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Trabajadoras del hogar, “esclavas modernas”: HRW

Tender camas, quitar el polvo, barrer, trapear, aspirar alfombras, lavar ventanas, planchar, sacarle brillo a todo lo debe resplandecer, lavar baños, lavar trastes, hacer comida por lo menos tres veces al día?

Cuidar niños ajenos y adultos de la tercera edad, y a los perros y gatos o pájaros, regar las plantas, ir al mandado y, por si fuera poco, repetir la faena de limpieza en una segunda casa, la propia.

Esa, esa es vida cotidiana de las trabajadoras del hogar en casi todo el mundo.

A Reina Sarinem le prometieron un trabajo para cuidar a una persona adulta al llegar a Malasia. Pero al llegar, la obligaron además a trabajar en una tienda, a limpiar la casa de alojamiento y muchas más actividades. Dormía de tres a cuatro horas diarias. Empezaba su jornada a las 4:30 de la mañana y terminaba entre las 11:30 o 1:00 de la madrugada.

Ella es tan sólo uno de los cientos de casos de mujeres y niñas, de entre 12 y 40 años de edad, cuyos testimonios recabó Human Rights Watch (HRW) de 2001 a 2005 y que publicó en “Swept Under the Rug: Abusos contra trabajadoras domesticas alrededor del mundo”.

En 93 páginas, que salieron al público el año pasado, HRW cuenta lo que ocurre con las trabajadoras del hogar en El Salvador, Guatemala, Filipinas, Saudi Arabia, Singapur, Siri Lanka, Togo, Emiratos Árabes Unidos y los Estados Unidos.

“LEGAL” ABUSO

HRW las compara, en pocas palabras, con esclavas, pero modernas esclavas que en su mayoría proceden de países distintos al que trabajan.

Pero documentadas o indocumentadas, todas padecen de “una discriminación legalizada, porque tienen menos o nulos derechos”, dice María Elena Valenzuela, especialista en Género y Empleo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para los países del sur de Latinoamérica.

Valenzuela dijo a BBCMundo que los ingresos de las trabajadoras domésticas “logran, tan solo, mantener a sus familias sobre la línea de la pobreza?.

Y si bien, en las últimas tres décadas la migración femenina ha aumentado, se supone que la mitad de 200 millones de migrantes en todo el mundo son mujeres, dice la OIT.

NIÑAS EN CASA AJENA

Indica también que cerca de 10 millones de niñas y niños adolescentes en todo el mundo, muchos de ellos con apenas 10 años o incluso menos, “trabajan ocultos en viviendas de sus empleadores sin que sus actividades puedan, en la mayoría de los casos, ser conocidos”.

Como ejemplo, HRW menciona el caso de Assoupi H., Togoles que fue víctima de trata a la edad de tres años. Su empleadora dijo a su mamá que la mandaría a la escuela, pero la puso a cargar a sus gemelos, lavar ropa y trastes, barrer y cocinar. Y no hubo escuela, pues la señora se volvió a embarazar y parió nuevamente gemelos. Ella dice “los niños lloraban mucho”.

TRATA Y LABORES DEL HOGAR

La trata de niñas y mujeres es también un factor importante en el negocio del trabajo en el hogar.

AsÍ, “los gobiernos excluyen habitualmente a las trabajadoras del hogar de las protecciones laborales normales y no controlan las prácticas de reclutamiento en las que se imponen fuertes cargas de deuda o se desinforma a las trabajadoras sobre sus empleos”, apunta Nisha Varia, investigadora de la División de Derechos de la Mujer de HRW, quien enfatiza: “Los gobiernos les han negado sistemáticamente garantías laborales fundamentales que se ofrecen a otros trabajadores”. De tal suerte que “las mujeres y niñas inmigrantes corren especial riesgo”, subrayó.

En los Estados Unidos, por ejemplo, de 40 casos examinados por HRW sobre el pago a las mujeres que vivían dentro de las casas, el salario por hora fue de 2.14 dólares.

Pero no solo eso, las trabajadoras firman contratos, como sucedió con el caso de Liliana Martínez, oriunda del Perú, cuyo contrato especificaba que su salario seria de 800 dólares al mes. Le dijeron: “Only for the eyes of the gringos” y recibía sólo 300 al mes. Porque “in Peru that is a lot of money”.

MÉXICO

En el caso de las mexicanas la situación no es diferente: el Consejo Nacional de Población (CONAPO) maneja que tres de cada diez, de las cinco millones de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos vive en situación de pobreza y solo cuatro de cada diez cuenta con un trabajo.

En su estudio “Mujeres en la Migración a Estados Unidos” dice que las trabajadoras temporales, especialmente en el área de servicios, se han duplicado. La mayoría son solteras y tienen entre 15 y 24 años de edad. No les llama indocumentadas, sino, “inmigrantes no autorizadas”.

En San Diego, California, Lourdes gana 40 dólares al día, un escaso sueldo que es, sin embargo, mucho mayor que el que percibía en México dando clases en una primaria. En la misma situación está Teresa, indocumentada que llegó en 1990 a los Estados Unidos con tan solo 50 dólares en la bolsa y hoy su salario es de 135 dólares a la semana, por 45 horas; es decir tres dólares la hora.

Según datos de la OIT, 12 millones de mujeres en Latinoamérica limpian y cuidan niños. No tienen derecho a jubilación y su ingreso es mínimo. Y todo bajo el argumento de que en el pago van incluidas la alimentación y la vivienda.

Todas estas mujeres sufren abusos de todo tipo, coinciden en señalar la mayoría de las organizaciones de derechos humanos e internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas y la UNICEF.

Pero Europa tampoco se queda atrás. Hacia allá llegan a trabajar las mujeres latinoamericanas. En todos los continentes el flujo migratorio de mujeres se registra para realizar las labores en otros hogares o bien en los servicios de hoteles y resorts.

A España llegan mujeres de Ecuador, Colombia y República Dominicana. Mientras a Chile arriban del Perú y a los Estados Unidos de todas partes del mundo.

Muchas de ellas no esperan que en su nuevo empleo, en una casa donde harán las labores domésticas, encuentren tanta adversidad, sobre todo si antes vieron un anuncio como éste, publicado en Internet:

“¿Habla muy bien el idioma inglés?
Aquí encuentra trabajo en casas, hoteles y resorts.
Salario $3000.00 dólares al mes.
Jóvenes de 20 hasta 35/38 años, con o sin estudios universitarios.

Con tan sólo la inversión del costo de entrenamiento de $1000.00 a $1500.00 dólares.
Pago de seguro médico $580.00, más pago de pasaje aéreo y gasto de visa.
¿No tiene dinero? se lo financiamos o le hacemos un préstamo del 100 por ciento”.

07/LP/GG

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