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Se pierde 60% de la ayuda internacional

Por la Redacción

La organización Ayuda en Acción advierte que sólo el 40 por ciento de la ayuda contra la pobreza de gobiernos del norte y organismos internacionales es “real”. El resto se pierde en costos administrativos, intereses comerciales y descoordinación, de acuerdo a un reporte de Canal Solidario.

La advertencia de Ayuda en Acción aparece en su informe Ayuda real, en el que analiza los fondos que durante el año 2003 los gobiernos del norte, el G-8 e instituciones como el Banco Mundial dieron para luchar contra la pobreza. En total, ese año los países desarrollados transfirieron al sur 69 billones de dólares americanos, “pero realmente sólo una cuarta parte llegó a las regiones pobres”.

La conclusión a la que llega Ayuda en Acción es que, además de la necesidad de más fondos para luchar contra la pobreza, éstos deben utilizarse de manera efectiva, algo que no sucede en estos momentos. De hecho, según la organización “más del 60 por ciento de las ayudas son fantasmas” y no contribuyen al desarrollo. Esto significa que más de la mitad del dinero no se utiliza adecuadamente y sirve para pagar un trabajo “sobrevalorado” de técnicos extranjeros, poner en marcha proyectos de la mano de empresas de los países donantes y condicionar las políticas de los países del sur, entre otros.

Cuando Ayuda en Acción habla de ayuda “fantasma” se refiere al dinero que no se dirige a los países que más lo necesitan, a las cantidades “inefectivas” invertidas en Asistencia Técnica y gastos administrativos y a las ayudas “atadas a bienes y servicios de los países donantes”. La ONG también califica de fondos “fantasma” al dinero que los países ricos invierten en programas de apoyo a personas refugiadas en sus propias regiones y al dinero derivado de la condonación de deuda externa.

“Unos 86 centavos de cada dólar de ayuda oficial americana es ayuda fantasma, mientras que en Francia sólo el 11 por ciento es ayuda real”, indica el informe, que afirma que los países nórdicos son los que dan una ayuda de más calidad. En el caso de España, Ayuda en Acción considera que su ayuda oficial es “pobre” en ayuda real porque “el 62 por ciento de los fondos se invierten en países de ingresos medios, la mayoría en América Latina”, y no en regiones en situación de extrema pobreza.

En la actualidad, “sólo un tercio” del total de la ayuda de gobiernos y organismos internacionales se destina a Africa subsahariana, la región más pobre del planeta, y la mayoría de los fondos llegan a países con importantes intereses “comerciales y geopolíticos” para los donantes.

CUANDO LA AYUDA LLEGA TARDE

Los fallos en la coordinación para hacer llegar los fondos son también una causa importante de esta ayuda “fantasma”. En Camboya, por ejemplo, el Gobierno nacional tiene en marcha un programa para intentar reducir la pobreza que convive con iniciativas similares del Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo. Si todas estas instituciones aunaran esfuerzos, los resultados serían de mayor calidad y llegarían a muchas más personas.

En el 25 por ciento de los casos, además, esta ayuda llega tarde a los países del sur, incluso con “entre 6 y 12 meses de retraso”, lo que dificulta la continuidad de numerosos proyectos y retrasa la puesta en marcha de nuevos.

¿COMO CAMBIAR ESTA SITUACION?

Hacer que la ayuda al desarrollo sea de calidad es posible, pero para ello es necesario materializar los acuerdos políticos. Desde Ayuda en Acción llaman a impulsar un Acuerdo Internacional sobre Ayuda en el que participen países donantes y receptores, así como las organizaciones de la sociedad civil. La idea, explica la ONG, sería poner en marcha entre todos políticas de desarrollo de manera transparente y con un seguimiento que determine su eficacia.

En este contexto, y para alcanzar los Objetivos del Milenio de reducción de la pobreza, Ayuda en Acción insta a los países donantes a aumentar los fondos hasta el 0.7 por ciento de su PIB y a adecuarlas a las necesidades reales de los países en desarrollo, antes del año 2010. El informe de la ONG también destaca la necesidad de “desligar” las ayudas de intereses comerciales y políticos y de comprometer su apoyo por un periodo de tiempo de varios años, para garantizar la sostenibilidad de las ayudas.

Reducir los costes administrativos, sancionar a los donantes y los países receptores que no cumplan ciertas condiciones y crear un Comisionado de Ayuda en Naciones Unidas son otras de las peticiones de Ayuda en Acción, que recuerda que está demostrado que una ayuda de calidad influye de manera importante en el desarrollo. Uno de los ejemplos más claros, señala, es el caso de Uganda, donde las ayudas han llegado “sin ataduras” y “bien coordinadas” y han permitido, entre 1997 y el año 2003, pasar de tres millones de niños y niñas escolarizados en la educación primaria a cerca de ocho millones.

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