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Una fábrica que busca demostrar que hacer algo bueno puede ser negocio

Por Steven Greenhouse*

En la República Dominicana, una planta de la marca Knights paga un salario mucho más alto que el promedio de la industria. Los expertos dicen que es una fábrica pionera en el mundo porque paga un “salario digno”, tres veces más que el promedio que ganan los trabajadores de la maquila de prendas en este país, y les permite afiliarse a un sindicato sin enfrentar una pelea.

“Nunca hemos tenido la oportunidad de ganar un salario como este anteriormente,” dice la señora Santa Castillo, quien recuerda que el salario promedio en la zona franca de este país es de 147 dólares por mes, mil 500 pesos, aproximadamente.

La fábrica es un proyecto de altos principios, una respuesta a la petición de oficiales universitarios y activistas estudiantiles para que la industria de prendas deje de usar maquilas que pagan salarios de pobreza.

Tiene 120 empleados y pertenece a Knights Apparel, una compañía privada con sede en Spartanburg, Carolina del Sur, que es el proveedor principal de prendas que llevan logotipos universitarios estadounidenses, según informa la Collegiate Licensing Company.

Para Knights, la fábrica es una propuesta riesgosa, a pesar de que ya tiene pedidos para hacer camisetas y sudaderas para 400 librerías en las universidades estadounidenses. La pregunta es si el público estará dispuesto a pagar $18 dólares por cada camiseta producida en la fábrica. El mismo precio que cobran marcas como Nike y Adidas, para que la planta y sus generosos salarios sean sostenibles.

Joseph Bozich, presidente de Knights, es optimista. “Esperamos comprobar que hacer algo bueno puede ser un buen negocio, que las dos cosas no son mutuamente excluyentes,” dijo.

No todos tienen la misma seguridad. “Es un esfuerzo noble, pero es un experimento,” dice Andrew Jassin, un consultor de la industria quien dice que las prendas de “trabajo justo” enfrentan un mercado limitado a no ser que una promoción diestra logre captar la atención y conciencia de los consumidores.

“Hay consumidores que están realmente preocupados y compran estas prendas a un precio alto,” pero “hay otros que dicen que están preocupados, pero luego solo quieren un buen precio.”

“Las personas que abogan por los trabajadores aplauden estos esfuerzos, pero muchos dicen que Alta Gracia ha hecho más que otros porque adopta salarios más altos y la sindicalización. Un salario digno generalmente es definido como la cantidad de dinero necesaria para alimentar y proveer vivienda adecuada para una familia.

“Lo que realmente cuenta no es lo que suceda con esta fábrica durante los próximos seis meses,” dice el Sr. Wilkerson. “Será lo que suceda en seis o diez años. Deseamos mucho que este proyecto siga vivo.”

La fábrica Alta Gracia calculó el salario mínimo con base en un estudio realizado por grupos de derechos laborales, que estimó el costo de vida para una familia de cuatro personas en la República Dominicana. Y eso hizo la diferencia para muchos trabajadores como Santa:

“Muchas veces solamente había lo suficiente para mis hijos, yo me acostaba con hambre,” dice ella. “Pero ahora tengo dinero para comprar carne, avena y leche.”

Cuando al empresario Joe Bozich le diagnosticaron esclerosis múltiple, reflexionó en los altos costos que significan los servicios médicos, y pensó que no todas las familias pueden acceder a la salud.

Decidí que “quería hacer algo más importante con mi negocio en vez de preocuparme por ganar acciones en el mercado,” agrega. “Me pareció vacío después de lo que me había pasado. Quería encontrar la manera de utilizar mi negocio para tener un impacto sobre las personas que tocaba cada día.”

Knights Apparel estableció una organización benéfica, “weKAre”, que apoya a una casa para huérfanos y niños abusados. Igualmente, colabora con el Consorcio de Derechos del Trabajador, un grupo de 186 universidades que presionan a las fábricas que confeccionan las prendas que llevan logotipos universitarios para tratar de manera justa a sus trabajadores, y piensa en la posibilidad de abrir una fábrica modelo.

Para promover sus prendas, Knights prepara un video para las librerías y un documental para el Internet, ambos destacan las mejoras en las vidas de los trabajadores.

Las camisetas tendrán etiquetas con fotos de los empleados de Alta Gracias y el mensaje “Su compra cambiará nuestras vidas.” Las etiquetas también contendrán un aval del Consorcio de Derechos del Trabajador, organización que nunca ha respaldado a una marca.

“Vamos a hacer todo lo posible para promover este proyecto,” dice Casey Sweeney, un líder del grupo de la Universidad Cornell. “Es increíble que pueda usar una sudadera de Cornell sabiendo que a los trabajadores que la hicieron se les está pagando bien y están siendo respetados.”

Una de estas trabajadoras es Maritza Vargas, defensora de los derechos laborales de 20 personas que apoyaban al sindicato y que fueron despedidos en la fábrica anterior a Knights

Hoy la señora Vargas es presidenta del sindicato en la nueva planta, y expresa que va a hacer todo lo posible para lograr el éxito y el crecimiento de la fábrica Alta Gracia. Y al comparar esta fuente de trabajo con otras, dijo “la diferencia es el cielo y la tierra.”

* De Villa Altagracia, República dominicana

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