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Qué hacer de menos para disminuir riesgos de contraer cáncer

Por Hena Carolina Velázquez Vargas

En esta entrega hablaremos acerca de “qué hacer de menos” para disminuir los riesgos de desarrollar cáncer, con base en la propuesta del libro “Cáncer y estilo de vida”, publicado en 2009 por el Instituto Nacional de Cancerología (INCan).

En el Capítulo siete se examinan las acciones que hacemos, mujeres y hombres, en nuestra vida cotidiana que pueden aumentar los riesgos relacionados con este padecimiento.

Como ya lo explicamos en pasadas columnas (www.cimacnoticias.com), algo importante a tomar en cuenta son los antecedentes de esos riesgos y ver la forma de evitarlos, seis principalmente:

Exposición a productos químicos peligrosos, sustancias cancerígenas, como acrilamidas (AA) que se generan normalmente por la cocción o el procesado de los alimentos, sobre todo cuando se cocina a más de 47º C durante tres minutos o más: carne a la parrilla, el horno o frita, botanas fritas, galletas tostadas en seco de avena, salvado o trigo, palomitas de maíz con sabor a mantequilla; plaguicidas, fertilizantes y herbicidas presentes en agua, cultivos y hortalizas; estrógenos (xenoestrógenos y metaloestrógenos).

Comer alimentos no saludables: grasas nocivas; exceso de calcio, vitamina E y oligometales; exceso de azúcar y sal de mesa, carne y toronja (mujeres).

Beber alcohol en exceso.

Exposición solar prolongada.

Fumar.

Exponerse al tabaquismos pasivo, en el humo del tabaco se encuentran carcinógenos, tales como benceno, formaldehido, acetona, hidrógeno de de cianuro y arsénico.

Un segundo paso es observar la posibilidad de disminuir la ingesta de carcinógenos en algunos alimentos, es el caso de los muy procesados; comida con alto contenido de aditivos, grasas nocivas, azúcares y sal; recalentar las grasas y los aceites; botanas súper cocinadas; alimentos ahumados, al carbón o quemados.

También es importante disminuir la ingesta de carne roja, limitar los alimentos con alta concentración de AA, y tratar de comer una cantidad mayor de alimentos crudos (frutas y verduras), con relación a esto último se hace una advertencia.

Paradójicamente, dice el libro, esta modificación de los hábitos alimenticios aumenta la probabilidad de exposición a una mayor cantidad de sustancias químicas nocivas (xenoestrógenos), por lo que son necesarios “ciertos cuidados” para evitarlo.

¿Qué se necesita hacer para evitar los pesticidas, herbicidas y fertilizantes? Llevar a cabo, al menos, cinco medidas: comprar una buena revolvedora de ensaladas; remojar las hojas de lechuga y hierbas en abundante agua corriente; lavar las frutas antes de comerlas; lavar las verduras primero y cambiar el agua antes de cocinarlas. Por último, si es posible, comprar alimentos orgánicos.

No obstante, existen otros xenoestrógenos y metaloestrógenos que también hay que considerar y buscar la forma de evitar o disminuir la exposición a ellos.

El consejo, al respecto, es: evitar los humos emitidos por la gasolina y el diesel y el uso excesivo de desodorantes y antitranspirantes; usar botellas de vidrio siempre que se pueda; tratar de no volver a utilizar las botellas plásticas de agua; enjuagar bien el jabón y los detergentes después de lavar los trastes, y evitar almacenar los alimentos en recipientes de plástico, lo que OJO incluye las cubiertas.

Otro tema son las grasas. El texto propone intentar disminuir su consumo, buscando sobre todo reemplazar las saturadas por las no saturadas.

En la ingesta de sal y azúcar refinada se hace una lista de consejos a seguir, tales como: reducir o evitar alimentos congelados “listos para comerse”; botanas dulces, pasteles, barras de chocolate; refrescos; botanas saladas (papas, cacahuates, pistaches); alimentos salados como queso, tocino, anchos y pepinillos, y agregar azúcar al té o café o sal al preparar los alimentos.

Por último, vale la pena retomar algunas cosas necesarias –y muy sencillas– para cerrar el círculo del “qué hacer de menos” para disminuir los riesgos de contraer cáncer:

Probar la comida antes de ponerle sal o azúcar.

Comer entre comidas o como bocadillo: pasas, verduras crudas o frutas secas, especialmente ciruelas y albaricoques; frutas fáciles de comer como uvas y plátanos; nueces, cacahuates y frutas secas SIN SAL.

Tomar agua sola o de frutas en lugar de refrescos.

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* Periodista mexicana, narradora oral, facilitadora de grupos, terapeuta con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt e instructora asociada del Sistema Tao Curativo.

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