Inicio Por seguridad, mujeres migrantes deben pagar más a “coyotes”

Por seguridad, mujeres migrantes deben pagar más a “coyotes”

Por Danilo Valladares, corresponsal

Las mujeres centroamericanas que viajan a Estados Unidos como migrantes irregulares deben pagar muchas veces más que los hombres a los traficantes de personas, y utilizar medios de transporte más caros para resguardar su seguridad en la ruta debido a su vulnerabilidad, dijeron expertas.
 
“En algunas comunidades del occidente del país, por ejemplo, los hombres pagan más de 5 mil 600 dólares (más de 74 mil pesos mexicanos), pero las mujeres pagan un costo más alto de 6 mil 250 dólares (cerca de 83 mil pesos mexicanos)”, explicó Carol Girón, de la Oficina Pastoral de Movilidad Humana. 
 
“Además, las mujeres deberán pagar una cuota en dólares que debe hacer efectiva la familia al llegar a Estados Unidos, la cual oscila entre 500 (6 mil 620 pesos mexicanos) y 2 mil 500 dólares (33 mil 100 pesos mexicanos)”, añadió.
 
Según Girón, las mujeres pagan más que los hombres “porque buscan protección para evitar que sean violadas o, en el peor de los casos, víctimas de trata de personas y, a cambio, los traficantes de personas les cobran más que a los hombres”.
 
“Los riesgos y la vulnerabilidad de las mujeres son inherentes a su género pues por la marginación hacia ellas poseen muy bajos niveles de escolaridad y, además no saben que aún en tránsito pueden contactar un consulado en busca de protección”, agregó.
 
Ellas son buscadas por las redes de tratantes para ser explotadas sexualmente, lo cual no sucede con los hombres, al punto que ahora se inyectan anticonceptivos para no quedar embarazadas, lo cual “es muy grave”, alertó Carol Girón. 
 
De este modo, para garantizarse seguridad todo depende de la disponibilidad de recursos. Así, las mujeres que tienen mayores posibilidades económicas contratan redes de traficantes que les permiten desplazarse en medios más seguros, para no ser atacadas sexualmente o convertirse en víctimas de trata.
 
“Por ejemplo, aquella mujer que hace un recorrido en una ruta abierta entre Tapachula y Veracruz viaja en un bus de turismo, en vez de utilizar el tren, denominado ‘La Bestia’, donde encontraría mayores riesgos”, explicó.
 
Incluso, si la migrante tiene los medios puede optar por hacer una primera gestión para obtener la visa americana. “Y si obtiene la visa, viaja en compañía del coyote (traficante de personas) para hacer la entrega formal en EU”, expresó Girón.
 
INSEGURIDAD
 
Helga Dávila, de 40 años, viajó en 2004 desde Guatemala a México en autobús de turismo para luego emprender la ruta hacia EU en bus y cruzar la frontera caminando.
 
“Me fui en autobús como en una excursión para México y, como logré la visa con el coyote, también tuve la opción de viajar en avión”, relató. 
 
Dávila consideró que la situación para la mujer migrante en ruta puede ser más o menos peligrosa dependiendo del traficante de personas que la lleve a EU. “Siempre y cuando logre contactar a una persona buena, pienso que la situación de seguridad puede ser la misma hoy que en 2004”, dijo.
 
Esta guatemalteca permaneció en EU seis años, pero regresó a Guatemala en 2010 porque quiso reencontrarse con sus tres hijos a pesar de que hubiese preferido quedarse para gozar de una mejor situación económica. “Me vine por mis hijos, pero si pudiera regresaría”, señaló.
 
Se estima que la población guatemalteca residente en el exterior y que envía remesas es de aproximadamente 1 millón 409 mil 548 personas, 72.4 por ciento hombres, y 27.6 por ciento mujeres, según la encuesta sobre remesas 2010 elaborada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y UNICEF.
 
Lucrecia Leal, de la no gubernamental Proyecto Migración, dijo que las mujeres cuando tienen recursos económicos pagan un “coyote” para que las guíe en el viaje y utilizan transportes de primera clase para sortear peligros.
 
Sin embargo, “cuando no tienen los recursos deben trabajar en la ruta para sus gastos del viaje y para enviar dinero a sus familias”, explicó. Este grupo corresponde a la mayoría de migrantes mujeres “que viajan por su propia cuenta” desde la frontera de Tecún Umán, noroccidente de Guatemala y Tenosique, sur de Tabasco, México”, apuntó.
 
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