tomado la responsabilidad como su patrón por el accidente que sufrió en su empresa, toda vez que ella ni siquiera tenía salario ni seguridad social. Fue después del accidente que procedió a darla de alta del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Asimismo, el representante legal demandó a Pemex, al ser un Órgano Público Descentralizado del Gobierno Federal que se dedica al procesamiento, refinamiento, distribución y venta del petróleo y sus derivados, y demás actividades relacionados con su objeto social, mismo que finalmente se beneficia del trabajo de los despachadores “propineros” como Silvia.

En el caso de la gasolinera, Pemex resulta responsable solidario de manera subsidiaria de las obligaciones derivadas de la Ley y de los servicios prestados. Además, en el contrato de franquicia, tiene la obligación de exigirles a los franquiciatarios el cumplimiento de la Ley Federal del Trabajo a favor de sus trabajadores, entre los que ha aumentado la población femenina, dice Díaz Reguera.

Y aunque no se tienen cifras del número de mujeres que trabajan en las cerca de 7 mil gasolineras en la República Mexicana, éste es un fenómeno reciente que en la actualidad se caracteriza principalmente por la indefensión laboral que sufren: falta de seguridad social y un salario, principalmente. Su ingreso se reduce a las propinas que los usuarios otorgan de manera voluntaria.

En el caso de Silvia, a un año de los hechos y de haber interpuesto su demanda, esta no ha prosperado. Por el contrario, Silvia se ha enfrentado a la negativa de la aseguradora Qualitas de pagar la prótesis que ella necesita.

En entrevista con Cimacnoticias, Silvia señaló que la doctora de Qualitas que la atiende, Graciela Rodríguez Mendoza, le aseguró que ya podía utilizar una prótesis, que vale 75 mil pesos y con la que únicamente podría levantarse de su silla, aunque sin la posibilidad de caminar correctamente, ni doblar la rodilla.

La doctora quiere ponerme una prótesis cualquiera, dice Silvia. Sin embargo, el ortopedista que visitó para conocer el estado de su pierna le indicó que no podía usar la prótesis que la aseguradora le ofrecía, pues su piel aún no está en condiciones, no se ha regenerado y se ve quemada y maltratada. Al tener injertos, le explicó el ortopedista a Silvia, su piel es muy delgada.

Silvia se negó a utilizar la prótesis sugerida por Rodríguez Mendoza, por lo que ésta se molestó y le dijo que la prótesis que quiere “es muy cara y la aseguradora no la va a pagar”.

Dicha prótesis cuesta 500 mil pesos y le permitiría caminar, mover la rodilla y sentarse correctamente.

“Según mi abogado –Eduardo Díaz Reguera– lo que necesitamos es que Qualitas sólo cubra una parte de la prótesis y el resto del costo mi patrón y Pemex tienen la obligación de cubrirla.

“Cuando hablé por teléfono con la doctora y le dije eso se molestó, me dijo que no se iba a hacer lo que yo quisiera, pero yo estoy en mi derecho de demandar otro tipo de prótesis. Al final me dijo que cuando me decidiera le llamara y me colgó”, relata Silvia.

Díaz Reguera le pide paciencia a Silvia: “dice que va a pelear con ellos para que me den la prótesis que necesito”.

Además, Silvia no sólo se ha enfrentado a la negativa de la aseguradora de tener la prótesis que requiere, sino que también le ha suspendido las sesiones de terapia.

“Sólo fui a 20 sesiones y la doctora me dijo que ya estaba bien y que no las necesitaba. Pero aún me dan dolores muy fuertes, yo hago los ejercicios que me enseñaron y, aunque se me quita, al poco rato empieza a doler otra vez”.

“Cuando estaba en terapia, me dijeron que necesitaba unos ?toquecitos?, los cuales me daban con un aparato y unos parches y con los que se fortalecería el músculo y se regeneraría la piel”. Aún así, Graciela Rodríguez Mendoza le suspendió las terapias y su piel sigue aún muy delgada.

JUNTA LOCAL

En días pasados, en la Junta local de Conciliación y Arbitraje, Silvia y su abogado se reunieron con los abogados de Pemex, del Seguro Social y con el abogado del propietario de la gasolinera, Víctor Juan Inocente Ortega.

Aunque no se resolvió nada, Inocente Ortega le aseguró a Silvia que el dueño de la franquicia Martín Gómez Robledo estaba en la mejor disposición de ayudarla, pero que era Díaz Reguera quien no lo permitía.

“Yo sé que si hubiera realmente interés, a ellos no les importaría la presencia del licenciado Díaz Reguera”, reflexiona Silvia. “Inocente Ortega me dijo que mi patrón estaba muy preocupado y que Eduardo estaba viendo por el beneficio de sí mismo y no del mío, pero Eduardo siempre viene hasta mi casa y me lleva a donde me tiene que llevar, otro abogado no haría eso”.

Asimismo, Inocente Ortega le ofreció a Silvia el pago de los días no laborados, los cuales cubriría únicamente con el salario mínimo y “no más”. No obstante, le pidió a Silvia que se reunieran “para llegar a un arreglo” y la cual debía llevarse a cabo sin la presencia de Díaz Reguera.

Pero para Silvia eso es totalmente erróneo y no piensa ceder.

Actualmente, Silvia, quien tienen un hijo de 9 años, sigue sin percibir sueldo. Es su madre quien le ayuda a mantenerse.

Con la demanda interpuesta, Silvia está pidiendo que el franquiciatario cubra los salarios que aún le debe, la indemnización y la prótesis de su pierna para poder caminar, cuyo costo de 500 mil pesos ella sola no puede pagar.

07/HVR/GG/CV

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