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Reportaje – Una vez más, mujeres organizadas escriben una historia de lucha

Por Anaiz Zamora Márquez
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Avanzar en la construcción de condiciones de igualdad entre los sexos, y redefinir los roles de género patriarcales que colocan a las mujeres en un papel inferior, ha sido tarea del movimiento feminista en México, conformado por mujeres que cuando se reúnen y se organizan logran “cambiar la historia”.
 
La antropóloga feminista y autora de la esencial obra “Los cautiverios de las mujeres”, Marcela Lagarde y de los Ríos, señala que el feminismo “ha impactado profundamente el conocimiento científico y humanístico (…), los ámbitos intelectuales y académicos, pero también los políticos en los que se debaten nuevos enfoques, derechos y alternativas”.
 
Muestra de ese impacto es la despenalización del aborto hasta la semana 12 de gestación en el Distrito Federal; el reconocimiento de la violación sexual en el matrimonio; la conquista del voto femenino, y la paridad de género en candidaturas a cargos de elección popular.
 
De manera histórica, la necesidad de impulsar esos cambios ha llevado a las mujeres a reunirse para construir una agenda feminista y fijar una postura clara ante los problemas de las mexicanas en diferentes contextos; muchas de esas reuniones fueron bautizadas como Encuentro Nacional Feminista (ENF).  
 
La secuencia de los encuentros feministas ha sido intensa, pero de difícil recuperación. De cara al X Encuentro Nacional Feminista que se realizará este fin de semana en Toluca, Estado de México, Cimacnoticias intenta rescatar la historia de estas reuniones en las que se han impulsado cambios trascendentales para la vida y empoderamiento de las mexicanas.
 
JUNTAS POR EL CAMBIO SOCIAL
 
El Centro de Documentación “Adelina Zendejas”, de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), cuenta con información invaluable del Primer Congreso Feminista de Yucatán, celebrado en 1916. Fue la primera vez en la historia de México que cientos de mujeres se dieron cita para impulsar su reconocimiento como ciudadanas, y construir el camino por la conquista del derecho al sufragio.
 
La doctora Alaide Foppa, estudiosa del feminismo en México, reporta que de manera previa, en 1915, se efectuó en Tabasco un Primer Congreso Feminista, bajo el auspicio del gobernador Francisco J. Múgica, del cual no se conoce registro alguno.
 
En 1923 se celebró el Primer Congreso Feminista de la Liga Panamericana de Mujeres en la Ciudad de México. Como consecuencia de este congreso, el entonces gobernador de San Luis Potosí, Aurelio Manrique, expidió un decreto en el que se concedía a las mujeres del estado el derecho a votar y a ser electas sólo para cargos municipales.
 
Décadas después, siguió el Primer Encuentro Nacional de Mujeres, en 1975, mismo año en el que en México se celebró la Primera Conferencia Internacional de la Mujer, donde las feministas del país fijaron una postura clara respecto a los acuerdos globales que de ahí emanarían.
 
Aunque no hay certeza en fechas y lugares, los ENF posteriores se realizaron en la capital del país, Colima, Michoacán, en la Universidad Chapingo, en el Edomex, y Acapulco, Guerrero.
 
En 1988 se llevó a cabo el VI Encuentro Nacional Feminista, en la Universidad de Chapingo, al que asistieron feministas de Sinaloa, Jalisco, San Luis Potosí, Chihuahua, Sonora y Guerrero.

La temática se dividió en dos: derechos sexuales y reproductivos, y democracia y política feminista. Por las mañanas, el debate giraba en torno a la maternidad libre y voluntaria, violencia, preferencia sexual y sexualidad. Además de que se discutían las formas de organización y de construcción del movimiento.

En el VII Encuentro Nacional –realizado del 1 al 4 de octubre de 1992 en Acapulco, Guerrero, y al que acudieron unas 450 mujeres, los temas que se tocaron fueron democracia, utopía y cuerpo, quehacer político del movimiento feminista, poder y Derechos Humanos.
 
Las mujeres congregadas coincidieron que era preciso exigir acciones afirmativas, como la implementación de cuotas de género. “Las mujeres deben ocupar 35 por ciento de las listas electorales”, se lee en la minuta de las reuniones sobre políticas públicas.
 
TRECHOS POR RECORRER
 
Pasaron 18 años para que las feministas celebraran en 2010, en la ciudad de Zacatecas el VIII Encuentro Nacional Feminista, al que asistieron más de 2 mil 400 mujeres indígenas, campesinas, jóvenes, lesbianas, académicas, transexuales, políticas, activistas, urbanas, rurales y sindicalistas de 29 estados del país. Ahí se acordó “quitar a la derecha” de los espacios de poder, y transformar el modelo económico.
 
Para 2013, la cita fue en Guadalajara, Jalisco. El IX ENF convocó a cerca de mil 500 mujeres de todo el país, y cada colectivo hizo un pronunciamiento, por lo que hubo diversas declaratorias en torno a los derechos de las jóvenes, lesbianas, indígenas y de las mujeres en los estados.
 
Al concluir el evento, las feministas acordaron movilizaciones para protestar y repudiar la violencia de género, y exigir políticas públicas que garanticen los derechos de las mujeres de todas las edades y condición social.
 
Asimismo, opinaron sobre temas específicos como telecomunicaciones, Alerta de Violencia de Género (AVG) y las reformas laboral y energética.
 
En materia de telecomunicaciones, tema que en ese momento era discutido en el Congreso de la Unión, se proponía la inclusión de la perspectiva de género y abonar a la participación femenina en este rubro.

En pleno 2015, las mujeres son las más pobres entre los pobres; enfrentan diversas formas de violencia y discriminación; cuando son víctimas de algún delito no acceden a la justicia; y para aquellas que viven en zonas rurales la falta de acceso a servicios básicos y educación es una realidad impuesta.
 
Incluso las mujeres que han logrado estudios universitarios ganan menos que sus pares varones, y enfrentan severos obstáculos para acceder a trabajos dignos o a puestos de representación política o de toma de decisión en empresas y la administración pública.
 
Aunque muchas de las condiciones históricas de desigualdad y segregación que enfrentaban las mexicanas han logrado modificarse, han surgido nuevas  problemáticas.
 
Por ejemplo, el feminicidio, las desapariciones y la violencia del Estado orillan a muchas mexicanas a librar batallas legales y en la protesta social para encontrar a sus hijas e hijos o a sus parejas, o a afrontar una jefatura de familia en condiciones precarias.
 
Con una recién declarada AVG para 11 municipios y una sentencia en contra por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre feminicidio, el Edomex albergará el X Encuentro Nacional Feminista, donde este movimiento de nueva cuenta intentará cambiar la historia de las mujeres del país, sobre todo para quienes viven en una de las entidades federativas más peligrosas por el sólo hecho de ser del sexo femenino. 
 
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