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Temazcal, energía femenina, vapor que cura

Por Carolina Velásquez

Curandera que habita en Cuernavaca, Morelos, desde hace dos décadas, Teresa Contreras es también especialista en baños de temazcal, oficio que combina con la medicina tradicional y que aprendió de Modesta Pérez sanadora reconocida del pueblo de Hueyapan en la región del volcán Popocatépetl, a quien llaman “el correo de los vientos”.

Los temazcales son de energía femenina, dice Teresa, porque los rige la Luna y la madre Tierra. Así lo aprendió de doña Modesta, su madrina desde el primer temazcal, y de esta manera lo concibe la tradición.

Tomar este baño de vapor es una ceremonia que requiere de un ritual, antes de empezar se pide permiso a los cuatro puntos cardinales.

“Cuando prendes el cerillo para encender el ocote lo ofreces al cielo, al sol, a tu yo superior y bajas con lentitud a prender el fuego de aquí, tocas el caracol a los cuatro puntos cardinales para que la conexión sea sagrada, que el fuego sea sagrado, que tu trabajo sea sagrado” (entrevista con Francisco Ramos, en El temazcal. Uso ceremonial y terapéutico, 2003).

Luego se hace el ritual de trabajo: lavar el lugar, taparlo, destaparlo, poner el zahumador, tocar el caracol, recibir a la gente, traer agua, hacer té para tomar y para el baño.

En cada temazcal, Teresa busca que el sitio se convierta en una gran burbuja para la limpieza física y espiritual. Al entrar, va zahumando con copal blanco a las personas una por una, “pa’ que entren limpiecitos de esa energía negativa de la sociedad”, cuenta.

Después se está en un ambiente oscuro, húmedo, tibio, calientito, donde se pasa un tiempo para “renacer, rehacer la vida, reciclarse, regenerarse”, y cumplir su propósito verdadero y profundo.

Es un uterito de meditación y canto, dice Teresa. “Con el canto se agradece todo lo que recibimos, para agradecer que cada día sale el sol y que acaba con la oscuridad de la noche y cada día tenemos el nuevo Tonalli, cada día es nuevo”.

Usado para limpiar de impurezas el cuerpo físico –mala circulación, artritis, reumas, asma, bronquitis, falta de calor en el útero para gestar un hijo– otro de sus propósitos es aprender a perdonar, borrando las cosas de la vida para renacer con una nueva visión.

Después de tanto calor, de tanto sudor y de tanta toxina que sacan las personas, concluye Teresa, las sacas y las bañas con agua fresca de plantas, “sienten la medicina y encuentran su centro espiritual”.
*Periodista mexicana y psicoterapeuta Gestalt

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06/CV/LR

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