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Pensión universal, alternativa para enfrentar crisis del sistema

Por Lourdes Godínez Leal

La pensión universal que garantizaría la no discriminación entre géneros y una mejora en la calidad de vida de mujeres y hombres al llegar a su vejez, representa una alternativa para enfrentar la actual crisis en el sistema, señalaron especialistas en el tema.

Al participar en la mesa Medios y Género convocada por la Fundación Friedrich Ebert y Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC) Rosario Ortiz, integrante de la Red de Telefonistas de la República Mexicana, indicó que el modelo de la pensión universal modificaría el sistema actual que se ha mantenido sin cambio desde 1995.

La pensión universal es una alternativa para que la privatización no sea la única opción y explicó que el sustento de ésta propuesta es que, con pocas excepciones, tanto hombres como mujeres han contribuido a la sociedad independientemente de haber sostenido una relación laboral formal, sostuvo Ortiz.

Durante el desarrollo de los trabajos de la mesa en un hotel de la Ciudad de México, Mercedes Cabañas Cortés, investigadora de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), dijo que la crisis en el sistema de pensiones ha sido causada por el sistema económico actual.

La analista explicó que a raíz de la modificación a la Ley del Seguro Social, el número de hombres asegurados se incrementó en 1.6 millones, mientras que las mujeres apenas alcanzan la cifra de 600 mil.

Esta cifra menor de pensionadas obedece a que a partir de la modificación en la Ley del Seguro Social, los patrones quedan obligados a asumir los gastos por pago de maternidad a sus empleadas, así que para reducir sus costos prefieren restringir las contrataciones de mujeres, observó Mercedes Cabañas.

La investigadora del IPN, indicó que la reforma actual al sistema de pensiones es uno de los cambios más profundos e importantes de las políticas sociales del Estado en materia de seguridad social.

Se pasa de un régimen de reparto intergeneracional (donde las pensiones y jubilaciones son aportadas por trabajadores en activo); a un nuevo sistema de capitalización individual: el monto de la pensión del trabajador depende de lo que pueda ahorrar durante su vida laboral.

Esta situación pone en desventaja a las mujeres que han ingresado al mercado laboral a causa de las crisis económicas y que se emplean mayoritariamente en el sector informal donde carecen de prestaciones y seguridad social, en tanto que las que se ubican en el sector formal, tienen menos cotización.

La investigadora del IPN alertó: solamente el 41 por ciento de la población total del país tiene seguridad social y casi el 60 por ciento de la población femenina que trabaja carece de ella.

La menor proporción de derechohabientes se ubica entre las mujeres de 15 a 19 años de edad; de los cinco millones de mujeres de éste grupo de edad, únicamente 1.8 millones (35 por ciento) tiene seguridad social.

Mercedes Cabañas indicó que durante 2000 casi la cuarta parte de las mujeres pensionadas recibió menos de un salario mínimo en comparación con los hombres que obtuvieron entre uno y dos.

Finalmente, las especialistas coincidieron en la necesidad de hacer un nuevo “pacto” entre la sociedad civil, sindicalistas y legisladores con el fin de que las políticas sociales respondan verdaderamente a las demandas de una sociedad en cambio.

2004/LGL/BJ/SM

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