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Un punto a nuestro favor

Por Martha Guerrero González

Regreso de mis vacaciones y me encuentro con la feliz noticia. Por fín la Secretaría de Salud (SS) incluye en su normatividad el uso de la píldora de anticoncepción de emergencia, es decir el uso oficial de un medicamento hormonal después de tener relaciones sexuales inseguras o involuntarias, con el propósito de evitar un embarazo no deseado.

No es poca cosa si pensamos que estamos a siglos, literalmente, de los escasos recursos de antaño, de los miedos e inseguridades, de la desesperación de millones de mujeres que se han preguntado: ¿Me habrá dejado embarazada? ¿Quién me puede ayudar? ¿Saben de algún médico que me atienda en la clandestinidad? En resumen, de todo lo que hemos pasado las mujeres en la historia de nuestra salud reproductiva.

Celebremos por todo lo grande, pero sobre todo difundamos la información. Ninguna mujer puede permanecer en la ignorancia. Debemos exigir que los centros de salud cuenten con los productos y orienten a las jóvenes y adultas sobre la posibilidad de excluir un riesgo de embarazo indeseado.

A diez años de su creación ahora salen al mercado las tabletas conocidas como Ovral 21, Neogynon, Nordiol, Eugynon, éstas son de alto contenido hormonal y para las que son de menor contenido como Microgynon y Nordet la dosis deberá ser el doble, es decir cuatro pastillas después (lo antes posible) del coito inseguro, y a las 12 horas de la primera toma otras cuatro pastillas. En cualquiera de los casos las hormonas deben tomarse antes de que transcurran 72 horas de haber tenido relaciones sexuales inseguras y la segunda dosis doce horas después.

Las mujeres deben saber que aun usando algún otro anticonceptivo frente a la duda, pueden utilizar el método de emergencia aprobado en la Norma Oficial Mexicana 005-ssa2-1993, “anticoncepción hormonal poscoito”, aplica para casos de métodos tradicionales naturales, el ritmo, la abstinencia e incluso después de la cópula interrumpida.

Es importante agregar que la ingestión de estas hormonas no previene futuras relaciones sexuales, por lo que se debe abstener de ellas hasta que se tenga la menstruación o protegerse utilizando condón y espumas, o dos métodos a la vez que sean de su preferencia.

Más de medio millón de jóvenes menores de 20 años se embarazan, “sin querer”, al año. Más las mujeres adultas. Con la difusión adecuada y puntual podremos disminuir la cifra. Es un paso importante. Sólo uno.

04/MGG/GMT

*Martha Guerrero González, Presidenta de la Asociación de Mujeres Periodistas Communica

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