México seguirá perdiendo sus bosques a un ritmo de 600 mil hectáreas por año debido a que el gobierno federal enfoca, a través de campañas como Proárbol, la política forestal del país en la reforestación y no en combatir la deforestación.
De acuerdo con la organización ambientalista Greenpeace, con 30 mil socios en México, esta visión del gobierno federal aumentará el desabasto de agua en diversas zonas del país, se incrementarán los efectos del cambio climático y se agravará la pobreza de millones de personas que viven en los bosques mexicanos.
«Aunque sobreviva el 100 por ciento de los árboles plantados en las campañas de reforestación promovidas por Proárbol, esto no ayuda a resolver la problemática que enfrentan los bosques de nuestro país, ya que estas campañas están encaminadas a ‘restaurar’ y ‘reponer’ las zonas deforestadas y no a atender las causas de fondo que provocan la acelerada pérdida de nuestros bosques», alerta.
Para esta ONG internacional, mientras la política forestal de esta administración mantenga como prioridad del Proárbol a los programas que promueven la plantación de árboles, continuará la tala ilegal y nuestros bosques seguirán desapareciendo.
México tiene el quinto lugar en deforestación en el mundo, informa, situación que empeora cada vez más las condiciones de vida de 12 millones de personas que habitan en zonas forestales y agravará la pobreza en esas regiones.
Así que «por más que se planten millones de árboles y aunque la tasa de sobrevivencia sea del 100 por ciento, se agudizará la grave crisis que viven nuestros bosques», explicó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de esta organización ecologista.
NUESTROS BOSQUES
Según Greenpeace, la crisis de nuestros bosques se caracteriza por una alta tasa de deforestación, un mercado en el que 50 por ciento de madera que se extrae proviene de la tala ilegal y una enorme importación de productos forestales que representa el 80 por ciento del déficit comercial nacional.
Problemática generada por la falta de oportunidades y apoyos para que la gente que vive en las regiones forestales aproveche de manera sustentable sus recursos (madera, resinas, hongos), por lo que se ve orillada a convertir las áreas boscosas en tierras de cultivo o pastizales para ganado, o a talar los árboles para obtener recursos de la venta de madera, señala.
Informa que «el año pasado, Proárbol anunció que se plantaron 250 millones de arbolitos y que para este año se plantarán 280 millones. Aunque sobreviva el 100 por ciento de los árboles plantados, eso sólo alcanza para `recuperar´ entre 250 y 280 mil hectáreas, eso es menos de la mitad de los bosques que perdemos cada año».
La tasa de sobrevivencia de los árboles plantados en las campañas de reforestación es de alrededor del 10 por ciento, así lo reconoció el propio secretario de medio ambiente, Juan Elvira, asegura.
Información que concuerda con datos preliminares de un estudio que lleva a cabo Greenpeace, que estará listo en los primeros días de septiembre, sobre los resultados de las campañas de reforestación impulsadas y financiadas por Proárbol durante 2007.
«El secretario de medio ambiente presume que la ONU le otorgó un reconocimiento a México por sus esfuerzos en reforestación. Sin embargo, el reconocimiento del organismo internacional se basa en los datos que la misma Comisión Nacional Forestal (Conafor) le dio y no en un análisis de campo de los resultados de las campañas de reforestación del Proárbol», denunció Héctor Magallón.
EL PRESUPUESTO
Según Greenpeace, durante 2007 los programas destinados a promover las plantaciones forestales comerciales y la reforestación recibieron 2 mil 300 millones de pesos (mdp), de los 4 mil 123 millones de pesos asignados a Proárbol.
En 2008, este presupuesto se incrementó a 2 mil 664 millones de pesos. En cambio, los programas que promueven el Manejo Forestal Sustentable (MFS) recibieron el 14 por ciento de estos recursos, lo que ha tenido como consecuencia que sólo el 15 por ciento de la superficie forestal de nuestro país se encuentre bajo esquemas de MFS.
«Mientras la gente no valore sus bosques, y vea una ventaja en mantenerlos en pie y en buen estado de conservación, no habrá manera de detener la deforestación y no habrán árboles que alcancen para recuperar nuestros bosques, los cuales pueden desaparecer en el presente siglo», indica.
Por ello, para Magallón es preciso que la política forestal dé un mayor impulso a los programas que promueven el MFS por parte de las comunidades y ejidos, que en conjunto poseen 80 por ciento de los recursos forestales del país, en vez de darle prioridad a la reforestación».
08/CV