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Por pifias de la PGJDF, dan sólo 35 años de cárcel a feminicida

Por Anayeli García Martínez
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Tras una serie de pifias procesales por parte de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Mario Gabriel Enríquez Pérez, asesino de la joven de 20 años Karen Joanna Sánchez Gochi, fue condenado por el delito de homicidio calificado a tan sólo 35 años de prisión.
 
En un caso en el que se acreditó desde un principio que se había cometido feminicidio –crimen castigado en el Distrito Federal con hasta 60 años de cárcel–, la PGJDF cometió diversas irregularidades en la investigación que derivaron en que Enríquez Pérez fuera procesado por homicidio calificado y por tanto obtuviera la pena más baja por su crimen.
 
Los padres de Karen manifestaron su inconformidad con el fallo del Juez 52 de Primera Instancia del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), Octavio Israel Cevallos, quien hoy condenó a 35 años de prisión al asesino de la joven, a quien incomunicó y abandonó en un hotel de esta capital, en junio de 2011.
 
Para dictar esa sentencia, el juez determinó que de acuerdo con los peritajes psicológicos se deducía que Enríquez Pérez “no era un sujeto peligroso para la sociedad”, además de que no tenía antecedentes penales.
 
El Código Penal del DF castiga al responsable de un homicidio calificado con una pena de 30 a 60 años de prisión. Sin embargo, en este caso la familia en todo momento señaló que el asesinato de Karen Joanna fue un feminicidio agravado.
 
Hace casi un año, el 11 de junio de 2012, Karen salió de su casa para platicar con un conocido que fue a buscarla, pero esa noche ya no regresó. Al día siguiente fue encontrada muerta en un hotel de la colonia Obrero Popular, en la delegación Azcapotzalco.
 
Cuando sus padres, Guadalupe y Conrado, se dieron cuenta de su desaparición se alarmaron. La indignación fue mayor al saber de su muerte y cuando supieron que en los medios se decía que la joven fue asesinada por su amante, el coraje los hizo salir a desmentir la calumnia.
 
NEGLIGENCIA JUDICIAL
 
El Código Penal del DF impone de 40 a 60 años de prisión a quien prive a de la vida a una mujer por razones de género. No obstante, pese a las evidencias, la PGJDF no clasificó el asesinato de Karen como feminicidio.
 
La primera deficiencia judicial fue que el delito no se investigó en la Agencia Especializada de Investigación para la Atención del Delito de Homicidio Doloso en Agravio de Mujeres y Personas con Orientación o Preferencia Sexual Diferente, como correspondía.
 
El caso fue llevado entonces ante la Fiscalía Antisecuestros, a pesar de que en octubre de 2011 la Procuraduría capitalina implementó un sistema de alerta para que todos los asesinatos de mujeres se investigaran en la agencia especializada.
 
Además la familia –quien es asesorada por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH)– detalla que la Ministerio Público (MP) María de Lourdes Cruz Pérez cometió varias irregularidades al investigar.
 
Los padres sostienen que la agente del MP desestimó que el caso fuera un homicidio por razones de género, y en varias ocasiones les dijo que irían “por la (pena) media”, en vez de considerar todos los argumentos que ellos ofrecieron para que se le diera la condena máxima al asesino de su hija.
 
El feminicidio en la Ciudad de México se acredita cuando la mujer presenta signos de violencia sexual, y para Yuridia Rodríguez, abogada del OCNF, el hecho de que el sujeto desnudara a Karen es muestra de que ejerció violencia.
 
Otro supuesto para acreditar el delito es que el cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público y la abogada explica que en este caso la joven fue abandonada en un hotel, lugar de tránsito, entrada y salida de personas, y por lo tanto público.
 
Pero la MP desestimó estos argumentos y cuando los padres de Karen le dijeron que además fue incomunicada porque desapareció y no tuvieron noticias de ella antes de ser asesinada, la agente señaló que no había indicios de la joven hubiera sido retenida contra su voluntad.
 
SIN JUSTICIA
 
Al conocer la sentencia judicial contra Mario Gabriel Enríquez Pérez, el padre de Karen espetó al juez: “¿Ésta es la condena ejemplar de la que me habló?”.
 
Los padres de la joven acusaron que las fallas de la PGJDF y una investigación deficiente concluyeron en una pena ridícula, que incluso hizo que el homicida, tras la rejilla del juzgado, se soltara a reír cuando se le notificó su condena.
 
Los sueños de Karen Joanna Sánchez Gochi, estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UNAM, de ser productora de televisión y bailarina de ballet se esfumaron, pero sus padres exigieron un castigo justo para quien rompió con las ilusiones de toda una familia.
 
Guadalupe y Conrado esperan que la MP que lleva el caso sea notificada en las próximas horas para que ellos puedan solicitar la apelación de la sentencia, porque –advirtieron– éste fue el asesinato “planeado y cruel” de una mujer, no un homicidio más.
 
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